El oscuro mundo de los crímenes sexuales
Sexual assaults and the dark world of sex crimes

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Español

Por Guillermo Rojas y William R. Wynn

TULSA, OK – Nunca ha sido fácil ser víctima de un crimen, pero las victimas de crímenes sexuales tienen una pesada cruz que cargar. Muchas víctimas se sienten estigmatizadas, muchas tienen vergüenza y otras tantas se culpan a sí mismas, aun cuando no hicieron nada mal.

La sargento Jillian Phippen dirige la unidad de crímenes sexuales del departamento de policía de Tulsa (TPD) y a lo largo de sus años de labor ha ayudado a encerrar a múltiples depredadores sexuales, de los cuales varios tienen cadena perpetua. Phippen explicó que su división investiga unos 800 casos al año, pero es muy difícil determinar con exactitud la cantidad de crímenes sexuales en la ciudad, pues muchas víctimas no denuncian los ataques. De lo que sí está segura la sargento, es que no es un crimen que esté por desaparecer.

“Definitivamente no está decreciendo”, le dijo Phippen a La Semana en una entrevista exclusiva, indicando que la tecnología y las nuevas aplicaciones que permiten organizar citas con extraños “pueden conducir a ataques sexuales al final de la noche. Esto hace que este tipo de crímenes esté en la suba”.

La sargento cree que otro de los factores principales que contribuyen al aumento de las ofensas sexuales es la mayor disponibilidad de pornografía, que, salvo la pornografía infantil, es legal y puede predisponer a los individuos a actuar con violencia e impulsividad.

“La pornografía conduce a muchos ataques sexuales sólo porque las personas que consumen, consumen mucho y porque está demasiado accesible”, explicó Phippen. “Uno puede verlo en el teléfono, en la Tablet, algunos desean incurrir en actividades más inapropiadas por internet y eso lleva a que la mujer diga no y el ataque sexual se vuelve forzado”.

Si bien la sargento sabe que los ataques sexuales ocurren en todos los grupos demográficos de la sociedad, siempre recalca que los hispanos y latinos son los que menos llaman a la policía en caso de ataque o violación. En parte esto se debe a la pasada de moda cultura “machista”, de estos grupos, pero también se relaciona con el miedo de las víctimas a ser deportadas si la policía cuestiona su estado inmigratorio.

“Sabemos que los ataques sexuales son los que menos se deportan, y saber que los hispanos no denuncian por miedo a la policía es algo que nos parte el corazón”, dijo Phippen. “Queremos dejar bien en claro que en caso de ser víctima de un crimen sexual nadie va a mirar si usted es o no un residente legal – eso no nos interesa. Si usted ha sido víctima de un crimen, vamos a ayudarle y a ofrecerle todos los recursos disponibles, como a cualquier otra persona en la ciudad”.

La sargento dijo que una de las ventajas de la ciudad de Tulsa es que ofrece una gran cantidad de recursos para las víctimas de crímenes sexuales, como el Family Safety Center y los Servicios de Intervención por Violencia Doméstica, que están ubicados en el primer piso de las oficinas centrales de la TPD en el centro de la ciudad.

“Aquí se pueden obtener órdenes de restricción y protección, conseguir recursos para los niños, obtener alojamiento, comida y ropa. Hay miles de recursos para las sobrevivientes de la violencia sexual en Tulsa”.

Además, si bien no es administrado por el departamento de policía, las víctimas indocumentadas de ciertos crímenes pueden calificar para visas temporales tipo U, que se les otorga a los sobrevivientes de ciertos crímenes y sus familias, para que puedan trabajar legalmente en el país por 4 años. La oficina del fiscal necesita presentar los documentos en nombre de las víctimas, para lo cual es necesario obtener el consejo de un abogado calificado.

Aquellas personas que aún tienen mucho miedo de contactar a la policía, pueden recibir atención médica sin costo. “El estado de Oklahoma le permite a las víctimas de ataques sexuales obtener un examen médico forense sin necesidad de la intervención policial”, dijo Phippen. “Si alguien ha sido violada o atacada sexualmente puede dirigirse al hospital Hillcrest y pedir un examen de ataque sexual. La enfermera recolectará la evidencia necesaria y la guardará”.

