Causas orgánicas del aumento de peso y la obesidad / Organic Causes of Weight Gain and Obesity

El concepto erróneo más perjudicial sobre la obesidad es que las personas con sobrepeso son las únicas responsables de las libras que tienen de más. Con frecuencia se presume que son autoindulgentes y débiles de voluntad, lo que explica la falta de apoyo y comprensión hacia muchos niños y adultos con sobrepeso.

Si comer en exceso y hacer poco ejercicio fueran las únicas causas de esta enfermedad crónica, la tasa de historias de éxito a largo plazo no serían un abismal uno en cincuenta casos. Algunos factores contribuyen a la obesidad, comenzando con la herencia genética. Los médicos de College of Physicians and Surgeons de Columbia University estudiaron a 132 gemelos entre tres y diecisiete años. En cada uno de las sesenta y seis parejas, ambos jóvenes tenían índices de masa corporal y porcentajes de grasa corporal similares, lo que llevó a los investigadores a concluir que la composición corporal de un niño se programa en un 80 por ciento durante la concepción.

Haciendo de abogado del diablo por un momento, es lógico pensar que los gemelos tendrían el mismo tipo de cuerpo.

Después de todo, viven en la misma casa y probablemente han adoptado los hábitos alimenticios de la familia. Pero otros estudios han encontrado que incluso los hermanos criados en diferentes hogares, por lo general, comparten índices de masa corporal casi idénticos. Un revolucionario estudio danés comparó los IMC de adultos adoptados con los de sus padres biológicos y los de las parejas que los adoptaron. En su mayoría, la composición corporal de los hombres y mujeres adoptados reflejan los de sus padres biológicos y no la de sus padres adoptivos.

La herencia también determina en gran medida el metabolismo de la persona: el proceso mediante el cual el cuerpo convierte los nutrientes de nuestros alimentos en energía (calorías). La tasa metabólica basal (basal metabolic rate, BMR) es el ritmo al que quemamos energía mientras estamos en reposo. De sesenta a setenta y cinco por ciento de nuestra energía total se gasta en este estado para mantener las funciones vitales como la respiración, la circulación, la temperatura corporal, la digestión y la actividad glandular.

El “ritmo” metabólico de una persona puede ser hasta un 20 por ciento más rápido o más lento que el de otra persona. Esto equivale a una diferencia de cuatrocientas calorías al día. Así que dos adolescentes pueden ir a montar bicicleta y comer la misma cantidad de calorías, pero el que tiene el menor BMR quemará menos calorías. Cuando se ingieren más calorías de las que se gastan, el excedente se almacena en forma de grasa corporal para su uso en el futuro. Los adolescentes obesos con frecuencia tenían tasas metabólicas de descanso más bajas cuando eran niños, antes de tener sobrepeso.

Sin embargo, otros factores orgánicos son los que determinan en parte qué niños pueden comer lo que quieren y no parecen ganar ni una onza, y qué niños enfrentan una lucha de por vida para mantener su peso bajo control.

Resistencia a la insulina.
Normalmente, la hormona insulina se une a las células del tejido y les ayuda a absorber el azúcar en la sangre (glucosa), el combustible del cuerpo. En los jóvenes que son resistentes, la insulina no funciona eficazmente. En lugar de quemarse para obtener energía, el azúcar se acumula en el cuerpo. La resistencia a la insulina puede conducir eventualmente a la diabetes no dependiente de la insulina, también conocida como diabetes de tipo II.

Niveles bajos de leptina.
Algunas personas tienen deficiencia de leptina, una hormona que parece regular el peso en dos maneras. La sustancia, que producen las células de grasa, esencialmente envía señales al cerebro cuando el cuerpo ha recibido suficientes alimentos. También inhibe la producción de una enzima crucial para la producción de grasa. En los estudios realizados a hombres y mujeres con sobrepeso, los análisis de sangre revelaron consistentemente concentraciones extremadamente bajas de leptina. La sustancia se prueba actualmente en voluntarios como posible medicamento para la pérdida de peso.

Anomalías cromosómicas y anomalías endocrinas.
Muy pocos adolescentes son obesos debido a un defecto de nacimiento o a un trastorno del sistema endocrino (hormonal), como el hipotiroidismo.

Organic Causes of Weight Gain and Obesity

The most harmful misconception about obesity is that overweight people have only themselves to blame for their extra pounds. They’re often presumed to be self-indulgent and weak-willed, which explains the lack of support and understanding accorded many large children and adults.

If overeating and under exercising were the sole causes of this chronic condition, the rate of long-term dieting success stories wouldn’t be an abysmal one in fifty. A number of factors contribute to obesity, beginning with genetic inheritance. Doctors at New York’s Columbia University College of Physicians and Surgeons studied 132 twins, aged three to seventeen. In every one of the sixty-six pairs, both youngsters had similar body-mass indexes and percentages of body fat, leading the researchers to conclude that a child’s body composition is 80 percent preprogrammed at conception.

Playing devil’s advocate for a moment, it stands to reason that twins would have similar body types. After all, they live in the same household and probably have adopted the family’s eating habits. But other studies have found that even siblings raised in different homes usually shared near-identical body mass indexes. One landmark Danish study compared the BMIs of adult adoptees with those of their birth parents and those of the couples who adopted them. Most of the adopted men’s and women’s body composition mirrored those of their biological parents, not their adoptive parents.

Heredity also determines to a large extent a person’s metabolism: the process by which the body converts the nutrients in our diet into energy (calories). The basal metabolic rate (BMR) is the pace at which we burn energy while resting. Sixty to 75 percent of our total energy is expended in this state, to maintain vital functions such as breathing, circulation, body temperature, digestion and glandular activity.

One person’s metabolic “tempo” may be as much as 20 percent faster or slower than someone else’s. That amounts to a difference of four hundred calories per day. So two teenagers can go bike riding together and eat the same number of calories, but the one with the naturally lower BMR is going to burn fewer calories. When more calories are taken in than are expended, the surplus gets stored for future use in the form of body fat. Obese adolescents frequently had lower than normal resting metabolic rates as children, before they became heavy.

Still other organic factors partly determine which kids can eat anything they want and never seem to gain an ounce, and which kids face a lifelong struggle to keep their weight in check.

Insulin resistance.
Ordinarily, the hormone insulin binds to tissue cells and assists them in absorbing blood sugar (glucose), the body’s fuel. In youngsters who are resistant, the insulin fails to work effectively. Instead of being burned for energy, the sugar builds up in the body. Insulin resistance can eventually lead to noninsulin-dependent diabetes, also known as type II diabetes.

Low leptin levels.
Some people are deficient in leptin, a hormone that appears to regulate weight in two ways. The substance, produced by the fat cells, essentially signals the brain when the body has had its fill of food. It also inhibits the production of an enzyme crucial to fat production. In studies of heavy men and women, blood tests consistently revealed extremely low concentrations of leptin. The substance is currently being tested in volunteers as a potential weight-loss drug.

Chromosomal abnormalities and endocrine abnormalities.
A very few adolescents are obese due to a birth defect or a disorder of the endocrine (hormonal) system, such as hypothyroidism.