El padre medina, el sacerdote del pueblo
Father Medina, the people’s priest

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Español

Por Guillermo Rojas y Victoria Lis Marino

TULSA, OK — Lo quieren los anglo y los latinos por igual, pero todos lo conocen como el cura de los hispanos de Tulsa. David Medina es desde hace 10 años el responsable espiritual de los latinos de la ciudad al mando de la parroquia Nuestra Señora de Guadalupe/ St. Francis Xavier. “Mi primera responsabilidad es ayudar a los individuos de esta comunidad a encontrarse con dios; cada persona es un alma que me ha mandado dios para cuidar”, confiesa Medina.

Sin duda la popularidad del párroco está relacionada con su dedicación absoluta y compromiso con la comunidad hispana de Tulsa, algo que lo convierte en el “sacerdote del pueblo”. “Soy una persona que le gustan los retos, me gusta estar en medio de la gente. Como sacerdote me considero una persona que camina junto con el pueblo, no soy mas que la comunidad”, dice Medina.

En una entrevista exclusiva con La Semana el padre dio su opinión sobre temas controversiales que van desde el celibato hasta el matrimonio homosexual y aseguró que en su iglesia son todos bienvenidos.

Medina entiende que el celibato es algo necesario pero no fácil. A su criterio la iglesia es instituida por dios y manejada por los hombres, algo que requiere, normas, leyes y sacrificios para mantener la armonía de la comunidad. “Jesucristo nunca habló de celibato, había apóstoles casados y no casados”, cuenta Medina. Sin embargo el celibato, aún en el siglo XXI tiene una lógica: “Si hay hijos, la prioridad es la familia, por eso somos célibes para tener un mayor compromiso con la comunidad”.

Pero como toda tarea, requiere excesivo compromiso y vocación, porque en palabras del mismo Medina : “El celibato es muy difícil, somos humanos”, confesó Medina recordando la frase de Dios a Adán y Eva en el libro del Génesis “multiplíquense”. “Ser célibe no es algo mágico, se empieza a trabajar con disciplina con mucha oración y con la convicción. Nadie es forzado, si no somos capaces de mantenernos célibes eso puede dañar a nuestra vida personal y a nuestra comunidad”.

En relación al aborto el cura optó sin dilación por la defensa de la vida.

“La vida es un regalo del señor, y si vemos las estadísticas las personas que apoyan el aborto se van a los extremos, violaciones o mujeres muy enfermas, cuando en realidad el problema es que mucha gente decide tener relaciones sexuales con pleno conocimiento y consentimiento y después abortan”, dijo Medina. “ Dios es muy inteligente le ha dado a la mujer la posibilidad de ser fértil solo unos días al mes, desafortunadamente el ser humano se deja guiar por los impulsos, los deseos, queremos darle placer permanente a nuestro cuerpo. Buscamos un placer porque no nos satisface el estilo de vida que llevamos, por eso tratamos de llenar los vacíos con placeres momentáneos, y esto tiene consecuencias”, expresó Medina.

Si bien se ha creído que tradicionalmente la iglesia condena a los homosexuales el padre Medina dijo explícitamente que la iglesia ama y recibe a toda criatura de dios. El problema es que “Lo que la iglesia no permite es el estilo de vida que nos aleja de dios, que es el pecado. No defiende la idea de tener relaciones fuera del matrimonio, por eso se invita a la persona homosexual a no ceder a los deseos”, dijo Medina. El cura recordó que la unión civil es un contrato entre dos personas, mientras que el matrimonio es una alianza, un sacramento para seguir construyendo la comunidad de dios”, dijo Medina. En la iglesia ser homosexual no es un impedimento para creer ni para convertirse en guía de la comunidad y como bien dijo Medina: “Hay homosexuales en la iglesia, pero el requisito siempre es el mismo, ser célibe”.

A pesar de las controversias que la iglesia debe sortear en los albores de este nuevo siglo, Medina no quiere que nada cambie. “Lo que conozco lo amo, es lo que me ha ayudado a ser quien soy en cuestión de la fe y del todo”.

Sin embargo, sí desea que las cosas cambien en Tulsa y en su comunidad. Si bien el padre se regocija del crecimiento de la colectividad hispana en Tulsa, sabe que hay nubes en el horizonte.

