Cómo COVID-19 cambió el mundo en una semana / How COVID-19 changed the world in a week

Análisis por William R. Wynn | TULSA, OK

Hace apenas una semana, los tulsanos pudieron reco­rrer los pasillos de las tiendas de comestibles locales relajados y libres del temor de no encontrar productos para cubrir todas sus necesidades básicas, incluso teniendo la capacidad de elegir entre marcas por un mejor precio o producto de preferencia personal. Qué diferencia hace solo una semana. Desde el viernes pasado, escenas de estantes vacíos y compradores luchando por el papel higiénico que tenían lugar en otras partes del país comenzaron a desarrollarse aquí en Oklahoma, y las cosas empeoraron para el día lunes.

En esta edición especial de La Semana, presentamos numerosos artículos que detallan cómo se espera que la crisis del COVID-19 afecte la vida cotidiana de nuestros lectores, cómo protegerse mejor contra ella y otras informaciones importantes.

En la última semana, el presidente, el gobernador y el alcalde han declarado los estados de emergencia, y numerosas instituciones como bibliotecas, escuelas y salas de conciertos permanecerán cerradas durante al menos las próximas 2 a 4 semanas. Gathering Place tendrá acceso, pero solo sus espacios abiertos. El albergue y otras áreas de espacio reducido estarán cerradas hasta nuevo aviso.

¿Pero cómo cambiaron las cosas tan rápido? Es justo decir que los Estados Unidos, al igual que varias naciones europeas, fue atrapado con los pantalones abajo. Esto se debe en gran parte al hecho de que, en los últimos tres años, el presidente Trump ha desmantelado sistemáticamente los mismos organismos gubernamentales que deberían haber sido capaces de actuar para proteger a este país. El propio presidente en repetidas ocasiones y públicamente minimizó los riesgos que el virus planteaba, y no fue hasta que un mercado de valores en quiebra le forzó la mano que Trump a regañadientes cambió su tono.

Y ahora los estadounidenses se encuentran repentinamente en un mundo nuevo, al menos por el momento.

Con reuniones de 50 o más personas desalentadas por los líderes de la ciudad, las iglesias han suspendido los servicios en persona y están ministrando a sus congregaciones por televisión o en línea. Los eventos familiares como bodas e incluso funerales tuvieron que ser suspendidos, y el martes 17 el alcalde G.T. Bynum ordenó que se cerraran todos los restaurantes, bares, cines, gimnasios y lugares de entretenimiento, excepto aquellos restaurantes que puedan ofrecer el servicio de domicilio, entrega o autoservicio.

Estos son días difíciles, y la crisis puede durar hasta bien entrado el verano. La duración de los cierres dependerá de una serie de factores, incluidos los resultados de las pruebas que todavía no se llevan a cabo en el ámbito necesario.

Entre las bajas de COVID-19 está la primaria presidencial demócrata, con el senador Bernie Sanders y el ex vicepresidente Joe Biden cancelando todos los mítines en persona y la celebración del debate del domingo sin una audiencia en vivo.

Hablando en CNN justo antes del debate, el presentador Chris Cuomo resumió la situación breve y precisa, diciendo: “Nunca hemos visto nada como esto antes.”

Crisis como esta tienden a mostrar lo peor y lo mejor de la humanidad, un sentimiento expresado por el analista político Van Jones, también hablando en CNN.

“A este virus no le importa por quién votaste, no le importa cómo luzcas, este virus viene por todos nosotros”, dijo Jones. ” Te vuelves el uno al otro o el uno del otro en un momento como este.”

Esperemos que, al menos aquí en Tulsa, la gente adopte el enfoque más noble. (La semana)

How COVID-19 changed the world in a week

Analysis by William R. Wynn | TULSA, OK

Just one short week ago Tulsans were able to browse the aisles of local grocery stores relaxed and free from fear that they would be able to find all their basic necessities, even having the ability to choose between brands for a better price or personal preference.

What a difference a week makes. From last Friday on, scenes of barren shelves and shoppers fighting for toilet paper previously taking place in other parts of the country began to play out here in Oklahoma, and things only got worse on Monday.

In this special edition of La Semana, we present numerous articles detailing how the COVID-19 crisis is expected to affect our readers’ daily lives, how to best protect against it, and other important information.

Within the past week, states of emergency have been declared by the president, the governor, and the mayor, and numerous institutions such as libraries, schools, and concert venues have been closed for at least the next 2-4 weeks. Tulsa’s Gathering Place will remain open, but only its open spaces. The lodge and other enclosed areas are closed until further notice.

But how did things change so quickly? It’s fair to say that the United States, like several European nations before it, was caught with its pants down. This is in no small part due the fact that, over the previous three years, President Trump has systematically dismantled the very governmental agencies that should have been able to act to protect this country. The president himself repeatedly and publicly downplayed the risks the virus posed, and it wasn’t until a crashing stock market forced his hand that Trump begrudgingly changed his tune.

And now Americans find themselves suddenly in a new world, at least for the time being.

With gatherings of 50 or more discouraged by city leaders, churches have suspended in-person services and are ministering to their congregations on television or online. Family events such as weddings and even funerals have had to be put on hold, and on Tuesday Mayor G.T. Bynum ordered all restaurants, bars, movie theaters, gyms, and entertainment venues to close, except those restaurants able to offer drive through, carryout, or delivery.

These are difficult days, and the crisis may last well into the summer. How long closures will be needed will depend on a number of factors, including the results of testing that is still not being conducted in the scope needed.
Among the casualties of COVID-19 is the Democratic presidential primary, with both Senator Bernie Sanders and former Vice President Joe Biden cancelling all in person rallies and holding Sunday’s debate without a live audience.

Speaking on CNN just before the debate, anchor Chris Cuomo summed the situation up accurately and succinctly, saying, “We’ve never seen anything like this before.”

Crises such as this tend to show both the worst and best of humanity, a sentiment expressed by political analyst Van Jones, also speaking on CNN.
“This virus doesn’t care who you voted for, it doesn’t care what you look like, this virus is coming for all of us,” Jones said. “You turn either to each other or on each other at a moment like this.”

Let’s hope that, at least here in Tulsa, people adopt the more noble approach. (La Semana)