El gobierno mexicano utilizó spyware para espiar a expertos internacionales
Mexico students: spyware used on foreign investigators

0
1496

Go to English

Español

MEXICO CITY – Los expertos internacionales a cargo de la investigación en el caso de los 43 estudiantes mexicanos secuestrados y asesinados en su país hace 3 años podrían haber sido espiados por el gobierno Mexicano mediante el uso del famoso software spyware, según lo denunció un sitio de internet.

Citizen Lab, un watchdog de internet, afirma que el software de procedencia israelita fue sólo vendido a entidades gubernamentales, entre las que se encuentra el gobierno mexicano.

Periodistas en México junto con defensores de los derechos humanos y políticos en la oposición comparten las acusaciones.

Sin embargo el gobierno Mexicano niega toda vinculación y uso del spyware para espiar a sus opositores y afirma haber utilizado el software sólo en cuestiones de seguridad nacional y lucha contra el crimen organizado.

Los estudiantes, que venían de una escuela de varones situada en el pueblo Ayotzinapa, al Sur de México, fueron declarados muertos tras su desaparición en el 2014 en el estado de Guerrero. Sus familiares acusaron a las autoridades estatales y nacionales de encubrir el crimen. Algunos mexicanos mantienen la esperanza de encontrarlos vivos.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) envió un conjunto de expertos internacionales para investigar la desaparición de los estudiantes. El grupo acusó al gobierno mexicano innumerables veces de obstruir la investigación.

Citizen Lab, que ha liderado las pesquisas sobre el uso de spyware, junto con diversas organizaciones mexicanas sin fines de lucro, publicaron un informe en el que detectan evidencia forense que permitiría concluir que el gobierno mexicano habría espiado los teléfonos móviles de los investigadores, entre otras cosas.

Uno de los miembros de la unidad de investigación del CIDH, el español Carlos Beristain dijo que el uso de spyware es “un crimen muy serio, dado el estatus de protección diplomática que tenemos”.

Se intentó infectar los dispositivos móviles y computadoras de los investigadores en marzo del 2016, justo después de que el grupo denunciara al gobierno Mexicano por interferir con la investigación, y mientras se preparaban para escribir un informe final.

El software, conocido como Pegasus, fue vendido a las agencias federales mexicanas por el grupo israelita NSO, bajo condición de ser utilizado únicamente para investigar criminales y terroristas. El mismo suele encriptarse mediante el envío de un mensaje de texto a un teléfono inteligente. Si la persona en cuestión abre el mensaje, el software se instala automáticamente, dándole al hacker acceso a todo tipo de información privada, incluyendo mensajes de texto, fotos, mails, locación, micrófono y cámara.

La periodista mexicana Carmen Aristegui es otra de las afectadas, y asegura que ella, su hijo adolescente y su equipo de investigación recibieron los mensajes.

Uno de los mensajes que los investigadores recibieran el pasado marzo era de una persona que intentaba enviar información personal sobre un funeral y leía: “Aquí están los detalles, esperamos que puedas venir”.

Beristain asegura haber recibido el mensaje, pero decidió ignorarlo porque sospechó de espionaje.

En la tarde del 26 de septiembre del 2014, 43 estudiantes desaparecieron en Guerrero. Los jóvenes estaban estudiando docencia en una escuela con un amplio historial de activismo de izquierda.

Antes de desaparecer tuvieron un encontronazo con la policía municipal, que intentaba impedir su protesta. La policía abrió fuego contra el ómnibus donde estaban los estudiantes. Según el informe oficial del gobierno, el grupo fue después entregado por policías corruptos a un cartel de drogas local.

La versión del gobierno indica que los cuerpos fueron quemados en una pira en un basurero local, donde se logró identificar parcialmente a un estudiante y mediante a un hueso gastado a otro de los jóvenes Alexander Mora.

Los investigadores del CIDH no están de acuerdo con la teoría del gobierno, pues no encontraron evidencia suficiente que acompañe los hechos. El ministro de justicia de México declaró muertos a los estudiantes apenas se sucedió la tragedia, pero los familiares quieren pruebas de lo que pasó esa noche y ante todo que se haga justicia.

El caso se conoce en el país y en toda Latinoamérica como el caso de los “43”.

English

MEXICO CITY — International experts investigating the suspected abduction and murder of 43 students in Mexico three years ago were targeted with government spyware, an internet watchdog says.

The Israeli-made spyware was only sold to governments, according to Citizen Lab, which is based in Canada.

Mexican journalists, human rights activists and opposition politicians have made similar allegations.

Mexico’s government denies using the spyware to snoop on its opponents.

It says it has only used intelligence tools in the interest of national security or to fight organized crime.

The students, from an all-male college in the southern town of Ayotzinapa, were declared dead after disappearing in 2014 in the south-western state of Guerrero.

Their relatives have accused the authorities of a cover-up. Some Mexicans have held out hope that members of the group may yet be found alive.

The foreign experts, convened by the Inter-American Commission on Human Rights, were called in to investigate the disappearance of the students.

The investigatory team has repeatedly accused the Mexican government of blocking their work.

Citizen Lab, which has been leading the spyware investigations alongside various Mexican non-government organizations, says in its report it has found forensic evidence to show that the investigators’ mobile phones were being targeted by Israeli-made spyware.

One member, Spanish investigator Carlos Beristain, said the attempt to install spyware could be a “more serious crime given the diplomatic protected status” the group held.

Attempts to infect their devices reportedly took place in March 2016, shortly after the group accused the Mexican government of hampering its inquiry, and as they were preparing a final report.

The software, known as Pegasus, was sold to Mexican federal agencies by the Israeli company NSO Group on the condition that it only be used to investigate criminals and terrorists.

It is usually sent in a text message to a smartphone.

If the person taps on it, the spyware is installed, and huge amounts of private data – including text messages, photos, emails, location data, the device’s microphone and camera – are hacked.

Mexican journalist Carmen Aristegui is another alleged target; she says her investigative team and under-age son also received messages.

One message sent to investigators in March was from someone pretending to pass on personal information about a funeral. “Here are the details. I hope you can come,” it read.

Mr Beristain said he had received the message but had not opened it as he suspected some form of espionage.

On the evening of 26 September 2014, a group of 43 Mexican students disappeared in Guerrero.

They had been studying at an all-male teacher training college that has a history of left-wing activism.

Before they disappeared, the students reportedly clashed with municipal police while on their way to a protest. Police opened fire on their buses.

According to the official government report, the group was then handed over by corrupt officers to members of a local drugs gang.

The government version of events says their bodies were burnt in a fire at a rubbish dump. Authorities identified one student, Alexander Mora, from charred bone. they said they had found at the site, and they partially identified another.

The international investigators have disputed the fire theory, saying they have yet to find sufficient evidence.

The Mexican attorney general has declared them all dead but their relatives still want proof of what happened that night, and justice.

The case is so well known in the country and across Latin America that the students are widely known simply as “The 43.”