Sara Aguirre: Madre del Año / Mother of the Year

Por Victoria lis Marino y Guillermo Rojas | TULSA, OK

Durante este tiempo difícil y estresante, La Se­mana quiere ofrecer un descanso de las noticias tristes y anunciar con antelación su homenaje como Madre del Año para Sara Uriarte.

En esta edición Sara comparte algunos de sus secretos para criar a nueve hijos exitosos, incluyendo al dueño de Casa Tequila, Carlos Aguirre, todo mientras forma parte de un matrimonio feliz y productivo durante medio siglo.

Sara Uriarte y su esposo José Aguirre son una pareja ideal, tienen todo lo que la mayoría desearía, un pasado en común, un presente compartido y un futuro por construir. Hoy, festejando sus 50 años de casados, los Aguirre nos regalan algunos consejos de su éxito matrimonial.

Sara Aguirre

Tanto Sara como José nacieron en Jalisco, donde se casaron a los 21 años y tuvieron 9 hijos. Para Sara los años vividos han sido sumamente felices, una recopilación de anécdotas que demuestran que en esa pareja las tareas se compartían, al igual que la crianza de los hijos.

“Antes no costaba educar a los niños como ahora, sí hacían travesuras, mi hijo Juan se escapaba de la escuela, pero los dos criábamos con rigor”, dijo Sara, asegurando que el lema de esa casa era “Toda la vida tienen que estudiar”.

Y la meta se alcanzó, tanto que todos los hijos decidieron mudarse a Estados Unidos para progresar y después llegaron ellos, para compartir la vida con sus 28 nietos.

“Hasta ahorita gracias a dios mis hijos están todos bien y felices”, asegura Sara, quien mira el mundo con fascinación, sabiendo que sus bodas de oro son más que una mera fiesta, son la celebración de la vida que se multiplicó gracias al amor de tan sólo dos.

“Es un milagro que dios nos haya permitido traer hijos con tan buen corazón”, dijo Sara.

Como en todo, para conseguir esa expansión del corazón lo primero es el amor.

“Nosotros no discutíamos, cada uno sabía qué era lo que tenía que hacer”, aseguró Sara.

Pero el amor no lo es todo, hay que sumarle algunos ingredientes secretos para el éxito.

“Si dios es el centro del hogar, si hay diálogo entre el matrimonio, y se platica en vez de pelear entonces todo funciona”, reconoció Sara. “Lo primero es agararrse de la mano de dios y pedirle a él que ayude a la pareja a salir bien”.

Sara y José son un ejemplo de matrimonio, y sus bodas de oro nos invitan a pensar en esa fórmula de éxito que nos permita confiar en el amor en tiempos de desolación. (La Semana)

Sara Aguirre: Mother of the Year

By Victoria lis Marino and Guillermo Rojas | TULSA, OK

During this difficult and stressful time, La Semana would like to offer a break from the sad news and announce a little early its honoree for Mother of the Year: Sara Uriarte.

Here Sara shares a few of her secrets for raising nine successful children, including Casa Tequila owner Carlos Aguirre, all while being part of a happy and productive marriage for half a century.

Sara Uriarte and her husband, José Aguirre, are a role model couple. They have everything that other mortals often can only wish for: a common past that has become the solid base of their love, a shared present that provides the bricks of every day life and a future to build where the sky is the limit.

Today, the Aguirres celebrate their 50-year wedding anniversary and wanted to share with La Semana’s readers some tips for a successful marriage.

Sara and José were born in Jalisco, and got married at 21. They had nine children together and a life full of memories that shows that the key to a real marriage is to share love, to share wealth, to share tasks and the upbringing of all the children.

“It wasn’t that hard to raise the children back then,” Sara recalled. “Although they were troublemakers, my son Juan used to ditch school, but we both were strict. We always told them, you will have to study for life.”

And those children studied, they grew and eventually decided to move to the USA to offer a better quality of living for their own children. Years later Sara and Jose moved to Tulsa, to share their lives with their 28 grandchildren.

“So far all my children are happy and healthy,” said Sara, with a look of satisfaction. She knows that her wedding anniversary is much more than a celebration, it is the celebration of life that multiplied after beginning with the love of only two souls.

“It is a miracle that God has blessed us with these good-hearted children,” said Sara.

As usual in life the key for a happy ending is love.

“We did not argue, we knew what we had to do,” Sara explained.

But love needs secret ingredients to spice it up, and Sara knows them all.

“If God is the center of the home, if talking replaces arguing, if you speak instead of fighting then everything works,” the wise matriarch insists. “You need to grab God’s hand and ask him to bless the family.”

Sara and Jose are what we are all supposed to be, and on their wedding anniversary they invite us all to reflect upon that formula that challenges us to trust love, even in times of desolation. (La Semana)