La TPD no obtiene en este caso, ni el nombre de la víctima ni el del sospechoso, “pero se preserva la evidencia y se logra que la víctima tome las medicaciones que necesite sin costo alguno, todo gracias al estado”.

El mensaje que Phippen le envía a la comunidad hispana es muy simple: “Nos preocupamos por ustedes. Nos tomamos estos crímenes muy seriamente y no deseamos que las víctimas no hagan sus denuncias sólo porque piensan que no pueden hablar con la policía”. (La Semana)

English

By Guillermo Rojas and William R. Wynn

TULSA, OK — It’s never easy being the victim of a crime, but victims of sexual assault and other sex crimes have an especially difficult cross to bear. Many victims feel stigmatized, some may feel ashamed and even blame themselves even though they did nothing wrong.

Sergeant Jillian Phippen oversees the Sex Crimes Unit of the Tulsa Police Department (TPD), and in her years doing this work has helped to put away numerous sexual predators, some receiving life sentences. Phippen said her division investigates around 800 cases a year, but accurate statistics about the number of sex crimes are hard to come by because many victims don’t report the attacks. What she is sure of is that it is not a crime that is going away.

“It’s definitely not decreasing,” Phippen told La Semana in an exclusive interview, explaining that new technology such as dating apps facilitates meetings between strangers that can “lead to a sexual assault by the end of the night. I would say if anything they would be going up.”

Phippen believes another contributing factor is the ready availability of pornography, which – except for child pornography – is legal, but can help motivate individuals predisposed to violence to act on their impulses.

“Pornography leads to some of the sexual assaults just because these individuals are watching it so much, and it’s so accessible,” Phippen explained. “You can pull it up on your phone, you can pull it up on your tablet… [some] individuals want to progress into more inappropriate activities, and that leads to the women saying ‘no,’ and that’s the forced sexual assault.”

While Phippen said that sexual assaults occur in all social and racial demographics, it always upsets her to hear that Hispanics and Latinos may not be calling the police when they have been raped or assaulted. Partly this may be due to the anachronistic “machismo” culture, and partly because of a fear of calling the authorities if the victim’s immigration status is in question.

“We know that sexual assaults are underreported as it is, so to think that a Hispanic individual would not report this just because they’re Hispanic and they’re afraid of the police, that’s very disheartening for us,” Phippen said. “We want to make it very clear that … we’re not going to look at whether you are a legal citizen – that does not matter to us at all. If you’re a victim of a sexual assault, we are going to help you and we’re going to provide you with resources, just like anybody else in this city.”

Phippen said that one of the good things about Tulsa is the city has lot of resources for sex crime victims, noting that the Family Safety Center and Domestic Violence Intervention Services are located on the first floor of the Tulsa Police Department’s downtown headquarters.

“You can get a protective order there, you can get resources for your children, you can get housing and clothing and food. There’s a ton of resources for sexual assault survivors here in Tulsa.”

Additionally, although this is not administered by the police department, undocumented victims of certain crimes may qualify for temporary visas (U Visas), which give victims of certain crimes and family members temporary legal status and work eligibility in the United States for up to four years. The prosecutor’s office would need to file the initial documents in such cases, and it is advisable to obtain the assistance of a qualified attorney as well.

But even those who are still too afraid to contact the police can get medical help and counseling, often at no cost.

“The State of Oklahoma allows for sexual assault survivors to obtain a free sexual assault exam without having the police involved at all, Phippen said. “So if there is an individual who has been raped or sexually assaulted in any other way, they can go to Hillcrest hospital and have a sexual assault exam where a nurse will collect all of that evidence and it’s stored in our property room.”

The TPD does not have the victim’s name or suspect’s name, “but it preserves that evidence and it allows the victims to get some of the medications that they may need – free of cost – and get the services they need from the state free of cost.”

Phippen’s message to the Hispanic community is simple: “We care. We take these crimes very seriously and we would never want a victim not to come forward just because they felt like they couldn’t talk to us.” (La Semana)