“El futuro de los hispanos en Tulsa es grande. Lo vemos en el crecimiento de los negocios, en la cantidad de estudiantes en relación a la población que tenemos, existe el espíritu de salir adelante”, dijo Medina, reconociendo que la comunidad tiene un largo camino por andar en su frondoso futuro. “Creo que necesitamos mas integración, ayudarnos los unos a los otros, dar una mano y aplaudir a quienes salen adelante en vez de darles la espalda”, concluyó Medina. (La Semana)

English

By Guillermo Rojas and Victoria Lis Marino

Tulsa, OK- He is loved by Anglos and Latinos alike, but mostly he is known for being the priest of the Catholic Hispanic community in Tulsa. Father David Medina has for the last 10 years been the spiritual guide of many Tulsan Latinos, in charge of St. Francis Xavier church.

“My first responsibility is to help those individuals in the community to find God, because each person is a soul that God has sent me to take care of,” Medina said.

Father Medina is famous for his permanent dedication, his commitment to the Latino community and his constant guidance, things that have awarded him the title “priest of the people.”

“I’m a person that likes to be challenged,” Medina said. “I like to be in the middle of the crowd. As a priest I think of myself as a person that walks with the people, I’m no more than the rest of the community.”

In an exclusive interview with La Semana, Medina offered his views on controversial issues that go from celibacy to gay marriage and claimed that in his church everyone is welcomed.

Father Medina knows by heart celibacy is something needed but it is not always easy. The Church has been instituted by God and is handled by men, something that requires laws, norms and sacrifices meant to preserve harmony in the community.

“Jesus Christ never spoke of celibacy, and there even were some apostles who were married,” explained Medina. Still, celibacy has logic in the XXI century: “If there are children involved, then family comes first, that is why we are celibates, to have a proper commitment with the community we serve.”

Celibacy, like all tasks requires an excessive commitment and passion for the church, because in Medina´s words: “Celibacy is very difficult, we are human beings.”

“Celibacy is not something magical, you need to work hard, be disciplined, pray and have strong convictions,” said Medina, remembering that God ordered Adam and Eve to multiply. “Nobody is forced into it, but if we are not capable of keeping the vow, then the community can be affected.”

When it comes to abortion the priest is 100 % pro life.

“Life is a gift awarded by the Lord, and if we follow statistics we are going to realize that those who support abortion are always looking at the extremes, women raped, women that are very sick, but they don’t talk about what usually happens: people deciding to have sex willingly and aware of the risks but that when the time comes, opt to abort,” Medina observed. “God is very clever, he has given women the possibility of being fertile only some days a month, unfortunately humans are always guided by impulses and earthly passions that make us desire to indulge ourselves in pleasure. We seek pleasure because we are unsatisfied with the life style we have, so we try to fill our inner void with fleeting pleasures that eventually have consequences,” Medina explained.

Many believe the Catholic Church condemns homosexuals, but Father Medina explicitly said his church welcomes and receives all the creatures of God. The problem is that “what the church cannot accept is the lifestyle that pulls us apart from God, sin. We don’t defend the idea of pre-marital sex, that is why we invite homosexuals to fight their desires,” Medina said. The priest reminded us the civil union is a contract between two people while marriage is a sacred institution that forges an alliance with the purpose of maintaining the community of God on Earth. Nevertheless, being a homosexual apparently is not an impediment to going to church or even, becoming a priest. “There are homosexuals in the Church, but the requirement is the same one, celibacy.”

Even though the Church seems in need of answering a lot of questions at the beginning of the new millennium, Medina does not favor change.

“What I know is what I love, what has helped me become who I am, in my faith, in my life,” he said.

But he knows some things are changing, like the face of the Tulsa society with the growth of the Latin community.

“The future of Hispanics here in Tulsa is huge,” Medina predicted. “We can see it in the growth of small businesses, the amount of students enrolled and the spirit of working hard and moving forward that pervades it all.”

But all success comes with a flaw and Father Medina believes that this steady growth has some consequences that need to be addressed.

“I think we need more integration in our community, we have to help each other, offer a hand when needed and applaud those who succeed instead of turning our backs on them,” Medina concluded. (La Semana)