Arkansas: la pena de muerte sin fin
Arkansas’ rush to kill

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This combination of undated photos provided by the Arkansas Department of Correction shows death-row inmates Jack Harold Jones Jr., left, and Marcel Williams. Both men are scheduled for execution on April 24, 2017. (Arkansas Department of Correction via AP)
(Arkansas Department of Correction via AP)

Por William R. Wynn | La Semana
bill@lasemanadelsur.com

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TULSA, OK – El pasado lunes Arkansas se convirtió en el primer estado americano en 17 años en ejecutar a dos presos en un mismo día. Jack Jones de 42 años y Marcel Williams de 46, fueron ejecutados por medio de la inyección letal la noche del lunes 24 de abril. Las ejecuciones dejan un saldo de 3 muertes en el estado de Arkansas en tan sólo una semana, un impulso un tanto controversial dentro de un estado que no ejecutaba presos desde hace más de una década. Arkansas asesinó a Ledell Lee el pasado jueves 20 de abril, luego de que el nuevo juez de la corte suprema Neal Gorsuch junto con el apoyo de sus compañeros conservadores levantara el pulgar y autorizara las ejecuciones.

Asa Hutchinson, gobernador de Arkansas, dijo que inicialmente planeaba asesinar 8 presos condenados a pena de muerte en 11 días, intentando batallar con la fecha de expiración de una de las drogas que se utiliza en la inyección letal. Si bien nuevos fallos de otras cortes menores parecieran ponerle palos en la rueda al plan de Hutchinson, el estado aún no terminó con su tarea de limpieza de celdas y se ha pautado otra ejecución para este mismo jueves.

Jones murió a las 7:20 de la tarde el lunes 24, 14 minutos después de haber recibido la inyección letal. Arkansas deseaba ejecutar a Williams minutos después, pero tuvo que esperar tres horas hasta que un juez federal lo autorizara, pues la presentación de una demanda que calificaba la muerte de Jones como tortuosa e inhumana puso palos en la rueda del estado.

Los abogados de Williams declararon en una moción de emergencia que “los enfermeros intentaron sin éxito durante 45 minutos colocarle una vía a Jones en el cuello antes de colocársela en otra parte de su cuerpo”. Un trágico recordatorio de lo que sucediera con la falsa ejecución de Clayton Lockett hace tres años esta misma semana. Lockett murió de un ataque al corazón luego de el personal de la cárcel lo pinchara en el cuello repetidas veces fracasando en la colocación de la via, la triste escena se desarrolló por más de una hora.

A pesar de todo la ejecución de Williams tuvo luz verde y fue atado a la misma camilla en la que muriera Jones horas antes. Williams tardó 17 minutos en morir, con un último respiro a las 10:33 de la noche.

Tras la muerte de Jones y Williams pareciera que se hizo justicia en sólo dos casos, pues no hay evidencia cierta de que Lee realmente haya cometido los delitos de los que se acusaba. En un artículo titulado “Arkansas Justice On Trial — A Rush to Kill?” (La justicia de Arkansas a Juicio – ¿El impulso de matar?) el periodista Martin Clancy se pregunta si en el caso de Lee, Arkansas no mató a un hombre inocente. Lee proclamó su inocencia hasta el último minuto y su juicio estuvo rodeado de inconsistencias, dilemas éticos y una justicia que se vio corrompida por un escándalo sexual que involucraba al juez con una de las abogadas de la fiscalía.

Martin informa en su artículo que el abogado original de Lee estaba completamente borracho en el momento de presentarse a la corte de apelaciones, y los análisis de ADN de la evidencia más cuestionable nunca fueron solicitados por la defensa.

En su primer caso polémico desde que se convirtió en Supremo, Neal Gorsuch, el primer nominado por el presidente Trump, selló el destino de la vida de Lee. El caso había llegado a la Corte Suprema por el cuestionamiento del uso de la droga midazolam en la inyección letal, cuyos detractores aseguran causa niveles de tortura que violan la octava enmienda constitucional que prohíbe el “castigo cruel e inusual”.

Escribiendo para el Slate, Mark Joseph Stern reportó que la jueza Sonia Sotomayor se había opuesto a este modo de ejecución y habría referido sobre el caso Lee:

“Sotomayor destacó nuevamente los riesgos del midazolam, asegurando que los casos precedentes le dan derecho a Lee de solicitar otra alternativa menos cruel”, escribió Stern. “Sotomayor comparó el midazolam con un nudo pobre a la hora de colgar a un hombre o una silla eléctrica que funciona mal, y dijo que la inyección letal es el experimento más cruel que se haya creado hasta la fecha. La jueza citó sus preocupaciones en su presentación el pasado jueves y le urgió a los magistrados considerar el pedido de Lee de fusilamiento”.

