Leyes anti-inmigrantes agitan el senado
Anti-immigrant bills hit state senate

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Análisis por William R. Wynn | TULSA, OK Es difícil imaginarse un año en que los inmigrantes de Oklahoma no sean atacados por los legisladores estatales, y parece que el 2015 no será nada distinto. El senador estatal Ralph Shortey introdujo dos leyes abiertamente hostiles contra las familias inmigrantes –particularmente las hispanas- cuyo único propósito es intentar resolver problemas que no existen.

Las leyes del senado SB522 y SB523 son los últimos esfuerzos del republicano de Oklahoma City para desprestigiar a la principal minoría en crecimiento de Oklahoma. La SB522 es una medida de “Sólo inglés” cuyos críticos denuncian ataca la seguridad y la educación públicas. La ley podría declarar ilegal para el estado y todas las entidades dependientes del estado, como las escuelas fomentar actividades que Shortey considera “disminuyen o ignoran el rol del inglés como idioma oficial de Oklahoma”. Dentro de esta prohibición Shortey incluye la negativa a brindar exámenes de conducir u otro tipo de material instructivo en otro idioma que no sea inglés, muy a pesar de que esto se haga como lengua complementaria al inglés. Las escuelas de inmersión como Eisenhower y Zarrow quedarían cerradas dado que la cláusula de la ley indica que los sistemas educativos bilingües y biculturales “mantienen a los estudiantes en otra lengua que no es el inglés”.

La SB523 busca combatir el tráfico de personas, pero su léxico, al igual que la HB 1804, está dedicado a hacerle la vida imposible a las familias de inmigrantes que tengan uno o más familiares indocumentados. Como esta ley define el tráfico de personas de repente se convierte en un delito llevar al colegio a un niño indocumentado, al médico a un padre que no tenga papeles; y como si fuera poco la SB523 le permite a la policía local secuestrar cualquier vehículo utilizado para el transporte de una persona indocumentada. Los defensores de los derechos del inmigrante están indignados ante este innecesario ataque sobre una comunidad ya bastante sufrida, y juran combatir las medidas en caso de que progresen en la legislatura estatal. Mientras tanto grupos de empresarios hispanos están trabajando tras bambalinas junto a muchos otros vecinos intentando tirar por la borda los proyectos de ley antes de que lleguen al voto. (La Semana)

ENGLISH

It’s difficult to imagine a year in which Oklahoma immigrants do not come under attack by the state’s elected officials, and 2015 is shaping up to be no different. State Senator Ralph Shortey has introduced two bills that are openly hostile to immigrant families – Hispanics in particular – bills that serve no legitimate purpose in that they purport to solve problems that do not exist.

SB522 and SB523 are the latest efforts by the Oklahoma City Republican to further disenfranchise members of Oklahoma’s fastest growing minority population. SB522 is an “English Only” measure that critics claim is an assault on both public safety and education. The bill would make it illegal for the state or state-funded entities such as schools to undertake any endeavor that Shortey believes would “diminish or ignore the role of English as the official language of Oklahoma.” Shortey includes in this prohibition offering drivers license exams or instructional materials in any language other than English, even if done in addition to English. Immersion language schools such as Eisenhower and Zarrow would be prevented from pursuing their educational mandate under a clause that bars “bilingual or bicultural education programs which maintain a student in a language other than English.” SB523 poses as a bill aimed at curtailing human trafficking, but its language, like HB1804 before it, is clearly aimed at making life impossible for immigrant families who may have one or more undocumented members.

Human trafficking as defined by this bill could include driving an undocumented child to school or a parent to the doctor, and SB523 allows for the forfeiture of any vehicle used to transport an undocumented person. Immigrant advocates are irate over this latest unnecessary assault on an already beleaguered community, and vow to fight the measures if they progress in the state legislature. In the meantime, Hispanic business groups and others are working behind the scenes in an attempt to kill the bills before they come to a vote. (La Semana)