“Olvídate de caminar 10.000 pasos al día”:
‘Forget walking 10,000 steps a day’

0
487

Go to English

Español

Por Michael Mosley

¿Es realmente un objetivo por el que vale la pena esforzarse? ¿O acaso podría haber algo mejor?

¿Y de dónde salió ese número?

Quizás te sorprenda enterarte que fue el resultado de una campaña de marketing de 1960 en Japón.

En el período previo a los Juegos Olímpicos de Tokio de 1964, una compañía ideó un dispositivo que comenzó a comercializar para los que se preocupan constantemente por su salud.

Se llamaba Manpo-Kei. En japonés, “man” significa 10.000; “po”, pasos, y “kei”, significa metro. Así que era, literalmente, un medidor de 10.000 pasos.

Fue uno de los primeros podómetros, basado en el trabajo del doctor Yoshiro Hatano, un joven académico de la Universidad de Salud y Bienestar de Kyushu.

A Hatano le preocupaba que los japoneses estuvieran importando el perezoso estilo de vida estadounidense, así como la pasión por ver el béisbol, y quería ayudarlos a ser más activos.

Calculó que si podía persuadirlos de que aumentaran sus pasos diarios de 4.000 a alrededor de 10.000, gastarían aproximadamente 500 calorías extra por día y se mantendrían delgados.

Al parecer, así fue como nació el régimen de “10.000 pasos por día”.

Fue claramente un gran éxito de marketing, pero ¿será cierto que es la forma más efectiva de mejorar nuestra condición física?

Quizás convendría cambiar de moda…

“Tejer es mi única actividad”

Fui a una fábrica en la ciudad de Sheffield, en el centro de Inglaterra, con el profesor Rob Copeland, de la Universidad Sheffield Hallam.

Nuestro objetivo era hacer un pequeño experimento en el que compararíamos los beneficios y la facilidad de cumplir con el mantra de dar 10.000 pasos versus algo llamado “Active 10”.

Con Active 10 no necesitas contar los pasos. Simplemente te comprometes a hacer tres caminatas rápidas de 10 minutos por día.

Todos nuestros voluntarios tenían diferentes motivos para mejorar su estado físico.

Dave dijo: “Soy muy consciente de que no estoy tan en forma como antes y he ganado mucho peso”, mientras que Judy confesó: “Mi única actividad en este momento es tejer”.

Hablar pero no cantar

Nuestro pequeño grupo de voluntarios fue equipado con monitores de actividad para que no solo pudiéramos darle seguimiento a lo que hacían, sino también a cuán vigorosamente lograban hacerlo.

Primero medimos la actividad de un día normal.

Rob luego los dividió en dos grupos. A uno se le exigió alcanzar el objetivo de 10.000 pasos en un día, mientras que al otro se le pidió que hiciera tres sesiones de “Active 10”, que suma unos 3.000 pasos diarios.

Al grupo de Active 10 también se le indicó que su meta no era ir a paso lento, sino aumentar su ritmo para que pusieran a trabajar su corazón y sus pulmones.

Paseos enérgicos

Cuando miramos los resultados de los voluntarios, dos de los tres que debían dar 10.000 pasos lograron alcanzar su objetivo. Pero todos habían tenido dificultades para hacerlo.

Al grupo Active 10, por otro lado, le había parecido relativamente fácil cumplir con su tarea. Formaron un pequeño grupo de caminatas y se reunieron en momentos convenientes durante su día de trabajo para dar un paseo juntos.

Entonces, los 10.000 pasos fueron más difícil de lograr, pero ¿cuál actividad fue mejor para la salud?

Copeland había analizado los datos de sus monitores de seguimiento y dijo que los hallazgos eran muy claros.

“El grupo Active 10 en realidad hizo un 30% más de actividad física moderada a vigorosa que el grupo de 10.000 pasos, aunque se movieron por menos tiempo”, afirmó.

“Y es cuando haces actividad de intensidad moderada que comienzas a obtener los mayores beneficios para la salud”.

