El Sheriff Vic Regalado habla sobre el 287(g)
Sheriff Vic Regalado:  287(g) and more

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Español

Por William R. Wynn y Guillermo Rojas
bill@lasemanadelsur.com / editor@lasemanadelsur.com

TULSA, OK – Hace 14 meses que Vic Regalado se convirtió en sheriff de la ciudad de Tulsa y hasta el momento ha tenido un primer año de administración bastante ocupado. Regalado heredó una oficina marcada por la controversia, el escándalo y el secretismo y se vio obligado a pasar más tiempo del deseado en probarle al público que bajo su liderazgo la Oficina del Sheriff del condado de Tulsa (TCSO) iba a convertirse en una agencia más transparente, más responsable y abierta nuevos modos de pensar. En una entrevista exclusiva con La Semana, Regalado discutió los desafíos que enfrenta y respondió todo sobre el programa de detención de inmigrantes 287(g).

La comunidad Hispana no oculta su miedo y desconfía de la TCSO por su continua participación en el programa 287(g), situación que llevó a varias organizaciones en defensa de los derechos de los inmigrantes a presentar cartas pidiendo el fin de la colaboración con ICE y hasta protestas en la puerta de los centros de detención del condado. Regalado sabe que parte del miedo tiene su origen en la ignorancia, pues la población no sabe qué es lo que hace el 287 (g) exactamente, ni cuales son las tareas de los oficiales del sheriff.

“La oficina del sheriff de Tulsa no va a participar nunca en redadas y arrestos masivos de personas sólo por su condición de indocumentados”, insistió Regalado. “Creo que esto es contraproducente, lo vimos en los 90’s y lo único que logramos fue cortar la comunicación entre la comunidad y las agencias de la ley”.

Regalado aseguró que todos los individuos – sin importar su color de piel o idioma en el que hablen – que se encuentran detenidos en la cárcel del Condado de Tulsa, son cuestionados sobre su lugar de nacimiento. Se les toman las huellas y la información de cada detenido se comparte y compara con las bases de datos nacionales y luego, por medio de información del FBI y otras agencias, los datos de algunos individuos son chequeados con el 287 (g).

El sheriff dijo que sólo los individuos que cumplen con ciertos criterios son detenidos por el ICE, aquellos con prontuario criminal, que hayan sido deportados muchas veces o que se consideren una amenaza para la seguridad nacional. Los individuos que no se encuentren comprendidos bajo estas categorías no enfrentan amenazas del ICE y pueden salir bajo fianza, aún siendo indocumentados.

“Nos mantenemos en contacto con el consulado mexicano, abogados de inmigración y hasta los miembros de las familias de los detenidos”, dijo Regalado, destacando que quienes están bajo procedimientos de detención del ICE deben primero lidiar con los cargos locales antes de que se lleve a cabo la deportación.

El sheriff explicó que los detenidos en Tulsa suelen ser mayormente de otras jurisdicciones. Por eso le recordó a la población indocumentada de Tulsa mantenerse lejos de esas posibles cosas que podrían llevarlos a la cárcel, incluyendo la acumulación de multas de tránsito, y no comparecer ante la corte cuando es debido. Muchos de los arrestos se hacen a personas que o no pagan, o no se presentan en la Corte cuando son llamados.

Los detractores del programa creen que los lineamientos de la administración Trump son demasiado vagos y generales y facilitan el arresto de muchos más que los supuestos criminales de los que se habla en la web.

En relación a la cuestión de la transparencia en la TCSO Regalado prometió que en breve sus oficiales estarán equipados con cámaras donadas sin cargo durante un año por su fabricante. Regalado dijo que las cámaras “no son la solución perfecta, pero sí, una herramienta que le ofrece más seguridad a nuestros oficiales y más tranquilidad al público”.

En un intento por acercarse más a la comunidad hispana de Tulsa la TCSO ha participado en los últimos dos años en el popular festival del Cinco de Mayo y está activamente reclutando personal bilingüe.

“Le pedimos a las comunidades de la ciudad y a la comunidad hispana que vengan a trabajar con nosotros”, dijo Regalado, prometiendo “una carrera sólida con muchos desafíos”.

Regalado informó que actualmente la principal preocupación de su agencia es la alta tasa de asesinatos en la ciudad. “Para ponerlo en perspectiva, cuando comencé a trabajar aquí en la década de los 90 teníamos 35 asesinatos al año, ahora estamos entre 70 y 80. Eso es un problema, un gran problema”.

