Los crímenes contra la humanidad de los carteles

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El gobierno y los oficiales de la policía del estado Mexicano de Coahuila, que limita con la frontera de Estados Unidos aunaron esfuerzos para poner fin a las masacres de los carteles mexicanos que constituyen hasta el momento “crímenes contra la humanidad”, como cita un informe de la Open Society Justice Initiative. 

El informe analiza dos ejemplos separados del año 2009 y el 2012, el primero se trata del asesinato de 300 mujeres, niños y hombres en el municipio de Allende y la desaparición y asesinato de 150 hombres en una prisión que era el cuartel central del cartel Zeta. Ambos episodios permitirían explicar los problemas sistémicos causados por el narcotráfico, la corrupción, la violencia y la impunidad en México. 

“Estos dos ejemplos nos permiten entender la escala de los crímenes contra la humanidad y la naturaleza sistemática con la que fueron cometidos”, lee el informe que pide el establecimiento de una comisión investigativa para “investigar las redes de corrupción entre el estado y el crimen organizado”, en México. 

“La participación y el apoyo internacional son esenciales para combatir la corrupción política y los intereses creados que obstaculizan al sistema de justicia mejicano”. 

El informe publicado antes de las elecciones del 1ro de julio acusa al gobierno del actual presidente Enrique Peña Nieto de “empeorar”, el clima de violencia y corrupción. Hasta el inicio del 2017 se registraron 25.000 homicidios, lo que lo convirtió en el año más letal y violento de la era del narcotráfico iniciada en el 2006. 

Los asesinatos continúan en México escalando la violencia diaria y “esta administración mantuvo hasta el momento el mismo enfoque de militarización que sus predecesores,  intentando combatir sin éxito al narcotráfico mientras arrestan a los capos de las organizaciones”. 

El informe destaca que el miedo y el enojo son las bases del apoyo que el pueblo mexicano le está brindando al candidato presidencial Andrés Manuel López Obrador, un ex alcalde caracterizado como la respuesta a Donald Trump.   

El informe de Open Society está basado en investigaciones y entrevistas con las víctimas y los funcionarios del estado, y apadrinado por varias agencias de derechos humanos. La evidencia demuestra que la policía y funcionarios en altos rangos del gobierno participaron del encubrimiento de los incidentes en Coahuila y otras masacres en México, incluyendo el asesinato de varios periodistas y defensores de los derechos humanos. 

Durante un período de tres días en el 2011, unos 300 individuos  fueron asesinados en la localidad de Coahuila por miembros del cartel Zeta. Funcionarios locales, incluyendo el alcalde y el jefe de policía estaban informados del suceso antes de que aconteciera para “asegurar la no intervención”, en la masacre. (TCR) 

 

 

Cartels’ “Crimes Against Humanity 

 

Government and police officials in the Mexican state of Coahuila, on the U.S. border, have colluded in massacres by narco-cartels that constitute “crimes against humanity,” according to a new report by the Open Society Justice Initiative. 

 

The report singled out two separate examples between 2009 and 2012—the killing of approximately 300 men, women and children in the northern municipality of Allende and nearby towns, and the disappearance, torture and murder of 150 individuals inside a prison that served as de facto headquarters for the Zeta drug cartel—to underline what it called the “systemic” problems of drug corruption, violence and official impunity in Mexico. 

 

“These (two examples) bear the hallmarks of crimes against humanity, given the scale and systematic nature with which they were carried out,” said the report, which called for the establishment of an independent international body to investigate the “corrupt networks between public officials and organized crime” across Mexico. 

 

“Such international participation and support will be essential to combatting the political obstruction and partisan interests that currently impede Mexico’s troubled justice system.” 

 

Published just ahead of the July 1 federal elections in Mexico, the report charges that the outgoing government of President Enrique Peña Nieto has presided over a “worsening” climate of murder and corruption. The 2017 toll of 25,000 homicides represents the deadliest single year since drug-fueled violence engulfed the country in 2006, according to the report. 

 

The killings have continued despite Peña Nieto’s pledge to control Mexico’s escalating violence, the report said, noting that “his administration has maintained the same militarized approach (as his predecessors) to a deadly and ill-conceived ‘war on drugs,’ while continuing to target cartel kingpins.” 

 

The report’s findings underline the fear and anger that currently fuels growing public support for presidential candidate Andrés Manuel López Obrador, a former Mexico City mayor who has been characterized as Mexico’s “answer” to U.S. President Donald Trump. 

 

The Open Society report, based on research and interviews with victims and officials with the support of a number of Mexican human rights organizations, said the evidence suggested that police and government officials at senior levels were involved in the planning and cover-up of the incidents in Coahuila, as well as similar “atrocities” elsewhere in Mexico—including the torture and murder of journalists and human rights workers. 

 

 

During a three-day period in 2011, some 300 individuals were murdered in apparent revenge killings throughout northern Coahuila by assassins from the Zeta cartel. Local officials, including the mayor and police commander, were informed in advance “to ensure they would not intervene,” the report said. (TCR)