Cazar furtivamente puede ser causa de deportación

Por Guillermo Rojas y  William R. Wynn 

TULSA, OK – Un hombre  que se encuentra detenido en la cárcel del condado de Tulsa podría ser deportado tras haberse declarado la semana pasada culpable de elusión policial y de realizar caza furtiva. 

Son muchos los cazadores en Oklahoma, es una actividad regulada y licenciada por el estado. Sin embargo, quienes se encuentran en el país de manera ilícita no pueden obtener una licencia legal de caza porque no cumplen con el requisito de residencia e identidad exigido por el estado. Para estas personas la decisión de cazar ilegalmente puede tener consecuencias terribles, como es el caso del hondureño Oscar Benegas de 34 años. 

La Semana dialogó recientemente con Carlos Gomez, del departamento de conservación de fauna de Oklahoma, cuya investigación llevó al arresto de Banegas. Gomez describió los eventos que en la noche de noviembre del 2018 le cambiaron la vida a Banegas y toda su familia. 

Gomez dijo que recibió un llamado del dueño de una propiedad que informó que su sistema de seguridad había captado imágenes de un hombre infringiendo propiedad privada. El hombre en la cinta de grabación estaba cargando un rifle intentando cazar a un venado que vio pasar, lo que es ilegal en Oklahoma, considerando que la temporada de caza aún no empezó y que el cazador no tenía permiso para cruzar esa propiedad privada.  

Gomez aseguró que al principio de su investigación no tuvo éxito en atrapar al cazador furtivo, pero finalmente dio con él el 16 de noviembre del 2018, cuando los oficiales del sheriff del condado de Tulsa lograron identificarlo como Banegas, quien estaba cargando una presa en su vehículo e intentó eludir a las fuerzas de la ley.  A partir de ese momento se inició una persecución a 90millas por hora por toda la ciudad, hasta que Banegas fue detenido. Gomez dijo que confrontó a Banegas por lo que había hecho y por lo peligroso que era conducir tan negligentemente y a tanta velocidad sólo para evitar algo que de otra manera hubiera resultado en una simple citación por caza furtiva.  

“El se disculpó y me dijo ‘Perdón, ojalá no lo hubiera hecho’”, recuerda Gomez. 

En la corte Gomez detectó a una mujer que podría ser la esposa de Banegas que estaba devastada por la tragedia humana que la irresponsabilidad de su esposo había causado, sabiendo que sus dos hijos podrían no ver a su padre por años. “La escena casi me hizo llorar”, contó Gomez. 

El 30 de enero Banegas se declaró culpable de caza furtiva y de eludir a la policía, entre otras cosas como poner en peligro la vida de los demás, conducir sin licencia y 14 violaciones a las leyes de caza del estado. Fue sentenciado a 5 meses en prisión con una multa de $2000 y diversos costos en la corte. El juez decidió suspender la sentencia de Banegas, lo que implica que si fuera un residente legal se iría a su casa y no pasaría tiempo en prisión si decide no delinquir otra vez, pero como el ICE tiene una orden de captura contra él por ser inmigrante indocumentado, ahora enfrenta el proceso de deportación. 

Gomez entiende que todo terminó en tragedia, pero insiste en que la responsabilidad la tienen los que violan la ley.  “Hagan todo lo necesario para vivir dentro de las reglas”, urgió Gomez, recordando las palabras que le dijo a Banegas el día de su arresto. “Era sólo un venado, no valía la pena”.  (La Semana) 

 

 

 

Illegal hunting leads to possible deportation 

By Guillermo Rojas and William R. Wynn 

TULSA, OK — A man is in the Tulsa County Jail facing deportation after pleading guilty last week to the felony of eluding police and numerous misdemeanor hunting violations. 

Many people hunt in Oklahoma, a practice that is regulated and licensed by the state. However, those who are in the United States without documentation could find it difficult if not impossible to obtain an Oklahoma hunting license due to the state’s stringent residency and identification requirements. For such individuals, the decision to hunt illegally could end up having dire consequences, as was the case for a 34-year-old Honduran immigrant named Oscar Banegas.  

La Semana spoke recently with Carlos Gomez, the Oklahoma Department of Wildlife Conservation Game Warden whose investigation led to Banegas’ arrest. Gomez explained how the case unfolded and described the events of the fateful November night that forever changed the lives of Banegas and his young family. 

Gomez said he had received a phone call from a property owner reporting that an automated security system had been capturing images of a man trespassing on his land. The man in the pictures was carrying a rifle and appeared to be engaging in “spotlight hunting” deer, which is illegal in Oklahoma. Additionally, deer season had not yet begun and the phantom hunter did not have the property owner’s permission to hunt on his land. 

Gomez said he had been unsuccessful in catching the hunter on several previous occasions, but finally on the night of November 16, 2018, Gomez and Tulsa County Sheriff’s officers arrived as the suspect – later identified as Banegas – was loading his ill-gotten prey into the back of his truck. Banegas fled, leading the officers on what Gomez described as a 90 mile per hour chase through town before he was apprehended. Gomez said he confronted Banegas that night about how dangerous it was to flee at such high speeds just to avoid what would otherwise have been merely an expensive citation for illegal hunting.  

“He apologized,” Gomez recalled. “He said, ‘I’m sorry, I wish I hadn’t done that.’” 

In court, Gomez saw a woman he believes was Banegas’ wife and was struck by the scope of the human tragedy, knowing that the couple’s two young children might not see their father again for years. 

“It almost made me cry,” Gomez said. 

On January 30, Banegas pleaded guilty to Eluding Police and Endangering Others, Reckless Driving, and Driving Without a License, in addition to 14 violations of Oklahoma hunting laws. He was sentenced to five years in prison and fined $2,000 and numerous court costs. The judge suspended Banegas’ sentence, which means that were he a lawful resident he would go home and serve no more time if he stayed out of trouble, but because of his immigration status Banegas is under an ICE hold and faces probable deportation. 

Gomez acknowledges the sadness of this case, but insists the responsibility lies with those who break the law. 

“Do everything you can to live within the rules,” Gomez urged, recalling what he told Banegas on the night he was arrested. “It’s just a deer. It’s not worth it.” (La Semana) 

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