Guatemala se hunde en el dolor y la incertidumbre

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Por José Elías 

Ciudad de Guatemala — Dolor, incertidumbre y un sentimiento de impotencia absoluta privan entre los supervivientes de la violenta erupción del Volcán de Fuego que este domingo costó la vida a por lo menos 25 personas. La explosión deja también un número no determinado de desaparecidos que sus familiares pretenden encontrar volviendo al lugar donde residían. 

 

El afán, no obstante, enfrenta problemas. Por evidentes razones de seguridad, los cuerpos de socorro, con el apoyo del Ejército y la Policía de Guatemala, han establecido un cordón de seguridad en los alrededores del cono, que impide el paso a los lugareños. Solo pueden ingresar los socorristas y periodistas debidamente identificados. Si bien la fase crítica de la erupción ha remitido, ello no significa que no pueda reactivarse en cualquier momento, en palabras del director de Vulcanología, Eddy Sánchez, quien recuerda que la violenta erupción de este domingo es la más fuerte registrada por el cono desde 1974. 

 

Pese a lo anterior, algunos vecinos, conocedores del lugar, han logrado burlar el cerco y, sin importarles su seguridad, intentan llegar hasta su desaparecida aldea. Solo tienen en mente encontrar a sus seres queridos o, en el peor de los casos, sus cadáveres. La incertidumbre es el peor castigo. 

 

Uno de ellos, que no quiso identificarse, culpó de la tragedia a las autoridades de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres por no dar la alerta y proceder a la evacuación de las comunidades, hasta que fue demasiado tarde. “Cuando avisaron, ya éramos víctimas de la avalancha”, dijo a Patrullaje Informativo de Emisoras Unidas. 

 

Al respecto, un vulcanólogo explicó que dada la altura del coloso, 3.700 metros sobre el nivel del mar, más el peso de la lava, los deslaves pueden alcanzar hasta los 60 kilómetros por hora. En la mañana de este lunes, los cuerpos de socorro han reiniciado sus labores de búsqueda y rescate, a pesar del evidente cansancio de sus integrantes, que a las nueve de la noche del domingo dieron por terminada su jornada por la falta de visibilidad. 

 

Mientras tanto, las autoridades de Aeronáutica Civil anunciaron que mantendrán una reunión con los representantes de las líneas aéreas para determinar si reabren la pista a los vuelos internacionales y locales, algo que podría anunciarse a media mañana. 

 

Guatemala sinks in pain and uncertainty 

 

GUATEMALA CITY — Pain, uncertainty and a feeling of absolute impotence is pervasive among the survivors of the violent eruption of the Volcano of fire that this Sunday cost the lives of at least 25 people. The explosion also leaves an undetermined number of missing persons that their relatives intend to find, returning to the place where they lived to search for the lost. 

 

Despite an eagerness to return, the survivors nevertheless face problems. For obvious security reasons, the relief corps, with the support of the Army and the Guatemalan Police, has established a security cordon around the cone, which prevents the passage of the locals. Only duly identified responders and journalists can enter. Although the critical phase of the eruption has subsided, this does not mean that it cannot be reactivated at any time, according to the Director of Vulcanology, Eddy Sánchez, who recalls that the violent eruption on Sunday is the strongest recorded by the volcano since 1974. 

 

Despite the above, some neighbors, knowing the place, have managed to circumvent the fence and, without regard for their safety, try to reach their missing village. They only have in mind to find their loved ones or, in the worst case, their corpses. Uncertainty is the worst punishment. 

 

One of them, who did not want to identify himself, blamed the tragedy on the authorities of the National Coordinator for Disaster Reduction for not giving the warning and proceeding with the evacuation of the communities until it was too late.  

 

“When they warned us, we were already victims of the avalanche,” he told the United Broadcasters Information Patrol. 

 

In this regard, a volcanologist explained that given the height of the colossus, 3,700 meters above sea level, plus the weight of the lava, landslides can reach up to 60 kilometers per hour. On Monday morning June 4th, the relief corps resumed its search and rescue efforts, despite the obvious fatigue of its members, who at nine o’clock on Sunday night had to halt their journey due to lack of visibility. 

 

Meanwhile, the Civil Aeronautics authorities announced that they would hold a meeting with airline representatives to determine whether to reopen the runway for international and local flights, something that could be announced mid-morning. (EL PAIS)