Un luchador en el olvido
A forsaken wrestler

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Español

Por Guillermo Rojas y Victoria lis Marino

Tasco, Mx- Enrique Martinez Guillermo fue conocido en sus años mozos como La Pájara Martinez, un personaje de lucha libre que divirtió a cientos de mexicanos durante más de 25 años y que hoy, siendo un jubilado ha quedado prácticamente en el olvido.

Vive en Tasco, un pueblito en México famoso por su platería, industria hoy en decadencia que deja a este abuelo rememorando en soledad los tiempos en donde la lucha parecía ser el rumbo. “Conocí a muchos artistas, era referee de mujeres luchadoras, de los enanitos, hice de todo”, cuenta La Pájara.

“Luché con muchos campeones de Acapulco como la Zebra y tuve la oportunidad de conocer a El Santo y al Huracán Ramírez”, aseguró.

“El Santo era un creído, como era artista de cine tenía sus aires, su lujo, después estaba el Huracán Ramírez que para luchar era bien rápido, bien ágil. Tristemente todos murieron con los que yo luchaba”, reconoció el luchador.

La Pájara nunca obtuvo títulos de lucha, lo hacía por placer y para tener un sueldo, lo que sí cobró fueron grandes golpes, entre ellos la fractura de su hombro. “Aún hasta el día de hoy me duele si hago mucha fuerza”.

“Uno de los eventos que más recuerdo fue la Batalla Campal, una lucha que organizaron de todos contra todos, eso no se me olvida, se subió una tonelada de carne sobre mi porque yo era el más novato, y yo los mordí para poder salir”, contó el luchador.

“En la lucha hay que sufrir para poder llegar lejos”, dijo Martínez y en la vida, también. Ahora el luchador es viejo, y como tantos otros Mexicanos depende de una jubilación que no le alcanza. “Tengo que arreglármelas solo” reconoció el viejecito, como un leal luchador, que aún hoy en sus días de memoria se alegra de haber podido alegrar los corazones de cientos de mexicanos, mientras el olvido va sepultando recuerdos de una generación que no existirá más. (La Semana)

English

By Guillermo Rojas y Victoria Lis Marino

Tasco, Mx – Enrique Martinez Guillermo was known when he was young and strong as La Pájara Martinez, a professional wrestler that knew how to entertain generations of Mexicans for more than 25 years, and today is a retired man living on his memories.

La Pájara lives in Tasco, a Mexican town that used to be famous for its plate works, an industry that today no longer provides a living, and that makes this old man remember his good old days in which wrestling was a passion, an art and a way of living.

“I met tons of artists along my life, I used to referee women wrestlers, the dwarfs and even fight,” said La Pájara. “I wrestled with a lot of Acapulco champions like the Zebra, and met El Santo and Hurricane Ramirez.”

“El Santo was a bit cocky, he was a movies actor and had his airs, his ways. Hurricane Ramirez was a great wrestler, fast, agile. Sadly they are all dead now,” recalled a nostalgic La Pájara.

Martinez never won a wrestling championship; he did it for pleasure and as a job. But what he got is a broken shoulder. “It still hurts today,” said the fighter, assuring that it made him remember who he used to be.

“One of the fights I recall the most was the Batalla Campal, where they made us fight all together at the same time. I had a ton of flesh all over me and starting biting the other wrestlers to get out from the body pyramid,” said the fighter.

“If you want to wrestle you need to suffer to get far,” said Martinez. In life it goes the same way. Today the wrestler is old, and like many other Mexicans he depends on a pension that is not nearly enough.

“I have to make do, I’m on my own,” he confessed.

The luchador is still fighting like in his old days, thinking of the smiles that he brought into the hearts of those Mexican fans that once gave him joy, while oblivion is burying the memories of a generation that soon will no longer exist. (La Semana)