Cinco aromas que odian los perros

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Los perros poseen una extraordinaria capacidad olfativa, llegando a captar olores imperceptibles para los seres humanos a grandes distancias y a identificarlos con una sorprendente eficacia. Esto conlleva una desventaja para ellos, y es que son muy susceptibles ante aquellos aromas que les resultan desagradables. Algunos de ellos forman parte de nuestro día a día, entre los que podemos enumerar los siguientes.

Alcohol antiséptico y bebidas alcohólicas

Cuanto mayor sea su graduación, más molesto resultará para el animal. Por ello es importante mantener el alcohol lejos de él, pues no sólo es desagradable para su olfato, sino que el contacto con él puede irritar su nariz, faringe, boca y ojos. Jamás debemos tratar las heridas de su piel con alcohol desinfectante ni dejar que beba alcohol, ya que daña gravemente su organismo.

Algunos productos de belleza

Los compuestos químicos que suelen componer estos productos, como la nitrocelulosa, el formaldehído y el isopropílico, irritan el olfato canino. Hablamos de elementos como laca de uñas, laca para el pelo y quitaesmaltes, entre otros. Producen estornudos y picor en la nariz de los perros.

Productos de limpieza

Al contener un elevado porcentaje de químicos, los productos de limpieza como la lejía, el cloro, el amoníaco y el alcohol, resultan insoportables para los canes. El olor que desprenden irrita sus fosas nasales y faringe, e incluso pueden resultar peligrosos si se inhalan de forma directa. Asimismo, el contacto con ello produce quemaduras en su piel. Lo más recomendable sería usar productos naturales.

Naftalina

No sólo desprende un olor especialmente desagradable para los perros; también es tóxica para ellos. Su uso frecuente puede provocar graves daños en la salud del animal, e incluso la muerte en caso de ingesta o de contacto directo.

Cítricos

Se trata de un olor demasiado intenso para los perros, de tal forma que llega a irritar sus vías respiratorias y a provocar constantes estornudos. Por ello no les resulta apetecibles las frutas como la naranja, el pomelo o el limón, pues su simple aroma les produce un fuerte rechazo.