El juicio del Chapo inicia con un baño de sangre

NEW YORK – Joaquín “El Chapo” Guzmán era un narcotraficante implacable, asesino de miles que se negaba a darle la mano a sus socios de negocio, dijo un testigo de la fiscalía en el juicio contra Guzmán que inició el pasado lunes.  

Como evidencia, las palabras se acompañan de una foto de una pistola con incrustes de diamante, que según explicó el testigo Jesús Zambada, era propiedad del Chapo, hoy enjuiciado en la corte federal de Brooklyn, Nueva York. Zambada es hermano de Ismael conocido como “El Mayo” Zambada socio de Guzmán en el cartel de Sinaloa. El testimonio de este testigo duró tres días e implicó a Guzmán en una serie de asesinatos.  

Para resistir la caída los abogados de la defensa lanzaron un ataque a la credibilidad de Zambada, asegurando que habían muchas inconsistencias en su testimonio y las declaraciones iniciales que el testigo habría hecho a los abogados fiscales.  

Guzmán tiene hoy 61 años y fue extraditado a Estados Unidos en Enero del 2017 tras haber sido acusado de dirigir el envío masivo de barcos portadores de cocaína, metanfetaminas y marihuana a Estados Unidos. El acusado se encuentra siendo juzgado en la corte de Brooklyn bajo 17 cargos criminales y enfrenta cadena perpetua de ser hallado culpable.  

Guzmán habría ordenado la muerte de Rodolfo Carrillo, miembro del cartel rival de Juárez y hermano de su líder,  después de que este se negara  a darle la mano al chapo en una reunión de negocios. Según Zambada ese episodio inició la guerra de carteles en el 2004. 

El testigo aseguró que también mandó a matar al policía corrupto Rafita, que trabajaba para el narcotraficante rival Arturo Beltrán Leyva y fuera asesinado cuando le hicieron creer que alguien había atropellado a su hijo en la puerta de su casa.  “El niño ni se percató qué había pasado, se fue a la escuela”, recuerda Zambada. 

Sin embargo el testigo admitió delante del abogado William Purpura que alguna de sus declaraciones habían cambiado, pero que su testimonio era real. Zambada le contó al jurado que Guzmán era uno de los inversores del cargamento de 20 toneladas de cocaína interceptado por la guardia costera al dejar panamá en el 2006,  pesar de que al ser increpado por Purpura Zambada aclarara que no había mencionado esto en testimonios anteriores. 

El testigo dijo que ayudó en un operativo de rescate de Guzmán tras escapar de la prisión mexicana en el 2001, admitiendo que tampoco había declarado esto a las autoridades en el pasado.  

Zambada fue arrestado en el 2008 y extraditado a Estados Unidos en el 2012, luego se convirtió en uno de los fugitivos más buscados del mundo hasta su captura en Sinaloa en enero del 2016. Su juicio requiere un operativo de máxima seguridad. (Reuters) 

 

 

 

 

The trial of ‘El Chapo’ opens with blood 

 

NEW YORK – Joaquin “El Chapo” Guzman was a ruthless killer who ordered the murder of a man who had refused to shake his hand at a meeting, a prosecution witness told jurors at Guzman’s U.S. trial on Monday. 

 

A diamond-encrusted pistol that government witness Jesus Zambada said belonged to the accused Mexican drug lord Joaquin “El Chapo” Guzman, is shown in this government evidence photo at his trial for drug smuggling, in Brooklyn federal court in New York, U.S. 

Jesus Zambada, the brother of Ismael “El Mayo” Zambada who was Guzman’s alleged partner in running the Sinaloa Cartel, gave his most dramatic testimony after three days on the witness stand as he described Guzman’s involvement in a series of murders. 

 

In a cross-examination, one of Guzman’s defense lawyers launched an attack on Zambada’s credibility, highlighting inconsistencies between his testimony and his original statements to U.S. prosecutors. 

 

Guzman, 61, was extradited to the United States in January 2017 and is accused of directing massive shipments of cocaine, heroin, methamphetamine and marijuana. He is on trial in Brooklyn federal court, charged with 17 criminal counts, and faces life in prison if convicted. 

 

Guzman had ordered Rodolfo Carrillo, a member of the rival Juarez Cartel and brother of its leader, killed after he declined to shake Guzman’s hand at a meeting, Zambada said. The 2004 killing, according to Zambada, fueled a war between the cartels. 

 

Zambada said another target was a corrupt police official, identified only as Rafita, who worked for rival drug lord Arturo Beltran Leyva. Zambada said assassins working for El Mayo and Guzman killed Rafita after luring him out of his house by pretending they had hit his young son with a car. 

 

 

“The boy didn’t even realize that anything happened,” Zambada said. “He just kept going on to school.” 

 

Zambada admitted under cross-examination by lawyer William Purpura that aspects of his account may have changed. However, he maintained that his court testimony was true. 

 

Among examples of Guzman’s deeds, Zambada had told jurors that Guzman was among the investors in a 20-ton cocaine shipment intercepted by the U.S. Coast Guard as it was leaving Panama in 2006. Confronted by Purpura, Zambada conceded that he may not have mentioned Guzman as an investor in earlier statements he made to U.S. authorities. 

 

Zambada had also testified that he helped arrange for a helicopter to save Guzman from recapture following his 2001 escape from a Mexican prison. Under cross-examination, he admitted that he might not have mentioned the helicopter when he first described the escape to authorities, though he insisted the story was true. 

Zambada was arrested in 2008 and extradited to the United States in 2012. 

 

Guzman was one of the world’s most wanted fugitives until he was captured in January 2016 in his native Sinaloa, after twice escaping prison. His trial is proceeding under heavy security. (Reuters) 

 

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