Victima de crimen racial vive para contarlo

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Por Karime Gil 

Tulsa, OK – – Amador calles es un hombre trabajador de 54 años, Nació en Toluca, México pero ha vivido en la ciudad de Tulsa por un largo tiempo, nunca ha tenido problemas, ni siquiera un ticket por alguna infracción de transito, ha dedicado la mayor parte de su vida a servir en iglesias, actualmente el es un miembro y voluntario activo de la Iglesia Hispana Victory, en donde cada semana colabora en un grupo de clases para hombres, su rutina consiste en trabajar por las mañanas, volver a casa y estar en la iglesia, el nunca se imaginó que fuera el blanco de nadie. No fue así hasta hace apenas un par de días, cuando Amador salió a las seis de la mañana de su casa para dirigirse a su lugar de trabajo. Como todos los días el se levantó, hizo su almuerzo y se preparó para salir, cada día Amador caminaba un par de calles para llegar a su destino, pero ese día fue diferente, al llegar a la intersección de las calles 51 y Garnett notó que una camioneta tipo van blanca se estaba acercando lentamente a el, cuando Amador se dio la vuelta miró que se trataba de 4 jóvenes, de entre 18 y 20 años de edad, de origen americano, estos le dijeron que si quería lo podían llevar, a lo que Amador contesto amablemente *No gracias* después de eso la camioneta se alejó y el siguió caminando pero tan solo unos segundos después la camioneta se dio la vuelta y de nuevo lo interceptó, dos de los jóvenes bajaron de vehiculo y comenzaron al golpearlo brutalmente, uno más también bajó de la camioneta y comenzó a despojarlo de su billetera y teléfono celular, después de eso lo dejaron tirado en el suelo, Amador dice que escuchó como las llantas pillaban haciendo fricción con el pavimento cuando estos delincuentes se alejaban, y dijo dentro si *por fin terminó* pero aun no era todo, de repente escucho varios disparos de arma de fuego y tan solo unos instantes después un dolor insoportable subía por su pierna, después de eso Amador se desvaneció. 

Las autoridades creen que se trata de un crimen racial, ligado a una iniciación de pandilla, puesto que lo que robaron los delincuentes fue mínimo, y cuando realizaron el disparó lo hicieron con intención de matar a Amador. 

Es increíble que en pleno 2018, Tulsa siga siendo una ciudad en donde todavía los crímenes raciales son una realidad. 

Después de pasar dos días en el hospital ya que Amador tuvo que ser intervenido por las lesiones que la bala le causó en su pierna, pudo regresar a su hogar, pero no es posible que el acuda a su trabajo ya que no puede caminar, si usted desea ayudar a este hombre, ya sea con alimentos o un donativo, puede hacerlo, la ayuda se esta recibiendo en la Hispana Victory ubicada en la intersección de la calle 41 y autopista 169. 

Hoy Amador dijo que solo le da gracias a Dios por haberlo librado y porque aun esta con vida, ya que si tan solo hubiera aceptado subir al vehiculo desde un principio cuando los jóvenes lo invitaron talvez no podría estar contando esta historia que sin duda marco ante y un después en su vida. (La Semana) 

Racial crime victim tells his story  

 

By Karime Gil 

Tulsa, OK – – Amador Calles, 54, was born in Toluca, Mexico but has been living in Tulsa for a long time now, without having any incidents, nor committing any offenses – he has not even been issued a parking ticket. He has dedicated most of his life to charity and community work in different churches across the city. Today he is a member and active volunteer at Victory Hispanic Church, where every week he collaborates with English classes for men. 

A typical day in Amador’s life consists of going to work every morning, coming back home and going to church, a quiet and peaceful routine that may seem to annoy nobody, but was the trigger of a racial crime.  Some days ago, Amador woke up as usual at 6 o’clock am, made his lunch and left home. While he was crossing the intersection of 51st and Garnett he noticed a white van following him. Amador turned around and saw four young white American men- ages 18 to 20- who offered him a lift. Amador said amicably, “No, Thank you,” and kept walking, but seconds later the van turned around and intercepted him. This time two of the passengers got out of the vehicle and started beating him brutally. A third person left the van and stole his wallet and cell phone. Amador was abandoned in the middle of the street, listening to the screaming tires on the pavement thinking, “Thank God its over.” After this thought crossed his mind he heard several gunshots and realized his leg hurt, and he fainted. 

Local authorities believe Amador was the victim of a hate crime associated with a gang initiation rite, considering the suspects only stole minimum item and shot to kill. 

Incredibly, even in 2018 hate crimes in Tulsa are still to be seen. 

After spending two days in hospital, and having surgery on his leg, Amador is back home, but cannot walk anymore to go to work because of the injury to his leg. If you want to offer your help for this hate crime victim, offer your time, money or food, stop by Victory Hispanic Church at 41st and Highway 169. 

Amador thanks God for having saved him, because if he had accepted that lift, he would no longer be telling his story. (La Semana)