El juez Stephen Breyer de Arkansas dijo que el razonamiento del estado de ejecutar a tantos tan rápido está relacionado con la fecha de expiración del mizadolam, que será el próximo 30 de abril; lo que demuestra que la pena de muerte se está llevando a cabo de una manera completamente arbitraria. El juez votó con la minoría.

El resto de las demandas indican que luego de la ejecución del próximo jueves, que será la cuarta en 7 días, el estado deberá encontrar otra manera de implementar la pena capital. Hasta el momento el Departamento de Correccionales de Arkansas tiene 30 presos condenados a pena de muerte. (La Semana)

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TULSA, OK – Arkansas on Monday achieved the dubious distinction of becoming the first American state in 17 years to execute two inmates in a single day. Jack Jones, 42, and Marcel Williams, 46, were both put to death via lethal injection on the night of Monday, April 24. Monday’s deaths bring to three the total killed by the state of Arkansas over the span of just a few days, after having gone more than a decade without an execution. Arkansas killed Ledell Lee last Thursday, April 20, after newly appointed Supreme Court Justice Neal Gorsuch joined his fellow conservatives on the court and allowed Lee’s execution to proceed.

Arkansas Governor Asa Hutchinson had initially planned to kill eight inmates in 11 days, hoping to beat the expiration date of one of the drugs the state uses to carry out executions. While it now appears that lower court rulings in some of the cases may deny Hutchinson his death tally, the state is by no means finished, with another execution set for this Thursday.

Jones died at 7:20 p.m. on Monday, 14 minutes after having been injected with the state’s lethal cocktail. Arkansas had hoped to kill Williams immediately after, but was forced to wait three hours while a final challenge to the execution describing Jones’ death as “torturous and inhumane” was heard by a federal judge.

Williams’ lawyers stated in their emergency motion that “Infirmary staff tried unsuccessfully for 45 minutes to place a line in Jones’ neck, before placing one elsewhere on his body.” It was an eerie reminder of Oklahoma’s botched execution of Clayton Lockett three years ago this week. Lockett died of a heart attack after execution staff stabbed him in the neck and groin repeatedly, failing to secure the IV in Lockett’s veins. The gruesome scene unfolded over the course of an hour.

But Williams’ execution was given the green light and he was strapped to the same gurney on which Jones had died earlier Monday night. Williams’ death took 17 minutes, breathing his last at 10:33 p.m.

While in the cases of Jones and Williams, it seems that the state actually executed those responsible for the crimes of which they were convicted, in Lee’s case there is no such certainty. In an article entitled “Arkansas Justice On Trial — A Rush to Kill?” investigative journalist Martin Clancy questions whether in killing Lee Arkansas may have executed an innocent man. Lee maintained his innocence from the time he was arrested until the moment he died on Arkansas’ cold steel gurney, and his trial was filled with inconsistencies and ethics issues, not the least of which was the fact that the trial judge was sleeping with a top lawyer in the prosecutor’s office. Martin reported that “Lee’s original, court-ordered appellate lawyer was drunk while arguing the case in the state’s court of appeals,” and that DNA testing of questionable evidence was never requested by Lee’s appellate team.

In his first case with major implications since becoming Donald Trump’s first Supreme Court Justice, Neal Gorsuch cast the deciding vote sealing Lee’s fate. The Supreme Court case centered around Arkansas’ use of the drug midazolam in executions, a drug critics claim can cause undue suffering and amounts to a violation of the Eighth Amendment’s ban on “cruel and unusual punishment.”

Writing for Slate, Mark Joseph Stern reported that Justice Sonia Sotomayor has opposed this method of execution and reiterated her opposition in Lee’s case:

“For her part, Sotomayor once again emphasized the dangers of midazolam, arguing that precedent allows Lee to demand a less cruel alternative,” Stern wrote. “Sotomayor has compared midazolam to ‘a hangman’s poorly tied noose or a malfunctioning electric chair’ and called lethal injection ‘our most cruel experiment yet.’ She cited those concerns in her dissent on Thursday and urged the court to consider Lee’s request for a firing squad instead.”

Justice Stephen Breyer said Arkansas’ reasoning behind executing so many so quickly – that the state’s supply of midazolam will expire on April 30 – demonstrates how capital punishment is carried out arbitrarily. He voted with the minority.

Other challenges make it likely that, after executing its fourth death-row inmate in a week this Thursday, the state will have to find a new way of carrying out its lethal sentences. The Arkansas Department of Corrections lists 30 people remaining on death row. (La Semana)