Uncertainty in Argentina

Por Victoria Lis Marino | Buenos Aires, Argentina

El pasado domingo los argentinos tomaron una decisión difícil, elegir presidente en medio de una crisis económica sustancial que dejó a muchos ante una opción imposible: votar a un gobierno transparente pero inútil a la hora de encauzar la economía, o votar a una nueva propuesta con prontuario criminal, que por medio de políticas populistas promete mucho para muchos.

Con el 48,2% de los votos Alberto Fernández se consagró presidente y Cristina Fernández vice-presidente de la nación Argentina. La fórmula Macri – Pichetto hizo una gran elección, alcanzando el 40.4% de los votos y presentándole al nuevo gobierno un gran desafío: liderar un país en el que más del 50% de la población está en la oposición.

La noticia se vivió en todo el país como un festejo y una tristeza, algo así como el boca-river de la política, en el que se gana y se pierde a la vez. Para muchos, mayormente en las provincias con más índice de pobreza, el Frente de Todos es la promesa de un nuevo empoderamiento de los sectores menos favorecidos, a costa de políticas, probablemente poco transparentes, pero que podrían justificar el fin: bajar el índice de pobreza.

Para otros es un viaje en el tiempo, la vuelta al gobierno de la corrupción, de la falta de integridad política y la expansión de un estado alineado a otros como Venezuela que complicaría el futuro institucional del país. Actualmente la Argentina es la tercera economía de América Latina y enfrenta un 10,.6% de desempleo y una pobreza de más del 35%.

Macri pierde la presidencia en Argentina a pesar de recuperar votos

Tras las elecciones, el congreso y el senado han quedado divididos en dos grandes coaliciones, que muestran que de mantenerse unido el Frente de Todos y Cambiemos, Argentina quedará configurada en dos grandes fuerzas políticas en permanente tensión.

El analista político Patricio Giusto, aseguró que “El 40% de Macri deja varios datos. Primero un país más partido que nunca, dividido en dos posturas que a priori, son irreconciliables. Así el próximo gobierno se queda sin la mayoría que esperaba en el congreso”.

Argentina, tendrá que funcionar así, con dos grandes coaliciones contrapuestas, en las que el actual oficialismo tendrá la oportunidad de construir las bases de una futura elección para el 2023. Luego de muchos, años, parecería, que el congreso podría volver a ser el lugar de la gran batalla política, volviendo a tener la participación que tanto necesita en la república, aunque el camino para conseguirlo sea aún, desconocido. (La Semana)

Uncertainty in Argentina

By Victoria Lis Marino | Buenos Aires, Argentina

Last Sunday the Argentines made a difficult decision, electing a president in the midst of a substantial economic crisis that left many facing an impossible option: voting for a transparent but useless government when it came to channeling the economy, or voting for a candidate with a criminal record, who through populist policies promises much for many.

With 48.2% of the votes Alberto Fernández became president and Cristina Fernández vice-president of the Argentine nation. The Macri – Pichetto ticket did well, reaching 40.4% of the votes and presenting the new government with a great challenge: to lead a country in which more than 50% of the population is in opposition.

The news was experienced throughout the country as a celebration and a sadness, something like the river mouth of politics, in which you win and lose at the same time. For many, mostly in the provinces with the highest poverty rates, the Frente de Todos is the promise of a new empowerment of the less favored sectors, at the expense of policies, probably not very transparent, but which could justify the end: lowering the rate of poverty.

For others it is a journey through time, the return to a government of corruption, the lack of political integrity and the expansion of a state aligned with others such as Venezuela that would complicate the country’s institutional future. Argentina is currently the third largest economy in Latin America and faces 10.6% unemployment and poverty of more than 35%.

After the elections, Congress and the Senate have been divided into two major coalitions, Frente de Todos “Front of All” and Cambiemos “Change,” and Argentina will be configured into two major political forces in permanent tension.

The political analyst Patricio Giusto said that, “40% for Macri shows several things. First, a country more divided than ever, divided into two positions that a priori, are irreconcilable. So the next government runs out of the majority that I expected in Congress.”

Argentina will have to work like this, with two major opposing coalitions, in which the current ruling party will have the opportunity to build the foundations for a future election by 2023. After many years, it would seem that congress could once again be a part of the great political battle, again having much needed participation in the republic, although the way to achieve it is still unknown. (La Semana)