América Central debilita escudos forestales contra sequías del futuro
Central America Weakens Forest Shield Against Future Droughts

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PORT OF SPAIN, CLIMATE, Mar 4, 2010, Prolonged drought can mean desertification. Credit: Mauricio Ramos/IPS

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Por Daniel Salazar

SAN JOSÉ– Jazziel Baca vive en el municipio de Esquías, en el occidente de Honduras, uno de los más afectados por la plaga del gorgojo descortezador, que dañó casi 500.000 hectáreas de bosque de su país entre el 2013 y el 2015.

Se suponía que la plaga que aniquilaba los pinos detendría su paso con la lluvia, pero pasaron los meses húmedos y nada cayó del cielo. Hoy, con menos árboles, contó que su pueblo tiene, también, menos agua, sus suelos están erosionados y algunas de las comunidades vecinas enfrentan sequías.

No es el único problema que provoca que se queden sin agua. En Honduras la cobertura forestal cayó en casi un tercio al pasar de 57 por ciento en el 2000 a 41 por ciento en el 2015, explicado por el aumento de monocultivos, proyectos extractivos, ganadería y la agricultura migratoria.

“Otro de los factores es los cambios estructurales en la agricultura, que han reducido la presión para convertir bosques en terrenos agrícolas y han dado lugar a un incremento de la superficie de bosques secundarios y los controles jurídicos para evitar el cambio del bosque natural a otros usos de la tierra”: Pieter Van Lierop.

Se trata del país de América Central con mayor caída en la cobertura forestal, en una región donde todas las naciones, menos Costa Rica, destruyen su capa de bosques.

De hecho, según destaca el Programa del Estado de la Región en las estadísticas ambientales de 2017 que publicó este mes, desde 2000 América Central tuvo una caída en su cobertura forestal y de humedales, vitales en la mantención de cuencas acuíferas, que coincidió con un aumento regional generalizado en las emisiones de gases de efecto invernadero, los que más contribuyen al recalentamiento planetario.

No es una buena noticia, dijo Alberto Mora, coordinador de investigación del Estado de la Región, más aún si se considera que la región podría tener 68 departamentos en condiciones de alta aridez hacia finales de siglo, cuando actualmente son menos de 20 los que presentan esta condición.

Mora también destacó que las estimaciones de demanda de agua potable podrían crecer en un 1.600 por ciento para el año 2100, de acuerdo al estudio que elabora el Estado de la Nación de Costa Rica, un órgano interdisciplinario de expertos financiado por una agrupación de todas las universidades públicas.

Baca, ingeniera ambiental que participa en la organización no gubernamental ambientalista Amigos de la Tierra, explicó que los campesinos están migrando montaña arriba, porque los suelos donde antes trabajaban ya no son fértiles. Así, utilizando prácticas como la quema y la roza, cultivan sus granos básicos.

Pero, además, contó, “tenemos sequías muy prolongadas y, al no tener temporadas de lluvia, los campesinos y campesinas no pueden sembrar sus alimentos, provocando situaciones de emergencia en cuanto a la seguridad alimentaria”.

Al oeste de Honduras, en su vecino Guatemala también se reportan pérdidas en los mantos forestales. En 2000, era 39 por ciento de su territorio el que estaba cubierto por árboles, mientras que en el 2015 esa proporción había descendido a 33 por ciento.

Aunque cada vez se talan menos hectáreas en ese país, el problema persiste y genera graves retos de seguridad alimentaria. (IPS)

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By Daniel Salazar

SAN JOSE– Jazziel Baca lives in the municipality of Esquías, in western Honduras, one of the areas hardest hit by the southern pine beetle (Dendroctonus frontalis), which damaged almost 500,000 hectares of forest in that Central American country between 2013 and 2015.

Supposedly, the pest that was destroying the pines would stop spreading with the rains, but the rainy season came and there was no rain. He told IPS that apart from fewer trees, his town also has less water, the soil has eroded and some of the neighboring communities face drought.

This is not the only problem causing them to run out of water. In Honduras, forest coverage shrank by almost a third, from 57 percent in 2000 to 41 percent in 2015, explained by an increase of monoculture, extractive projects, livestock production and shifting cultivation. It is the Central American country with the greatest decline in forest cover, in a region where all of the countries, with the exception of Costa Rica, are destroying their forests.

According to the State of the Region Programme, the 2017 environmental statistics published this month, since 2000 Central America has lost forest cover and wetlands, vital to the preservation of aquifers, which coincided with a widespread regional increase in greenhouse gas emissions that contribute to global warming.

It is not good news, said Alberto Mora, the State of the Region research coordinator, who noted that the region could have 68 departments or provinces suffering severe aridity towards the end of the century, compared to fewer than 20 today.

Mora also stressed that demand for drinking water could grow by 1,600 percent by the year 2100, according to the study prepared by the State of the Nation of Costa Rica, an interdisciplinary body of experts funded by the country’s public universities.

“This greatly exacerbates the impacts of global warming and rising temperatures, on ecosystems and their species. It is really a serious problem in Central America,” he told. Baca, an environmental engineer active in the environmental NGO Friends of the Earth, explained that farmers are moving higher up the mountains, because the soil they used to farm is no longer fertile. Using the slash-and-burn technique, they grow their staple foods.

But also, he said, “we have very long droughts and, without rainy seasons, the peasant farmers can’t plant their food crops, which gives rise to emergency situations in terms of food security.”

To the west of Honduras, in neighboring Guatemala, losses are also reported in forest cover. In 2000, 39 percent of the territory was covered by trees; that proportion had fallen to 33 percent by 2015.

Although fewer and fewer hectares of forest are cut down in that country, the problem persists and continues to generate serious food security challenges.

Agricultural engineer Ogden Rodas, coordinator of FAO’s Forest and Farm Facility in that country, explained from Guatemala City that the loss of forests is affecting Guatemala’s ability to obtain food in multiple ways.

Currently, he said, peasant and indigenous communities have less food from seeds, roots, fruits or leaves and fewer jobs, which were previously generated in activities such as weeding and pruning.

Their ability to put food on their tables is also affected, as the destruction of the forest cover impacts on the water cycles, affecting irrigated agriculture. (IPS)