25 días de desastre
25 days of disaster

0
607

25 Days of Disaster

Análisis por William R. Wynn
bill@lasemanadelsur.com

Español

TULSA, OK – Hace menos de un mes Donald J. Trump asumió la presidencia de los Estados Unidos y sus primeros 25 días en el poder han sido un desastre tanto para la nación como para los miembros de su propia administración.

Los inicios de cualquier administración son históricamente tranquilos, se los llama los días de “luna de miel” en los que el público y los medios de comunicación le ofrecen tolerancia al nuevo líder a la espera de un cambio de tono y dirección de gobierno en los meses por venir. Sin embargo no hay nada normal en el mandato de este presidente y la extraña relación que tuvo con la prensa desde la campaña no hizo más que empeorar desde que llegó a la Casa Blanca.

El conjunto de tristes órdenes ejecutivas contra los inmigrantes, los musulmanes, la salud de la mujer, regulaciones gubernamentales y el medio ambiente dejaron a la nación y al mundo al descubierto del gobierno que viene y a agencias como el ICE y el Departamento de Estado en caos y confusión.

Simultáneamente los candidatos de Trump para ocupar posiciones gubernamentales clave están bajo fuego. Aún cuando el senado está controlado por los republicanos la elección de Trump para el Departamento de Educación no consiguió mayoría y fue sólo confirmada luego de que el vicepresidente Mike Pence rompiera el empate, algo que no pasó en los 228 años de historia del senado americano.

Los Tweets de Trump criticando al juez federal que vetó la orden presidencial que prohibía a los refugiados y visitas legales ingresar a Estados Unidos, en los que lo titulaba “El mal llamado juez”, generó críticas desde la corte suprema y hasta del candidato de Trump a la corte Neil Gorsuch quien aseguró que los mensajes de Trump eran desmoralizadores y desconcertantes.

Esta semana vio la partida del consejero de seguridad nacional Michael Flynn, un gran defensor de Trump que habría dejado su trono tras varias acusaciones de conflictos de interés por sus vínculos con Rusia, y acusaciones al vice-presidente Pence por el contenido de una discusión que habría tenido con el embajador Ruso antes de asumir el cargo. Flynn inicialmente le dijo a Pence – quien luego repitió la declaración en televisión nacional- que no había discutido el tema de las sanciones contra Rusia con el embajador, luego cambió su historia asegurando que no recordaba nada de esa conversación.

“Presento mi renuncia estando honrado de haber servido a nuestra nación y al pueblo americano de manera tan distinguida”, escribió el Sr. Flynn el lunes luego de reconocer que le había dado a Pence “información incompleta”, sobre la conversación telefónica.

“El nivel de confianza entre el presidente y Flynn se ha erosionado al punto en el que fue necesario un cambio”, dijo el vocero de la Casa Blanca Sean Spicer el martes. “El presidente estaba muy preocupado de que Flynn hubiera dado mala información al vicepresidente y a otros”.

El martes también se reveló que Trump estaba al tanto de la situación desde hace semanas, si bien le mintió a los periodistas que le preguntaran sobre la cuestión días antes, diciendo que “no estaba al tanto”, de los alegatos entre Flynn y Pence.

Más problemas surgieron el martes cuando un periodista del USA Today mostró que la Casa Blanca había publicado “textos inexactos de las acciones ejecutivas del presidente Trump”, al menos cinco veces.

Todo esto sumado a los problemas que tiene la nación – que son tantos que no entran en una nota periodística – han contribuído ha erosionar la confianza inicial que los americanos tenían en Trump. Desde el 13 de febrero las encuestas muestran que el 55% de los americanos desaprueban la manera en la que Trump está haciendo su trabajo y un 40% lo aprueba. Esperemos América, agarrémonos porque este viaje tiene sus sobresaltos. (La Semana)

English

TULSA, OK – It has been less than a month since Donald J. Trump assumed the presidency of the United States, and his first 25 days have proved disastrous both for the nation as a whole and for his own fledgling administration.

The early days of a new administration are historically fairly smooth, normally referred to as the “honeymoon period” where the public and the media give the nation’s new leader broad latitude in setting the tone and direction with which the country will be governed in the months and years ahead. But there is nothing normal about this president, and the vitriolic relationship candidate Trump had with the press has if anything worsened since he took office.

A spate of ill conceived and poorly vetted executive orders targeting immigrants, Muslims, women’s health, governmental regulations, and the environment let the nation and the world know what likely lies ahead while throwing governmental agencies such as ICE and the State Department into confusion and chaos.

Simultaneously, Trump’s nominees to vital government positions have come under tremendous fire. Even with a Senate controlled by fellow Republicans, Trump’s choice to head the Department of Education was unable to muster a simple majority and was only confirmed after Vice President Mike Pence cast the tie-breaking vote, something that has never before been necessary in the Senate’s 228-year history.

Trump’s tweets criticizing the federal judge who halted the president’s order banning refugees and legal visitors from entering the U.S., calling him a “so-called judge,” drew harsh word’s from Trump’s own supreme court nominee, Neil Gorsuch, who said Trump’s tweets were “demoralizing” and “disheartening.”

This week saw the departure of embattled National Security Advisor Michael Flynn, a staunch early supporter of Trump who had been dogged by allegations of conflicts of interest due to his ties to Russia and accusations that he lied to Vice President Pence about the content of a discussion he had with the Russian ambassador prior to taking office. Flynn initially told Pence – who then repeated the statement on national television – that he had not discussed the issue of sanctions against Russia with the ambassador, then later changed his story, claiming he didn’t remember that part of the conversation.

“I am tendering my resignation, honored to have served our nation and the American people in such a distinguished way,” Mr. Flynn wrote on Monday after acknowledging that he had given Pence “incomplete information” about the phone call.

“The level of trust between the President and Gen. Flynn had eroded to the point where he felt he had to make a change,” White House spokesman Sean Spicer said on Tuesday. “The President was very concerned that Gen. Flynn had misled the vice president and others.”

It was also revealed on Tuesday that Trump and known the details of the situation for weeks, although he lied to reporters who had asked him about it days before, saying then that he was “not familiar” with the allegations that Flynn had misled Pence.

More problems came to Trump on Tuesday when a USA Today report showed that the White House website had posted “inaccurate texts of President Trump’s own executive orders” in at least five cases.

All of this, on top of more problems than we have the space to cover here, has contributed to the quick erosion of the tenuous confidence Americans had in Trump to begin with. As of Feb. 13, polls showed that 55% of Americans disapprove of how he is handling the job, while just 40% approve. Hang on America, it’s going to be a bumpy ride. (La Semana)