¿El sucesor de Bridenstine, será mejor o peor?
Will Bridenstine’s successor be better or worse?

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Análisis por William R. Wynn
bill@lasemanadelsur.com

TULSA, OK – Aún antes de que se anunciara que el congresista por el primer distrito de Oklahoma, Jim Bridenstine (R-Tulsa) iba a dejar su banca en el Congreso de los Estados Unidos para convertirse en el nuevo administrador de la NASA, los buitres dentro del partido republicano habían comenzado a revolotear, sacándose uñas y dientes para llegar a ocupar a ese lugar tan preciado que el congresista ultra-conservador supuestamente iba a abandonar tras concluir su término en el 2018.

Bridenstine, durante los casi cinco años que estuvo en el cargo –tras derrotar a John Sullivan en las primarias del 2012 y ganando las generales de noviembre del mismo año- se mostró siempre reticente a la idea de una reforma inmigratoria y otras cuestiones que afectan a los constituyentes hispanos de su distrito, ganándose la nota “A+” según el grupo NumbersUSA, a la hora de mostrar su hostilidad hacia los inmigrantes.

La vacante que abre el congresista genera una pregunta más que importante: ¿El sucesor de Bridenstine, será mejor o peor para los inmigrantes y sus familias aquí en Tulsa, y en particular para la comunidad hispana? Esta cuestión es significativa dado el reciente anuncio sobre el fin del programa DACA , que protegía a los DREAMers de la amenaza de deportación y la relevancia del congreso para someter el tema a debate.

Hasta el momento cinco candidatos anunciaron estar detrás del asiento de Bridenstine, y con Donald Trump en la casa blanca la cuestión inmigratoria pareciera estar más caliente que nunca. Es muy probable que algunos de los cinco republicanos que pelean por llegar a Washington sigan el ejemplo de Bridenstine en el 2012 y quieran probar que son más conservadores que su predecesor, una tendencia de moda en la política interna del GOP.

El ex fiscal del condado de Tulsa, Tim Harris, uno de los principales candidatos ya demostró que no le interesa apoyar una reforma inmigratoria, pues como publicó en su sitio web: “Desde hace mucho tiempo los americanos estamos en riesgo porque el gobierno federal se negó a reforzar las leyes inmigratorias que tenemos”.

Otro de los candidatos es el misionero cristiano Andy Coleman, que tiene una postura similar, que hace pública en su página de Facebook: “Las políticas inmigratorias coherentes deben basarse en la ley, no en el espíritu de la anomia”.

El asiento del distrito 1 de Oklahoma ha estado en manos republicanas por más de 30 años, y hasta el momento no hay ni un demócrata dispuesto a dar batalla en las elecciones generales del año próximo ni en las especiales, que seguramente se pauten una vez que Bridenstine decida mudarse a la NASA.

Hasta el momento sólo una cosa nos queda clara, la persona que elijan los votantes será decisiva para definir el futuro de muchos, especialmente en un período en donde la política divide más de lo que une. (La Semana)

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Analysis by William R. Wynn
bill@lasemanadelsur.com

TULSA, OK — Even before the long-anticipated announcement that Oklahoma’s First District Congressman Jim Bridenstine (R-Tulsa) would be leaving the House of Representatives to become the new administrator of NASA, political vultures from the congressman’s own party had already begun circling, eager for a chance to seize the post the ultra-conservative Republican had previously stated he would vacate at the conclusion of his term in 2018.

Bridenstine, during the nearly five years he has spent in office since defeating John Sullivan in a 2012 GOP primary and going on to win the seat in the general election that November, has been demonstrably hostile to comprehensive immigration reform and other issues of concern to his own Hispanic constituents, earning an ignominious “A+” rating from the staunchly anti-immigrant group NumbersUSA.

This raises an important question: will the person who replaces Bridenstine be better or worse for Tulsa area immigrants and their families, and for the local Hispanic community in particular? This question is especially significant given this week’s announcement of the end of the DACA program protecting DREAMers from the threat of deportation and the president’s throwing the ball into the hands of Congress.

So far five candidates have announced they are seeking Bridenstine’s seat next year, and with Donald Trump in the White House immigration is a hotter issue than perhaps ever before. It is also likely that some of the five or more Republicans hoping to go to Washington will follow Bridenstine’s example from 2012 by trying to prove they are even farther to the right than the incumbent, a trend in modern GOP politics.

Former Tulsa County District Attorney Tim Harris, considered to be an early front-runner, has already shown he is not a supporter of immigration reform, stating on his campaign website, “For too long, Americans have been put at risk because the federal government refused to enforce existing immigration laws.”

Christian missionary Andy Coleman, another candidate for Bridenstine’s job, has taken a similar position, as evinced by his immigration statement on Facebook: “Coherent immigration policy must be firmly rooted in the rule of law, not a spirit of lawlessness.”

The seat has been firmly in Republican hands for 30 years, and so far no Democrat has announced they will run, either in next year’s regular general election or in a special election that would be called should Bridenstine win confirmation to head up NASA before the end of this year.

One thing is clear: the person the voters select will join the legislative fray at a time when politics seem perhaps more divisive than ever before. (La Semana)