Fiscal de Distrito de Tulsa duro AL trabajo
Tulsa’s new D.A. hard at work

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fiscal tulsa

Por William R. Wynn | TULSA, OK Si bien el letrero de la puerta aún dice “Tim Harris, Fiscal de Distrito”, no quedan dudas de que hay alguien nuevo en la oficina, se trata de Steve Kunzweiler, el nuevo fiscal de la ciudad que ha puesto todas las manos al oficio. Kunzweiler está dedicando todos sus esfuerzos a luchar erradicar los crímenes infantiles, los crímenes sexuales y sobre todas las cosas bajar las tasas de homicidio de Tulsa.

El nuevo fiscal del distrito no es ningún extraño a este tipo de trabajos, desde hace 25 años ejerce como fiscal, sólo que no se había iniciado en el mundo de la política. Varios de sus años profesionales los pasó como Jefe de Fiscales Criminales para el ex fiscal del distrito Tim Harris, quien se retirara en el 2014. En ese cargo Knzweiler supervisó a más de 35 fiscales en la dependencia de Tulsa, lo que le dio el liderazgo y la experiencia suficiente que le permitió ascender a fiscal de distrito, lo que el reconoce como una “transición suave”. Además de nuevo fiscal del distrito Tulsa ganó un nuevo defensor del público, Rob Nigh, cuya oficina trabajará muy cerca de la de Kunzweiler en la corte criminal.

Kunzweiler aseguró que espera trabajar paralelamente con el departamento de Nigh para aumentar la eficiencia donde más se pueda. El fiscal del distrito indicó que está comprometido con las tareas de concientización y trabajo con la comunidad, especialmente con la comunidad hispana y el resto de las minorías. “Hemos visto en otras comunidades cómo la cuestión racial se vuelve algo que divide”, destacó Kunzweiler, aludiendo al caso de Ferguson, Missouri como un ejemplo de cómo las cosas se pueden convertir en una bola de nieve si hay una brecha entre la ley y la comunidad a la que debe proteger. “Creo que lo que hace de Tulsa un lugar único es que ya hemos estado en ese lugar y sabemos que no queremos volver”, reconoció Kunzweiler.

Una cuestión que persiste entre varios hispanos es la negativa a reportar los crímenes que se comenten en su contra por miedo a confesar su situación migratoria. Kunzweiler aseguró que nadie debe tener miedo de llamar a la policía y espera que la comunidad entienda que su oficina puede ofrecer asistencia y protección legal a todos los que testifiquen. “Queremos que todos se sientan seguros y puedan denunciar las conductas criminales para que podamos remover a los elementos indeseables de la comunidad”, dijo el Fiscal del distrito, recordando varios casos, como el de la violación de una mujer en dónde su oficina logró dar visas de tipo U a las víctimas que testificaron. Desde el primer día en la oficina Kunzweiler se encontró a sí mismo en una lucha por fondos para pagar los sueldos de sus 50 fiscales y asistentes. El fiscal le dijo a La Semana que se tiene que poner creativo a la hora de programar la mitad del presupuesto anual.

Esto implica tener que educar e interactuar con los legisladores, los empresarios y la comunidad mientras se trabaja para efectivamente cumplir con lo que le pagan por hacer. En este momento hay dos casos importantísimos que la fiscalía debe solucionar y de los cuales se está encargando personalmente, pues se acusa a dos oficiales de policía de asesinato. Kunzweiler afirmó que estos individuos no reciben ningún tipo de trato especial por su condición e indicó que el caso será manejado al igual que cualquier otro. “Hay mucha más inquietud cuando los agentes de la ley cometen crímenes porque es un acto de violación de confianza”, dijo Kunzweiler, “y pueden contar con que si me toca procesar a estar personas me voy a hacer cargo de que los individuos se hagan responsables de lo que hicieron”.

Católico devoto Kunzweiler dice que valo­ra a sobremanera la vida humana y se toma muy seriamente las ocasiones en las que su oficina debe pedir la pena capital en crímenes atroces. Un hombre serio cuyo profesionalismo y maneras gentiles le han ganado el respeto de sus colegas, hoy trabaja día a día esperando lo mismo de cada integrante de la fiscalía. Respecto al letrero en la oficina que aún no fue cambiado Kunzweiler dijo con humor: “Está pendiente, como otras cuestiones de presupuesto”. (La Semana)

ENGLISH

Although the sign on the office door still says “Tim Harris, District Attorney,” there is do doubt that Tulsa’s new and very “hands on” DA, Steve Kunzweiler, is at the helm of the prosecutor’s office. Hitting the ground running, Kunzweiler is focusing his efforts on curbing crimes against children, fighting sex crimes, and aggressively pursuing homicide cases.

Kunzweiler is no stranger to the job, having spent 25 as a prosecutor before being elected Tulsa County D.A. last year. Several of those years were spent as Chief of Criminal Prosecution for former District Attorney Tim Harris, who retired in 2014. In that capacity, Kunzweiler supervised 35 prosecutors in the Tulsa office, giving him valuable leadership experience that he believes has helped make the move to D.A. “a very smooth transition.” In addition to a new D.A., Tulsa also has a new chief Public Defender, Rob Nigh, whose office will square off against Kunzweiler’s in criminal court. Kunzweiler said he looks forward to paralleling efforts between his office and Nigh’s to achieve greater efficiency wherever possible.

Kunzweiler said he is committed to raising awareness about his office with all of Tulsa, including the city’s growing Hispanic population and other minorities. “We’ve seen in other communities how racial issues can become divisive,” Kunzweiler noted, pointing to the difficulties last year in Ferguson, Missouri as an example of how things can spiral downwards when there is a gulf – real or perceived – between law enforcement and the community it exists to protect. “I think what positions Tulsa in a unique way is that we’ve been down that path before and we know that we never want to go there again,” Kunzweiler said. An issue that persists among some Hispanics is a reluctance to report crimes against them or that they see committed against others.

Kunzweiler said no one should feel afraid to call the police, and wants the community to know there are protections his office can facilitate to offer temporary legal status to those who come forward. “We want you to feel safe and we want you to be able to report criminal conduct…so we can remove that bad element from the community,” the D.A. said, recalling several cases, including the rape of a young woman, where his office secured U-Visas for the victims. From day one on the job, Kunzweiler found himself in the midst of struggling to find funding to support his crew of 50 prosecutors and their support staff. The D.A. told La Semana that his office has to get creative in order to come up with roughly half of their annual budget. This means educating and interacting with legislators as well as business and community leaders, while still finding time to do the job he was elected to.

There are currently two high profile cases his office is handling, one of which he is taking care of personally, where current or former law enforcement officers are charged with murder. Kunzweiler said these individuals receive no special treatment and if the facts mandate prosecution the cases will be handled no differently than any others. “There’s a lot more focus on law enforcement officers committing crimes because it’s a violation of trust,” Kunzweiler said, “and you bet if I have a case I can prosecute I’m going to make sure I hold that individual accountable.”

A devout Catholic, Kunzweiler said he has a tremendous value for human life, and takes it very seriously when occasions arise when his office must consider pursuing the death penalty for extremely heinous crimes. A serious man whose politeness and professionalism have earned him the respect of his peers, Kunzweiler works hard every day, expecting no less of the attorneys who work for his office. And as for the getting the sign on the office door changed, Kunzweiler said humorously, “It’s on the list, like the other funding issues around here.” (La Semana)