Especialista hispano en techos es ejemplo de éxito
Hispanic roofing specialist reflects on success

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Español

Por Victoria Lis Marino and Guillermo Rojas

Tulsa, OK- Saúl Peña se radicó en Tulsa hace 15 años y desde entonces se dedica a la construcción de techos. Hoy tiene su propia empresa, Saul’s Roofing, de construcción de roofing comercial, pero lo más impactante de la historia de este Mexicano de Chichuahua, consiguió posicionarse y construir un emporio en la construcción.

Su trabajo es uno de esos de alto riesgo, los trabajadores deben soportar los cambios climáticos, los riesgos de subir, bajar, caerse, quemarse, y ante esta presión parecería que los únicos capaces de resistir son los hispanos. “Los riesgos son muchos, hay gente que se me ha lastimado, caído, quemado, los riesgos siempre existen. Pero la motivación es esencial”, explicó Peña. “Nunca me enojo con ellos, siempre les doy palabras de aliento y buenos sueldos porque ellos se lo merecen, hay que recompensar a la gente”, aseguró Peña.

Se dice que los trabajadores mexicanos tienen una ética laboral muy buena, y en esta empresa parece ser la regla. “Tengo gente de Salvador, Guatemala, México, pero todos trabajamos parejo, somos como una familia, he contratado americanos, pero para la construcción, no hay como nosotros. No hay excusas”, afirmó Peña, quien maneja a más de 30 empleados. “Hoy trabajamos para unas 15 compañías de construcción en la zona”.

Peña fue y vino varias veces de México a Estados Unidos, cuando joven hacía changas pero recién hace 15 años se estableció en la zona gracias a la construcción. Después de que su patrón muriera y sin hablar ni una palabra de inglés Peña decidió seguir la tarea que le habían encomendado con un solo aliado, la voluntad. “Hablaba creo que un 5 por ciento de inglés, pero le eché ganas. Hay quienes me dicen que soy un bendecido, porque todo lo hice sin papeles, recién ahora estoy tramitando la residencia”, confesó el constructor.

En tiempos de Donald Trump podríamos decir que Peña tiene mucha suerte, sin embargo, el constructor considera que la ley está hecha para cumplirse y para que todos seamos respetados. “Nadie hace nada al menos que uno haga algo. Jamás he batallado con el racismo, no hay que temerle a la ley, nos cuida de la gente mala”..

Precisamente su mayor logro es haber triunfado sin un estatus inmigratorio legal. “Cuando se quiere hacer algo se puede hacer, por eso hay que ser positivo y ser agradecido con este país. El sueño americano no es para todos, pero quien le hecha ganas, y lo quiere si. No es para hacer las cosas que no haríamos en nuestro país, para cometer delitos, para andar alcoholizado”, nos recordó Peña. (La Semana)

English

By Victoria Lis Marino and Guillermo Rojas

Tulsa, OK- Saúl Peña moved to Tulsa from Chihuahua, Mexico, 15 years ago and since then has been in the roofing industry. Today he owns a very successful commercial roofing company, Saul’s Roofing.

Roofing is a very risky job, the workers have to climb roofs in the cold, in the heat, with all the risk the job entails: you can fall, you can slip, you can burn yourself, and apparently the only ones ready to assume the risk are Hispanics, highly valued for their work ethics and resistance.

“We face many risks, some of my men have been hurt, they have fallen, they have burned themselves. We live with danger, that is why motivation is everything,” said Peña. “I never get mad at my employees, I am always trying to encourage them and pay them high wages cause they really deserve it, we need to give our people what they deserve.”

“My crew has people from El Salvador, Mexico, Guatemala, we are all a great family, we do the same work. I have previously hired Americans, but they are nothing like us, they get tired, they don’t want to do certain things. For us there are no excuses,” said the builder.

As a kid Peña was an itinerant worker — he crossed the border whenever he wanted for seasonal jobs, and 15 years ago something permanent popped up and he decided to move to Tulsa. He was working in the roofing industry when his bossed died and left him the business. “I spoke only 5% English, but I had a strong will,” Peña recalled. Some people believe I’m blessed because I did everything with no papers, and I’m only now about to become a resident.”

In times of Donald Trump we may argue Peña is quite audacious with his industry, still he believes no wrong can harm him if he works diligently and respects the laws of America. “Laws make us equal and are here to be respected. In this country nobody will arrest you unless you do something wrong. I have never encountered a racist policemen in my life, we don’t have to be afraid of law enforcement, they are there to protect us from evil.”

The triumph of this Mexican man is to work, live, breath and make money in this country, despite all obstacles. “You can live here if you really want to, if you love what you do and are a good person, that is why we need to be grateful to America. The American Dream is possible for those who have the strength to make it through the process,” concluded Peña. (La Semana)