Nuevo caso de violencia policial desata controversias en Tulsa
Questions linger following deadly shooting by deputies

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Español

Por William R. Wynn
bill@lasemanadelsur.com

TULSA, OK – Son muchas las preguntas que se están haciendo los defensores de la salud mental, el público y hasta el alcalde de Tulsa, trasla muerte de un hombre con problemas mentales a manos de oficiales de la policía del sheriff el pasado 9 de junio.

Joshua Barre, de 29 años, fue muerto a balazos a manos de dos oficiales del sheriff de Tulsa (TCSO) cuando intentaba ingresar en una tienda local armado con dos chuchillos largos. Los oficiales habrían hecho todo lo posible para detener al sospechoso en las cinco cuadras que separaban el primer lugar de encuentro de la tienda emplazada al 4449 North MLK Boulevard, pero no tuvieron éxito.

“Uno de los oficiales uso su Taser en el señor Barre”, informó la TCSO en un comunicado de prensa. “No tuvo ningún efecto, Barre siguió caminando hacia la tienda”. Se reveló después que la corriente eléctrica no habría llegado a hacer contacto con la piel de Barre y por eso falló.

“Una denuncia anónima al 911, recibida días antes, relataba que había un sospechoso caminando por las calles con un machete amenazando gente”, dijo la TCSO destacando que una unidad especial con personal de salud mental habría intentado detener al sospechoso en dos oportunidades, el 1ro de junio y el 7, pero que no intervinieron en el hogar del joven porque no lo consideraron una “amenaza letal al público”. Sin embargo, el 9 de junio, los oficiales del sheriff tomaron otra decisión.

“El Sr.Barre abrió la puerta e ingresó a la tienda”, dice la declaración de prensa. “Los oficiales dispararon temiendo por sus vidas y la seguridad de los ciudadanos en la tienda”.

El dueño de la tienda y un cliente estaban en el lugar al momento del incidente. El dueño del comercio considera que los oficiales tomaron una decisión innecesaria al abrir fuego contra el sospechoso.

El desceso desató una nueva protesta en la ciudad que fue controlada por las agencias de la ley, la TPD y la TCSO declararon: “se requirió una respuesta más fuerte de lo normal porque la multitud estaba tomando acciones contra nuestros oficiales”.

“Muchos de nosotros conocemos y amamos personas con enfermedades mentales”, dijo el alcalde de la ciudad G.T. Bynum en un post de Facebook. “La peor pesadilla es que los pedidos de ayuda de los familiares no sean escuchados y que estas personas no puedan acceder a los tratamientos que necesitan y eventualmente terminen en una situación peligrosa que no hubiera ocurrido si estuvieran bajo atención médica. Al ver lo que le pasó a Barre no puedo dejar de preguntarme: ‘¿Qué pasó en sus diez últimos minutos de vida? ¿Qué podría haberse hecho para prevenir esta catástrofe?’”

El ex Jefe de Policía de Tulsa Drew Diamond observó que hay métodos específicos para tratar con sospechosos agresivos con problemas mentales que estén armados con cuchillos, métodos que tristemente no fueron empleados en este caso.

Un incidente similar ocurrió en octubre del año pasado cuando oficiales de la policía de Tulsa mataron a tiros a otro hombre con problemas psicológicos que iba armado con una navaja en un McDonals ubicado en Utica y Admiral. (La Semana)

English

By William R. Wynn
bill@lasemanadelsur.com

TULSA, OK — Questions are being asked by mental health advocates, the public, and even the mayor of Tulsa in the wake of the fatal shooting of a mentally disturbed man by Tulsa County Sheriff’s deputies on June 9.

Joshua Barre, 29, was shot and killed by two deputies of the Tulsa County Sheriff’s Office (TCSO) when he entered a convenience store armed with two large knives. The deputies had attempted to subdue Barre as he walked the roughly five blocks from where they first encountered him to the convenience store at 4449 North MLK Boulevard, but were unsuccessful.

“A deputy deployed his Taser on Mr. Barre,” the TCSO stated in a press release.  “It had no effect.  Barre continued walking towards the convenient store.”
It was later revealed that the taser prongs had failed to make sufficient contact with Barre’s skin.

“A 911 call at 0956 hours said that the subject was ‘walking the streets with a machete, threatening people,’” the TCSO said, noting that deputies with a special mental health unit had attempted to take Barre into custody on at least two prior occasions on June 1 and June 7, but did not want to enter the house on a civil matter as he was at that time not thought to “pose an immediate threat to the public.”

And yet, by the time of the June 9 encounter, the deputies made a very different call.

“Mr. Barre opened the door and began to enter the store,” the statement reads.  “Fearing for the lives and safety of the citizens in the store, officers fired their weapons.”

One of the store’s owners and a customer were inside at the time. The owner said he believes he and the customer were put at unnecessary risk by the deputies’ decision to open fire.

A protest arose immediately following the shooting, which was broken up by law enforcement in an effort the TPD and TCSO said, “required a more robust response than normal due to large crowds and the actions that were being taken against officers.”

“Many of us have known and loved people with mental illness,” Tulsa Mayor G.T. Bynum said in a Facebook post. “The worst nightmare is that the calls of their family for help go unheeded for years, that they don’t receive the treatment they need, and that they eventually end up in a dangerous situation they never would have been in otherwise. And then we see what happened to Mr. Barre and can’t help but ask: ‘How did it get to that last ten minutes of his life? What could have been done to prevent this?’”

Former Tulsa Police Chief Drew Diamond observed that there are specific methods of dealing with knife wielding suspects and aggressive mentally ill patients, methods that sadly were not employed in this case.

A similar incident occurred in October of last year, when Tulsa Police Officers shot and killed a mentally troubled man with a knife near the McDonald’s restaurant at Admiral and Utica. (La Semana)