Vote a Drew Edmondson

OPINION 

Vote a  Drew Edmondson 

 

El 6 de noviembre los ciudadanos de Oklahoma eligen gobernador, y este año las diferencias entre ambos candidatos son evidentes, en lo ideológico, en su formación y sus experiencias. El estado Sooner tiene que tomar una decisión crítica, continuar  en el mismo camino que nos llevó a ser los peores en muchas cosas, y los peores en las que más importan; o elegir una nueva dirección que nos empuje hacia mejorar nuestra educación, tener más responsabilidad fiscal y conciencia de gobierno. La Semana cree que la persona que debería dirigir a Oklahoma en los próximos 4 años es Drew Edmondson. 

Edmonson tiene una gran experiencia en cuestión de gobierno, fue legislador de Oklahoma, fue abogado querellante, fiscal de distrito y procurador general entre el 2003 y el 2011. Su oponente Kevin Stitt, es empresario y se vende como un outsider en tiempos de Donald Trump. Sin embargo, las políticas difieren en tono y objetivo, Stitt quiere profundizar lo alcanzado por la gobernadora en curso Mary Fallin y la legislatura republicana, políticas que nos legaron el peor sistema de educación pública de la nación y la tasa más alta de personas sin cobertura médica. 

Edmonson elucidó un plan claro y conciso que le permitiría al estado financiar la educación como corresponde y pagarle a los maestros de Oklahoma un salario competitivo. Las propuestas de Stitts son vagas, confusas, poco demostrables, insuficientes e imposibles de alcanzar. Edmondson anunció recientemente un marco de políticas para financiar la educación pública por medio de la eliminación de los recreos impositivos para las corporaciones de gas y petróleo y los más ricos del estado, sumando además, 50 centavos de impuesto a los cigarrillos. Este plan podría legarle al estado $300 millones para invertir en las escuelas. El plan Stitts, si es que podemos llamarlo así, reconoce la importancia de la educación y brega por un aumento docente pero sin método de financiamiento coherente. De hecho Stitt considera que las escuelas deberían competir por los dólares de la recaudación fiscal, y los fondos extra deberían venir del apriete a otras agencias estatales cuyos presupuestos ya han sido reducidos por Fallin en los pasados años. Esta visión darwinista de la educación es especialmente perturbadora y la falta de entendimiento del trabajo de gobierno que presenta Stitts puede ser peligrosa. 

Edmondson quiere terminar con la crisis sanitaria del estado y aceptar los dólares federales para expandir Medicaid, obligando a las empresas de seguros médicos y a las farmacéuticas pagar lo que deben. Stitt no cree que exista un problema de tal magnitud y quiere seguir reduciendo el programa Medicaid, una miopía ideológica que sólo le permite ver números y no personas, ni causas de déficit. 

En lo que respecta a la inmigración Stitt está en el mismo plano que Donald Trump que obviamente patrocina la candidatura de Stitt y envió al vicepresidente Pence al acto de campaña. Edmondson sabe lo que valen los inmigrantes, entiende la necesidad que el estado tiene de ellos y quiere volver a implementar el comité asesor de la inmigración en asuntos hispanos y latino americanos, organismo disuelto en los primeros meses de la administración Fallin. 

Oklahoma está en una encrucijada, las decisiones que tomemos hoy afectarán la capacidad de crecimiento del estado y nuestra competitividad, definiendo el futuro de nuestros hijos y nietos; es imperativo que los votantes elijan a un líder con el conocimiento, la experiencia y el compás moral para tomar las decisiones que debemos. La Semana cree que el líder que tiene lo necesario es Drew Edmondson. 

OPINION 

For Drew Edmondson 

 

On November 6th Oklahomans will choose their next governor, and this year the differences between the two candidates are stark, both experientially and ideologically. The Sooner State is faced with a crucial choice: whether to continue down the same misguided path that has made Oklahoma the top in all the worst things and the least in those that really matter, or to take a new direction, a road that leads to better schools, fiscal responsibility, and government with a conscience. La Semana strongly believes the person to lead Oklahoma forward these next four years is Drew Edmondson. 

Edmondson has a wealth of governmental experience, having served in the state House of Representatives, then as a prosecutor and district attorney, and as the state’s attorney general from 2003 to 2011. His opponent, Kevin Stitt, touts his business experience and paints himself as an outsider in the mode of Donald Trump. Stitt’s policies, however, differ little from those of outgoing governor Mary Fallin and the Republican-controlled legislature, the same policies that have resulted in Oklahoma having nearly the worst public education system in the nation and the highest rate of those without health insurance. 

Edmondson has elucidated a clear and workable plan to fully fund the state’s schools and pay Oklahoma teachers a competitive salary, while Stitt’s proposals on this issue are vague at best and at worst demonstrably insufficient and untenable. Edmondson recently announced a framework for funding public education by eliminating excessive tax breaks for the oil and gas industry and the wealthiest Oklahomans while adding a 50 cent tax on cigarettes, a plan that could put $300 million into play for the state’s beleaguered schools. Stitt’s plan – if it can be called that – recognizes the importance of education and calls for better teacher pay but lacks any coherent funding method. In fact, Stitt’s claims that public schools should compete for local tax dollars and that additional funding can be obtained by further squeezing state agencies whose budgets have already been drastically reduced in recent years suggest a Darwinian view of education that is deeply troubling and a lack of understanding of the workings of government that could well prove dangerous. 

Edmondson vows to reverse the state’s health insurance crisis by accepting federal dollars for Medicaid expansion while holding insurance and pharmaceutical companies accountable for price gouging. Stitt barely acknowledges that a health insurance problem even exists, and has vowed to kick thousands of struggling Oklahomans off of Medicaid, his ideological myopia allowing him to see only numbers while remaining blind to underlying causes.  

When it comes to immigration, Stitt is firmly in the camp of Donald Trump, who has endorsed the GOP candidate and sent Vice President Pence to the state to rally the far right. Conversely, Edmondson has shown an awareness and appreciation of the important role immigrants play in the state’s economy and has vowed to restore the Governor’s Advisory Council on Latin American and Hispanic Affairs, a body dissolved in the early days of the Fallin administration. 

Oklahoma is at a crossroads. Decisions made in the next few years will strongly affect the state’s ability to grow and compete, as well as determining the future of our children, and it is imperative that voters elect a leader with the knowledge, experience, and moral compass to make the right choices. La Semana believes that leader is Drew Edmondson. 

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