El Señor del Asador

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Tulsa, OK- A quien no le gusta comer un rico asado el fin de semana? Y qué mejor que contar con un buen asador para empezar a celebrar la llegada del buen clima? Jose Eduardo Mesa Ramirez es el señor asador, oriundo de Tamapalipas, México llegó a Estados Unidos hace 20 años para trabajar en la industria de la construcción y de repente la vida le dio la posibilidad de ganar dinero como hacedor de asadores artesanales.

“Todo empezó porque veía como los americanos hacen sus smokers y como para mi era caro de comprarme una, decidí hacerlo yo mismo. Es difícil hacerlo sólo si uno no sabe, pero con tiempo y dedicación lo termine. Trabajé todos los fines de semana durante meses”, recuerda Eduardo. La emoción del primer asador fue grande, sobre todo porque el esquema de diseño apareció en la mente de Eduardo como un sueño, la idea de fabricar un asador con forma de copa en base a una tapadera de propano y discos de arado.

“El día que lo estrené vino un amigo y me dijo esta bonito, te lo compro, lo vendí en 450 dólares, en materiales había gastado 100”, confesó el artesano. “Ahí fue cuando se me enojó mi señora y me dijo: ‘¿por que vendistes?’, entonces le hice uno para ella, vino alguien mas y me dice me lo vendes y ahí empezamos, otro, otro y otro”, contó Eduardo que también fabroca asadores estilo Sant María Grill para los argentinos.

Eduardo es un hombre noble, durante la semana trabaja duro en una empresa constructora en la que sus patrones lo empujan a seguir con el negocio del asador y lo tratan como si fuera de la familia. Y el sábado y el domingo trabaja en sus asadores sin parar. “Mi esposa es la que me ha apoyado, pues los únicos días que tengo para estar con ellos los invierto en este trabajo, ella cuando termino uno se va conmigo me ayuda a pintarlo, trae a los niños”, cuenta Eduardo.

Este padre de tres hijos confesó que la idea de los asadores es en realidad un emprendimiento que lo ayuda a sofocar el dolor. Hace cuatro años, con su esposa perdieron a su hija de 14 años y desde ese momento el trabajo se convirtió en escape y alivio. “ Me gustaba mucho andar en moto con mi familia los fines de semana, nos íbamos siempre al lago, y un día lamentablemente, regresábamos de andar en moto me quisieron robar las motos y empezaron a dispararme, a mi me hirieron, pero una bala alcanzó a mi hija que murió”, cuenta con lágrimas en los ojos. “Hace 4 años que la perdí y siento que todavía está con nosotros. Esto nos unió mucho como familia y de ahí salió la idea de hacer el primer smoker”. El primer asador era producto de celebraciones, convidar a la familia y los amigos para aliviar el dolor por medio de la compañía, y de repente surgió el negocio.

“La vida nos pone barreras, pero si no las cruzamos ahí es donde se acaba. En nuestro caso me fije mucho en mis hijos, si yo que soy el pilar de la familia caigo, ¿qué va a pasar? Hay días que son duros, pero hablar lo que uno siente, ayuda, hablar es la clave para poder salir adelante”, confesó Eduardo y agregó un consejo para toda la comunidad: “Cuidado a los que van a andar en moto a la Appalachian bay, no vuelvan de noche ni solos, no paren hasta llegar a casa, porque hay gente que le gusta lo que es de uno”. (La Semana)

The grill man

By Victoria Lis Marino & Guillermo Rojas

Tulsa, OK- Who doesn’t love eating some tasty barbecue on a sunny weekend? And what is better than having a formidable smoker at home to celebrate the beginning of the spring? Jose Eduardo Martinez Mesa is exactly what you are looking for. La Semana has christened him “Grill man,” because in his free time he crafts hand made smokers. Ramirez was born in Tamaulipas, Mexico and came to the USA 20 years ago to work in the construction industry. Now he divides his time between his formal work at a construction company in Tulsa and a profitable hobby, building all kinds of grills.

“I saw how the Americans used their smokers, and as I couldn’t buy one I decided to make it myself,” Martinez recalled. “At first it wasn’t easy, but with time and dedication I finished it. I worked every single weekend over two months and finally made it happen.”

What he felt after crafting the first smoker can be described as a complete triumph, first he saw it in his mind, then he made a drawing, suddenly he was buying materials and then he was selling them. After that Martinez decided to make another type of grill, one that looked like a cup, using the top of a propane tank and plowing discs.

“The day we first used it a friend came and said ‘this is nice, can I buy it?’ and I sold it. I had spent $100 in materials and got $450 for it,” Martinez said, “and then my wife got angry, she said ‘why did you sell it?’ So I told her I could build another one for her, but then another person came and wanted to buy it. Suddenly I starting selling everything I created.”

Martinez also makes Santa Maria style grills for those who like Argentinean grilling.

Martinez is a noble man; during the week he works hard at a construction company where his employers treat him as a family member, and on weekends he becomes the grill man.

“My wife has always supported me with my work, especially if you consider that Saturdays and Sundays, the only day I can spend with my family, I’m busy building these things,” Martinez explained. “Whenever I finish one job, my wife comes in and helps me paint the smoker, she brings the kids along, and we work together as a family.”

The father of three children, Martinez confessed to La Semana the grill and smoker project was born out of a personal tragedy. Four years ago Martinez was at the lake with this family driving their ATVs when they decided to return home. It was dark and suddenly someone tried to steal the bikes from the truck. Martinez was shot and wounded and his 14-year-old daughter was killed instantly by one of the stray bullets.

“I lost my baby four years ago but I still feel she is with us. It is a tragedy that has united us as a family, and from that event came this project,” explained Martinez with tears in his eyes. The first smoker was meant to be used at home and welcome neighbors, relatives and friends, whose support was essential in times of grief. Business was something that just followed.

“Life sets all kinds of barriers and obstacles, but if we don’t face them, then everything is over. In my personal case I focused myself on my children and said ‘If I fall then what will it be like for them? There are days that the burden is too much but I know talking eases my mind, and showing your feelings and talking makes you move forward,” he observed.

Martinez also added a piece of advice for our community: “If you like driving bikes at the Appalachian bay, don’t ever go on your own and get home before night falls, because out there, you may find people who just want what you have.” (La Semana)