Sin huellas del canal interoceánico de Nicaragua
No Trace of the Nicaraguan Interoceanic Canal

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Español

Por José Adán Silva
PUNTA GORDA/BRITO, Nicaragua– A menos de tres años de la prevista finalización de la construcción del faraónico proyecto del canal interoceánico de Nicaragua, en la ruta trazada entre el Caribe y el Pacífico nicaragüense no existe infraestructura alguna que evidencie el desarrollo de la gigantesca vía acuática. 

IPS viajó a los dos extremos de la ruta bidireccional del proyecto: Bluefields, en la costa sur del oriental mar Caribe, a 383 kilómetros de Managua, y Brito, en el occidental océano Pacífico, en el sureño departamento de Rivas, a unos 112 kilómetros de la capital.

En la Región Autónoma de la Costa del Caribe Sur, IPS se movilizó vía acuática desde Bluefields, la capital, al pueblo de Punta Gorda, al sur de esta ciudad costera. “Hace unos dos años venían extranjeros a recorrer en helicópteros y lanchas desde la desembocadura hasta bien profundo el río Punta Gorda. Iban escoltados por el Ejército y no hablaban con nadie, pero no han vuelto a aparecer”: dirigente indigena.

Las riberas fluviales del área acogen 365 pequeños y dispersos asentamientos indígenas, en una región distribuida en dos sectores: Triángulo del Sur, de cara al mar, y El Polo de Desarrollo Daniel Guido, en tierra firme, en las riberas del caudaloso río Punta Gorda, punta caribeña del proyectado canal en el océano Atlántico.

Según los planes el grupo Hong Kong Nicaragua Canal Development(HKND), a cargo del proyecto del Gran Canal Interoceánico de Nicaragua, en esta zona selvática y poca habitada en los linderos del reino indígena de los rama, milenario pueblo local, se debe construir un puerto de aguas profundas y las primeras esclusas en el Caribe para los barcos que crucen a o desde el océano Atlántico.

El proyecto integral del Gran Canal, según HKND, incluiría seis subproyectos: el canal, esclusas incluidas, dos puertos, una zona de libre comercio, centros turísticos, un aeropuerto internacional y varias carreteras. Otras obras anexas son la construcción de una central eléctrica, una fábrica de cemento y otras instalaciones industriales relacionadas para garantizar la provisión de materiales y asegurar la finalización con éxito del canal en cinco años, a partir de 2014, cuando oficialmente arrancó el proyecto.

En Punta Gorda no hay obras de infraestructura, no existen oficinas de HKND y no hay entre su población quien quiera opinar abiertamente sobre el tema. “El silencio es por prudencia, la gente cree que usted puede ser agente del gobierno”, explicó bajo anonimato un líder indígena local del Gobierno Territorial Rama y Kriol (GTR-K), organización autóctona de comunidades propietarias de los territorios que se verán afectados por el canal.

Los miembros del GTR-K están divididos entre apoyar u oponerse al proyecto, pero las negociaciones con los representantes gubernamentales han sido tensas y conflictivas, al punto que las quejas indígenas en demanda de respeto a sus tierras ancestrales han llegado hasta la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en Washington.

El silencio sobre el tema no es solo asunto de los pobladores. A nivel de gobierno, tampoco se habla ahora de un proyecto del que antes se hacía exaltación festiva.

En contrapartida, Rosario Murillo, vicepresidenta y coordinadora de Comunicación del gobierno de su esposo, Daniel Ortega, mandatario del país desde 2007, anunció este mes que con apoyo de  Taiwán se construiría en esta misma zona un puerto de aguas profundas, ajeno al plan del canal y con una inversión no difundida.

María Luisa Acosta, coordinadora del Centro de Asistencia Legal a Pueblos Indígenas, explicó a IPS que la aprobación en junio del 2013 de la Ley Especial para el Desarrollo de Infraestructura y Transporte Nicaragüense Atingente a El Canal, Zonas de Libre Comercio e Infraestructuras Asociadas, conocida como la Ley 840,  se hizo sin consultar a los pueblos indígenas y afrodescendientes. (IPS)

English

By José Adán Silva

PUNTA GORDA/BRITO, Nicaragua–Less than three years from the projected completion in Nicaragua of a canal running from the Caribbean Sea to the Pacific Ocean, there is no trace of progress on the mega-project. IPS traveled to both ends of the routet: Bluefields, on the Caribbean coast in eastern Nicaragua, 383 km from Managua, and Brito, on the Pacific coast in the southern department of Rivas, 112 km from the capital.

In the South Caribbean Coast Autonomous Region, IPS traveled by boat from Bluefields, the regional capital, to the town of Punta Gorda to the south. “About two years ago, foreigners used to come and travel around by helicopter and boat from the mouth of the Punta Gorda River all the way upstream. They were escorted by the army and would not talk with anyone, but they have not returned.” — Anonymous indigenous leader 

There are 365 small scattered indigenous settlements along the banks of the rivers, in a region divided into two sectors: the Southern Triangle, facing the sea, and the Daniel Guido Development Pole, along the banks of the Punta Gorda River – the Caribbean extreme of the projected canal.

According to the plans of the Hong Kong Nicaragua Canal Development(HKND) group, in charge of the project to build the Great Nicaraguan Interoceanic Canal, in this sparsely populated jungle area bordering the territory of the Rama indigenous people, a deep-water harbour must be built, as well as the first locks on the Caribbean end for the ships that cross to or from the Atlantic Ocean.

The entire Great Canal project, according to HKND, is to include six sub-projects: the canal, the locks, two harbours, a free trade zone, tourist centres, an international airport, and several roads.

Other connected works are a hydroelectric power plant, a cement factory, and other related industrial facilities to ensure the supply of materials and the successful completion of the canal in five years, counting from 2014, when the project officially got underway.

But in Punta Gorda there are no infrastructure works, no HKND offices, and among the local population nobody is willing to openly talk about the subject.

“The silence is a matter of caution, people think you might be a government agent,” a local indigenous leader of the Rama and Kriol Territorial Government (GTR-K), an autonomous organisation of indigenous communities that own the lands that will be affected by the canal, told IPS on condition of anonymity.

The members of the GTR-K are divided between supporting and opposing the project, but negotiations with the government representatives have been tense and conflict-ridden, to the extent that complaints by the local indigenous people demanding respect for their ancestral lands have reached the Washington-based Inter-American Commission on Human Rights.

Silence on the subject is not just found among the locals. There is no talk anymore at a government level about what was once a highly touted project.

However, Vice President Rosario Murillo, the chief spokesperson of the government of her husband Daniel Ortega, president of Nicaragua since 2007, announced this month that with Taiwan’s support, a deep-water harbour, not connected to the plan for the canal, would be built in the same area with an investment that has not yet been revealed.

María Luisa Acosta, coordinator of the Legal Aid Centre for Indigenous Peoples, told IPS that the Special Law for the Development of Infrastructure and Transportation in Nicaragua Relating to the Canal, Free-Trade Areas and Associated Infrastructure, known as Law 840, was passed in June 2013 without consulting local indigenous and black communities. (IPS)