Continúa la batalla por la separación de familias.

0
331

Por William R. Wynn 

 

TULSA, OK – El pasado sábado se realizaron marchas en todo el país y aquí en Oklahoma para protestar en contra de la decisión de Trump de separar a los padres migrantes de sus hijos y detenerlos como presos, atentando contra la tradicional política americana de bien venir a quienes huyen de la opresión y la violencia buscando la libertad y una mejor calidad de vida para sus hijos. 

El 20 de junio el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que ponía fin a una de sus propias políticas, la de quitar a los niños de los brazos de sus padres, sin embargo, los grupos en defensa de los inmigrantes y millones de americanos, consideraron la movida como una jugarreta política destinada a generar aún más caos en la vida de los desesperados solicitantes de asilo. A dos semanas de la controversial decisión, muchos de los afectados por la crisis creada por Trump y su círculo de asesores anti-inmigrantes siguen bajo custodia, y hay padres que ni siquiera saben dónde están retenidos sus hijos. 

“La administración Trump ocasionó una crisis humanitaria tremenda al separar a los niños de sus padres en la frontera con su política de tolerancia cero, y la orden ejecutiva del presidente no hace nada para solucionar el daño que le causó a las familias inmigrantes”, dijo Nora Preciado, abogada del National Immigration Law Center (NILC). “La administración Trump no ha ofrecido un plan claro y por eso estamos muy preocupados de que los niños queden perdidos en el sistema. Es absolutamente inaceptable que no haya indicaciones del gobierno que pauten qué agencias trabajan para reunir a los más de 2000 niños que fueron separados de sus familias bajo la política de tolerancia cero”. 

Si bien el Departmento de Homeland Security (DHS)  aseguró estar en vías de desarrollar el plan de solución de la situación, el éxito ha sido completamente elusivo. Para complicar más las cosas Trump utilizó a Twitter para sugerir que quienes buscan asilo de países centro americanos no deben ni siquiera ser ofrecidos el proceso constitucional de solicitud de asilo y que deberían ser deportados inmediatamente con sus hijos sin siquiera presentarle sus casos a la corte de inmigración. 

“No podemos dejar que estas personas invadan nuestro país”, escribió el presidente en twitter el pasado 25 de junio, a pesar de haber terminado con la política de tolerancia cero. “Cuando alguien llega debemos inmediatamente, sin jueces y cortes, decirles que se vayan por donde vinieron”. 

Por más sorprendente que parezca la declaración para quienes celebramos los valores que fundaron este país, a pesar de la actual situación de la casa blanca, lo que se está viviendo en la frontera es una verdadera tragedia. 

 

CNN y otras agencias de noticias han informado que durante y aún después de la aplicación de la política de tolerancia cero, se está utilizando a los niños como carnada para convencer a los padres de declinar sus solicitudes de asilo y repatriarse voluntariamente a sus países de origen sin que sus hijos corran peligro. 

“Le están ofreciendo a los padres la opción de firmar órdenes de partida voluntariamente para acelerar sus causas y reunirse con sus hijos lo antes posible”, informó CNN. 

Otros nunca llegaron a tener esta opción, y directamente les mintieron como el caso de un padre de Centro América a quien deportaron mientras su hija estaba bajo custodia en Nueva York. 

Quienes participaron de las manifestaciones el pasado sábado esperan que las protestas continúen siempre y cuando Trump siga con sus políticas inhumanas y contraproducentes. (La Semana)  

 

 

The battle over family separations continues 

By William R. Wynn 

 

TULSA, OK — Demonstrations were held last Saturday across the country and here in Oklahoma to protest the Trump administration’s policy of first separating migrant parents from their children and now detaining them together while openly circumventing both due process and the American tradition of welcoming those fleeing oppression and violence into the arms of liberty to seek a better life for themselves and their progeny. 

 

On June 20, President Trump signed an executive order ending his own administration’s policy of literally tearing young children from the arms of their parents, but immigrant advocacy groups – along with millions of mainstream Americans – saw this as yet another move in the shell game Trump is playing with the lives of desperate asylum seekers. And now, two weeks since the controversial policy was rescinded, many if not most families affected by the crisis created entirely by Trump and his inner circle of anti-immigrant advisers remain apart and in custody, in some cases parents having no idea where their children are being held. 

 

“The Trump administration created a major humanitarian crisis by separating children from their parents at the border under its ‘zero-tolerance’ policy, and the president’s executive order does nothing to address the immeasurable damage it has inflicted on immigrant families,” said Nora Preciado, a senior staff attorney with the National Immigration Law Center (NILC). “Since the Trump administration has failed to provide a clear plan, we are deeply concerned that children are being lost in the system. It is absolutely unacceptable that there is no indication that government agencies are working on a plan to reunite more than 2,000 migrant children who were separated from their parents under the zero-tolerance policy.” 

 

Even though the Department of Homeland Security (DHS) said it was in process of implementing such a plan, its success has been elusive at best.  

 

Making matter worse, Trump took to twitter to suggest that asylum seekers from Central America should not even be afforded constitutionally mandated due process, but should be summarily rounded up and deported along with their children without ever being given a chance to make their cases to immigration judges. 

 

“We cannot allow all of these people to invade our Country,” the president tweeted on June 25, less than a week after seeming to back down from zero tolerance. “When somebody comes in, we must immediately, with no Judges or Court Cases, bring them back from where they came.” 

 

And as shocking as this statement has been to those who cherish the values that have made the United States the beacon of hope that – in spite of the current occupant of the White House – it remains to the downtrodden of the world, there is an even more troubling element to the tragedy unfolding at the border. 

 

CNN and other news agencies have reported that both during and in the aftermath of the zero tolerance policy, children were being used as leverage to convince parents to give up their asylum claims and be voluntarily repatriated to the same countries where their lives and those of their families are in daily peril. 

 

“[P]arents are being offered the option to sign voluntary departure orders to speed up their cases — and are told they’ll be reunited with their kids before they are deported if they do,” CNN reported. 

 

Others never even got this option, or were simply lied to, as in the case of a Central American father who was deported while his daughter was still in custody in New York. 

 

Those participating in the hundreds of demonstrations across the nation last weekend vow the protests will continue as long as the Trump administration pursues policies most Americans agree are inhumane and counter productive. (La Semana)