Mientras el crimen crece en todas las comunidades, Regalado sabe que a nivel estadístico hay menos crímenes violentos entre los Hispanos. “Eso nos dice algo positivo de la comunidad hispana de Tulsa, creo que son personas que respetan la ley”, dijo el sheriff. “Esto es algo positivo para destacar, y espero que los hispanos sigan llamando a las agencias de seguridad para denunciar todo lo que sea necesario sin miedo a ser detenidos por su situación inmigratoria”.

Regalado le recordó a toda la población la importancia de denunciar todos los crímenes, especialmente los de violencia doméstica. “No podemos tener mujeres golpeadas, sufriendo violencia doméstica con miedo de levantar el teléfono por temor a que deporten a sus familias. Eso no lo podemos permitir”. (La Semana)

English

By William R. Wynn and Guillermo Rojas
bill@lasemanadelsur.com / editor@lasemanadelsur.com

TULSA, OK – Now 14 months on the job as Tulsa County Sheriff, Vic Regalado has had a busy first year. Regalado inherited a Sheriff’s Office mired in controversy, scandal, and secrecy, and was forced to spend more time than he might have preferred on the defensive, working to prove to the public that, under his leadership, the Tulsa County Sheriff’s Office (TCSO) would be a more transparent agency, one more accountable to taxpayers and open to new ways of thinking. In an exclusive interview with La Semana, Regalado discussed these challenges and answered questions about the highly contentious 287(g) immigration detention program.

Fear in the Hispanic community persists over the TCSO’s participation in the 287(g) program, and several local immigrant advocacy groups have called for an end to the agreement, writing letters and staging protests in front of the county jail. Regalado believes that some of this fear is rooted in misconceptions about the program and what his officers do – and don’t do – with respect to enforcing immigration law.

“The Tulsa County Sheriff’s Office is never going to be a part of any type of roundup of people simply based on their undocumented status,” Regalado insisted. “I think that’s counter-productive. We saw it in the 90s and what it did was shut down communication between that community and law enforcement.”

Regalado said that all individuals – regardless of their skin color or what language they speak – who are booked into the Tulsa County Jail are asked about their country of origin. Fingerprints are taken and information about each detainee is run through several national databases and then, based on information provided by the FBI or other law enforcement agencies, some individuals are then run through software designed for the 287(g) program.

The sheriff said that only those individuals meeting certain criteria are held under ICE detainers, those with criminal backgrounds, those who have been deported multiple times, or those deemed a threat to national security. Individuals not falling into one of these categories will normally not face ICE holds and, if their charges are minor, can post bond to be released even though they may have a status issue.

“We do keep in contact with the Mexican Consulate, various immigration attorneys, and even family members,” Regalado said, noting that those with ICE holds must still deal with their local charges first before deportation hearings take place.

The sheriff said most of those detained in Tulsa are from other jurisdictions. He drove home the importance of those with status problems doing whatever possible not to be brought to jail in the first place, including paying all outstanding traffic fines and showing up in court when you are supposed to, as many of those booked into the jail are done so under warrants for non-payment or non-appearance.

Critics of the program believe that Trump administration guidelines are overly broad and allow too many who are not criminals to be caught in the web.

Addressing the issue of transparency, Regalado said his officers will soon be equipped with body cameras, donated for one year free of charge by the manufacturer. Regalado said that body cams are “not a cure-all, but a tool that will provide not only safety for our deputies but accountability to the public.” In an effort to reach out more to Tulsa’s Hispanic community, the TCSO has for the past two years participated in the city’s popular Cinco de Mayo celebration, and is actively recruiting bilingual officers.

“We encourage communities like the Hispanic community to come and work for us,” Regalado said, promising that it is “a good career and a challenging career.” Tulsa County’s high murder rate, the sheriff said, is one of the biggest concerns of his agency. “To put it in perspective, when I first started here in the very early 90s we had around 35 murders a year, and now we’re at 70-80. That’s a problem – a very big problem.”

And while crime is present in every community, Regalado said that statistically there is less violent crime seen among local Hispanics. “That says something about our Hispanic community here in Tulsa, I believe, that the majority are law abiding people,” the sheriff said. “I think that’s a good thing to note, and I hope that the Hispanic community will continue to call law enforcement for help and to report crime without fear of being apprehended or detained for immigration status.”

When crimes like domestic violence do take place, Regalado said it’s important to report them. “We cannot have women being beaten or suffering through domestic violence and too afraid to call because they believe that their family will be broken up because they’re here undocumented. We cannot have that.” (La Semana)