De modo que, aunque el grupo de Active 10 en realidad estuvo moviéndose durante un lapso menor, pasó más tiempo quedándose sin aliento y aumentando su ritmo cardíaco.

“Lo que realmente queríamos que hicieran era que sus corazones latieran más rápido. Hay muchas pruebas que muestran que, al hacerlo, puedes reducir el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos cánceres”, le explicó Copeland al grupo.

Así que tres caminatas cortas y rápidas fueron más fáciles de encajar en el día y mejores para la salud.

Pensé que era realmente interesante y me pareció muy alentador, porque a mí realmente no me gusta estar contando ni dando 10.000 pasos al día.

English

By Michael Mosley

These days it is hard to walk the streets without running into someone who is anxiously looking at their wrist to see if they are on target to reach the magic 10,000 steps.

Is it really a goal worth striving for, or might there be something better?

And where did that figure come from?

You might be surprised to hear it was the result of a 1960s marketing campaign in Japan.

In the run-up to the 1964 Tokyo Olympics, a company came up with a device which they started marketing to the health-conscious.

It was called a Manpo-Kei. In Japanese, “man” means 10,000, “po” means steps and “kei” means meter. So it was, literally, a 10,000 steps meter.

The device was an early pedometer, based on the work of Dr Yoshiro Hatano, a young academic at Kyushu University of Health and Welfare.

Dr Hatano was worried that the Japanese were busy importing a slothful American lifestyle, as well as a love of watching baseball, and wanted to help them get more active.

He reckoned that if he could persuade his fellow Japanese to increase their daily steps from 4,000 to around 10,000 then they would burn off approximately 500 extra calories a day and remain slim.

That, apparently, was how the “10,000 steps a day” regime was born.

It was clearly a great marketing success. But is it still the most effective way to improve our fitness?

‘Knitting is my only activity’

For The Truth about Getting Fit, I went to a factory in Sheffield with Prof Rob Copeland from Sheffield Hallam University.

Our aim was to do a small experiment in which we would compare the benefits and ease of doing 10,000 steps against something called, “Active 10”.

With Active 10 you don’t need to count steps. You simply aim to do three brisk 10-minute walks a day.

Our volunteers all had different reasons for wanting to get fitter.

Dave said: “I’m very aware that I’m not as fit as I used to be and I’ve put a lot of weight on,” while Judy confessed: “My only activity at the moment is knitting.”

And Nathan, who has a six-year-old daughter, said: “She runs so fast, and I run so slowly, I can’t catch her up.”

Our small group of volunteers was fitted with activity monitors so we could not only monitor what they did, but also how vigorously they did it.

First, a normal day’s activity was measured.

Rob then split them into two groups. One was asked to hit the 10,000-step target – around five miles – in a day, while the other group was asked to do three sessions of “Active 10” – which adds up to around 1.5 miles – more like 3,000 steps.

The Active 10 group were also told that their aim was not to amble but to get their pace up so that they would be working their heart and lungs. Prof Copeland told them: “You are aiming to walk fast enough so that you can still talk but not sing.”

Brisk walks

When we looked at the volunteers’ results, two out of the three asked to do 10,000 steps had managed to hit their target. But they had all struggled.

The Active 10 group, on the other hand, had found it relatively easy. They had formed a small walking group and met together at convenient times during their working day to go for a brisk walk together.

So 10,000 steps was harder to achieve – but which activity was better for health?

Prof Copeland had analysed the data from their tracking monitors and he said the findings were very clear.

“The Active 10 group actually did 30% more ‘moderate to vigorous physical activity’ than the 10,000-step group, even though they moved for less time.

“And it’s when you are doing moderate intensity activity that you are starting to get the greatest health benefits.”

So even though the Active 10 group spent less time actually moving, they spent more time getting out of breath and increasing their heart rate.

Prof Copeland told the group: “What we really wanted you to do was to get your heart beating faster. There’s lots of evidence to suggest that by doing so you can lower your risk of diabetes, cardiovascular disease and some cancers.”

So three short brisk walks were easier to fit into the day and better for health.

I thought that was really interesting and I found it very encouraging, because I really don’t like doing 10,000 steps.