El misterio de salud de 2.000 años que podría resolverse gracias a un teléfono móvil
Could digital detectives solve an ancient puzzle?

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Por Nick Holland

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Español

Durante más de 2.000 años se ha creído que el mal tiempo podría empeorar la artritis, pero la conexión no se ha logrado establecer a ciencia cierta.

Sin embargo ahora, aprovechando el poder de miles de voluntarios, especia­listas esperan develar el misterio con un proyecto en el que los pacientes comparten información médica de forma regular y remota a través de un teléfono inteligente.

La nueva técnica que se está empleando con este objetivo también podría ofrecer una gran variedad de soluciones para diferentes dolencias.

“Siento dolor permanentemente: las 24 horas del día, los 7 días de la semana”, cuenta Becky Mason, sentada en su sofá en los alrededores de la ciudad de Manchester, en el Reino Unido.

Como millones de personas en distintos lugares del mundo, sufre de rigidez en sus articulaciones y la aquejan dolores musculares.

“Si el día va a estar húmedo, lo más probable es que el dolor empeore”, afirma Mason.

La mujer ha conversado acerca del tema con su médico de cabecera y siempre ha querido saber si, ciertamente, hay alguna relación entre ambas cosas.

Trabajo en equipo
Mason no es la única con esa interrogante. Desde los tiempos de los romanos, pacientes y médicos han sospechado que hay un vínculo entre el mal tiempo y el dolor en las articulaciones.

“¿Es una creencia sin fundamento científico? ¿Me lo estoy imaginando?”, se pregunta la mujer.

Es una duda que espera aclarar, pero no sometiéndose a exámenes médicos ni visitando un hospital, sino utilizando su teléfono inteligente.

Todos los días recurre al dispositivo para documentar cómo se siente a través de una aplicación. A su vez, el GPS del aparato determina su ubicación y recolecta la información más actualizada con respecto al clima en ese lugar.

Y toda esa información es enviada a un equipo de investigadores.

La utilidad de los datos proporcionados por Mason es limitada. Pero esa información, aunada a la de más de 13.000 voluntarios que aceptaron participar en el proyecto, es significativa.

Los participantes en el estudio han generado vastas cantidades de material para analizar.

Epidemiología digital
La aplicación que utilizan los pacientes se llama “Nublado con posibilidad de dolor” y es parte de una investigación coordinada por Will Dixon, reumatólogo del Hospital Real de Salford, en el Reino Unido, que tiene años analizando el tema.

“Con frecuencia, en las consultas que realizo, los pacientes me dicen que el estado de sus articulaciones varía en función del clima”, afirma Dixon.

Pero, hasta el momento, el médico no ha tenido los recursos para recolectar la información que le permitiría darle a los pacientes una respuesta definitiva con respecto a esa conexión.

La obtención de esos datos es un tema clave para Dixon, quien también es profesor de epidemiología digital.

Los epidemiólogos tradicionales analizan enfermedades en grupos poblacionales específicos. Esto implica, en la mayoría de los casos, la recolección de información de forma personal. El investigador puede pedirle al paciente que lo visite o trasladarse a donde se encuentre.

Pero la epidemiología digital le permite a los participantes en el estudio enviar la información a través de internet, lo que quiere decir que pueden enviar datos con más regularidad y que pueden participar muchas más personas.

Tras el análisis de esta información, Dixon espera encontrar correlaciones y pistas que, hasta hace una década, eran invisibles para los especialistas.

Su equipo estudiará los datos recopilados a lo largo del próximo año y espera tener una respuesta definitiva con respecto a si existe una vinculación entre las articulaciones y el clima.

Innovador
Hay otra aplicación que se lanzará próximamente y que le permite a los usuarios tomar fotografías de su plato de comida y aprovechar la inteligencia artificial para determinar el valor nutricional de lo que hay en el plato.

Esto permitiría que departamentos de salud pública pudieran evaluar cuan bien -o mal- se está alimentando un grupo poblacional específico.

El proyecto lo lleva adelante Marcel Salathe, quien también es profesor de epidemiología digital y fundador del que probablemente sea el primer laboratorio dedicado a este campo de estudio.

Salathe considera que esta disciplina podría ser particularmente útil en países en los que la infraestructura y los servicios médicos son precarios.

“Podría convertirse en una red de información capaz de detectar el brote de alguna enfermedad”.

English

For more than two thousand years people have believed that joint pain could be triggered by bad weather, but the link has never been proven.

But now, by harnessing the power of thousands of volunteers, doctors hope to unravel the mystery. And the new technique could offer countless solutions to a whole host of ailments.

“I’m always in pain, 24/7,” says Becky Mason, sitting at home on her sofa in Alsager near Manchester.

Like millions of people around the world she suffers from pains in her muscles and stiffness in her joints.

“I know, if it’s going to be a very damp cold day, it’s likely that my pain is going to be worse.”

She has discussed it with her GP and has always wondered if there really is a link between her pain and the weather.

Becky isn’t alone. The link between joint pain and bad weather has long been suspected by patients and medical professionals alike and the theory dates back at least to Roman times and possible earlier.

“Is it an old wives tale? Am I imagining it?” she asks.

It’s a question she finally hopes to answer, not by visiting a hospital or undergoing tests, but simply by using her smartphone.

Each day she enters information about how she feels into an app on her phone, the phone’s GPS pinpoints her location, pulls the latest weather information from the internet, and fires a package of data to a team of researchers.

On its own Becky’s data is of limited interest, but she isn’t acting alone. More than 13,000 volunteers have signed up for the same study, sending vast quantities of information into a database – more than four million data points so far.

The app, called “Cloudy with a Chance of Pain” is part of a research project being run by Will Dixon. He is a consultant rheumatologist at Salford Royal Hospital and has spent years researching joint pain.

“At almost every clinic I run, one or more patients will tell me that their joint pains are better or worse because of the weather” he says, but until now he has never had the means of collecting enough data to find a conclusive answer.

Which is perhaps a good point to explain Will Dixon’s other job title – Professor of Digital Epidemiology.

Traditional epidemiologists study health and disease in particular populations. Usually it means collecting data in person – asking patients to visit you, or heading out into the field. ‘Shoe leather epidemiology’, it is sometimes called.

But digital epidemiology allows patients to send detailed information over the internet – which means they can do it more regularly, and of course you can get many more people to take part, thousands more; numbers that would be unthinkable using the old methods.

By combing through that data, Professor Dixon hopes it will be possible to find correlations and clues that would have been hidden to doctors just a decade ago. His team will analyse the data over the coming year, and hope to find a definitive answer to the question.