La inesperada contribución a la ciencia de un mono que vivió hace 15 millones de años
Ancient monkey blood, and the fossilized tick that preserved it

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Por Leslie Katz

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Español

Hace más de 15 millones de años, un mono que estaba desparasitando a otro acabó abruptamente con el festín de una garrapata en la Cordillera Septentrional de República Dominicana.

Y así, sin saberlo, le hizo un favor a la ciencia moderna.

El animal apartó al insecto, que fue a parar en la resina de un árbol, donde quedó atrapado y falleció.

Y con el paso del tiempo, esta sustancia se fosilizó y se convirtió en ámbar, lo que permitió preservar intacta a la garrapata.

Aunque lo que interesa a los científicos no es tanto la garrapata en sí, sino lo que guardan sus entrañas: la sangre del mono al que estaba picando contiene la única muestra de glóbulos rojos de un antiguo mamífero a la que ha tenido acceso la ciencia.

En dicha sangre se encontró un parásito muy similar a los del género Babesia, que en la actualidad causan en los mamíferos una enfermedad muy parecida a la malaria llamada babesiosis.

Y su estado es tan bueno, que los investigadores pudieron seleccionar varias muestras de este parásito en distintos estadios de maduración, lo que permitirá estudiar su evolución.

Pequeñas pistas
El investigador de la Universidad Estatal de Oregón George Poinar Jr. consiguió reconstruir la escena al examinar de cerca el fósil de la garrapata y publicó los resultados en el Diario de Entomología Médica (Journal of Medical Entomology).

El cuerpo del insecto presentaba ciertas señales en la espalda que indicarían que fue cogido por un animal más grande. Se trata de dos pequeños agujeros en el caparazón que provocaron que parte de la sangre saliera del cuerpo del bicho.

El ámbar la conservó alrededor del insecto, quedando tan diferenciada que, millones de años después, sirvió de pista a Poinar para sospechar que la garrapata podía tener sangre de otro animal dentro.

El tamaño de los glóbulos rojos ayudó al científico a concluir que el insecto se estaba alimentando de un primate, un conejo o un perro antes de quedar atrapado en la resina.

Como la muestra tiene una antigüedad de entre 15 millones y 45 millones de años y en esa región de República Dominicana no existen restos de canes ni conejos que hayan vivido en esa época, la única opción válida eran los primates.

Y la marca de la espalda de la garrapata coincide con la costumbre que estos tienen de desparasitarse unos a otros.
En la Cordillera Septentrional de República Dominicana existen importantes reservas y minas de ámbar. De hecho, el país es uno de sus mayores productores mundiales.

English

Paleobiologist George Poinar, a professor emeritus in the College of Science at Oregon State University, believes a monkey pricked the tick’s shell when it picked the pest off another monkey during a grooming ritual 20-30 million years ago in the forests of what’s now the Dominican Republic.

Monkey business from 20-30 million years ago likely led to the preservation of what’s said to be the oldest mammalian blood ever found.

Amber, the gift that keeps on giving insights into ancient life forms, has handed us yet another rare preserved specimen — fossilized red blood cells from an ancient monkey.

The amazingly detailed cells, believed to be the oldest fossilized mammal blood found yet, were discovered in a blood-engorged tick with two tiny holes in its back. The holes let blood leak out as the arachnid got stuck in flowing tree sap that later fossilized into amber.

But how did the holes get there?

Paleobiologist George Poinar, a professor emeritus in the College of Science at Oregon State University, believes a monkey pricked the tick’s shell when it picked the pest off another monkey during a grooming ritual 20-30 million years ago in the forests of what’s now the Dominican Republic.

He details the find in the current issue of Journal of Medical Entomology.

If fossilized monkey blood isn’t enough to grab you, the find also represents the only known fossils of a microscopic parasite, Babesia microti, which infects the blood cells of humans and other animals and can cause malaria-like symptoms.

The trapped parasites stand out clearly within the red blood cells.

“The life forms we find in amber can reveal so much about the history and evolution of diseases we still struggle with today,” Poinar said in a statement. “This parasite, for instance, was clearly around millions of years before humans, and appears to have evolved alongside primates, among other hosts.”

In other words, ticks have been annoying other creatures for many many years.

Poinar, who inspired the science in “Jurassic Park,” has for years been studying a trove of amber samples collected during a 1986 trip to a Dominican Republic amber mine. Other treasures from that collection include plant fossils that go back at least 15 million years and relate to a modern pesticide.