La piel en invierno. Cuidado y protección

En condiciones climáticas duras, por temperaturas bajas, viento, ventisca, nieve, etc., las pieles aparecen más pálidas.

Con la llegada del frío, aparecen muchos riesgos para nuestra piel que deberíamos tener en cuenta. Y es que muchas veces caemos en el error de pensar que es en verano cuando debemos concentrar todos los cuidados y precauciones.

¿Sabes cuál es la zona del rostro más protegida ante estos factores? Pues ni más ni menos que la famosa zona T, y es que la mayor concentración de grasa le proporciona a frente, nariz y mentón una protección extra. Por el contrario, la zona de las mejillas y la zona de delante de las orejas cuentan con una piel mucho más fina con tendencia a secarse.

El exceso de sequedad, la aceleración del envejecimiento y la cuperosis (capilares dilatados) son las principales imperfecciones que aparecerán si no garantizas los correctos cuidados de la piel en invierno.

¿Y qué es eso de la vasoconstricción? Sabemos que es una palabra horrorosa, pero que no cunda el pánico, te lo explicamos en un periquete. Este fenómeno consiste en la disminución de la irrigación de los capilares de la piel, lo que cauda que los nutrientes y el oxígeno tengan mayor dificultad para llegar a las células epidérmicas.

A continuación te explicamos cómo llevar a cabo los mejores cuidados de la piel en invierno.

Los labios. Empezamos por uno de los protagonistas de esta época del año, pues suele ser una parte que la gente acostumbra a cuidar. Y es que con la bajada de las temperaturas, esta es una de las primeras zonas en enviarnos una señal de socorro.

La finísima capa de piel de los labios hace que sean especialmente vulnerables, siendo muy común que en invierno se sequen y se agrieten, pudiendo llegar incluso a sangrar. La solución consiste en aplicar un bálsamo labial hidratante o vaselina.

Cuidado con el sol en invierno.
Por raro que pueda sonar, en los meses de frio la disminución de la radiación solar se convierte en un arma de doble filo.

La solución es tan simple como utilizar un protector solar durante los meses de invierno, adaptando la intensidad de su factor de protección a las condiciones climáticas. El modo de uso es el mismo que en verano: aplícatelo 30 minutos antes de salir a la calle, y reaplica si vas a permanecer mucho tiempo fuera.

La hidratación. Es el pilar central de los cuidados de la piel en invierno. Debemos preocuparnos de mantener correctamente hidratado todo el cuerpo, prestándole especial atención a la zona de la cara y las manos. Suelen ser las partes que más tiempo de exposición al frio sufren.

Cuidado con el agua caliente. Aunque resulta casi imposible no recurrir al agua bien caliente cuando las temperaturas bajas, debemos ser conscientes de que abusar de los baños a elevada temperatura acaba resultando dañino.

La limpieza del rostro es clave. Lo ideal es lavar nuestra cara dos veces al día. Por la mañana con la finalidad de eliminar células muertas, sudor y residuos del día anterior; y por la noche, para arrastrar el maquillaje y los residuos contaminantes que se acumulan a lo largo de nuestros días.