Caída del precio del petroleo podría afectar la economía de Oklahoma / Oil price collapse could prove devastating to Oklahoma

Por William R. Wynn | TULSA, OK | bill@lasemanadelsur.com

Esta semana se produjo la peor caída del mercado del petróleo de la historia, con precios en negativo por primera vez. Desde los primeros días del boom petrolero, la economía de Oklahoma ha estado vinculada a la industria petro­lera, y esto sigue así hoy en día.

Las ramificaciones a largo plazo del colapso de esta semana, incluso suponiendo una recuperación parcial en las próximas semanas, podrían resultar devastadoras para las finanzas de un estado que ya está sufriendo enormes pérdidas de ingresos debido a la pandemia en curso de coronavirus.

El líder de una asociación de la industria petrolera describió los eventos del 20 de abril como “una pesadilla”, y en 24 horas se anunciaron nuevos despidos masivos en Oklahoma y Texas, que se encuentran entre los estados que más dependen de los ingresos del petróleo para financiar escuelas públicas y una variedad de servicios gubernamentales.

El Houston Chronicle informó el martes que se perdieron 6.400 empleos en Texas y Oklahoma en un solo día. Cientos de compañías petroleras más pequeñas ya están preparadas para declararse en bancarrota, un número que probablemente crecerá dramáticamente.

El colapso se había estado gestando incluso antes de que el COVID-19 se convirtiera en una pandemia, en gran parte debido a la sobreproducción de Rusia y Arabia Saudita, que finalmente acordaron reducir la producción, pero la medida, junto con la falta de transporte aéreo y terrestre debido al golpe del coronavirus en los Estados Unidos, resultó ser demasiado tarde.

En una entrevista con Public Radio Tulsa (KWGS), el ex alcalde de Tulsa y actual ejecutivo petrolero Dewey Bartlett, Jr., dijo que el impacto de la pérdida de empleos y la posterior disminución de los ingresos por impuestos a las ventas afectará especialmente a los municipios, porque la pérdida de empleos significa menos personas, y menos compañías, comprando cosas que generan impuestos sobre las ventas.

“En todos los municipios de Oklahoma, su única fuente de ingresos tributarios a los que pueden recurrir es el impuesto a las ventas”, dijo Bartlett a KWGS. “Punto. Si las ventas al por menor están cayendo, las cantidades de dinero que las ciudades van a recibir caerán.”

Esto significa recortes en los servicios y tal vez incluso despidos por parte de los gobiernos municipales, incluidos los empleados de seguridad pública, como agentes de policía y bomberos.

Se espera que las escuelas en todo el estado, que ya se encuentran entre las menos financiadas adecuadamente en la nación, sufran aún más a medida que disminuyen las arcas estatales. Se estima que hasta una cuarta parte de todos los trabajos en Oklahoma están directa o indirectamente vinculados al sector energético. (La semana)

Oil price collapse could prove devastating to Oklahoma

By William R. Wynn | TULSA, OK | bill@lasemanadelsur.com

This week saw the worst crash in the oil market in history, with prices falling into the negative for the first time ever. Since the early days of the oil boom, Oklahoma’s economy has been linked to the oil industry, and this is still true today.

The long-term ramifications of this week’s collapse, even assuming a partial recovery in the weeks ahead, could prove devastating to the finances of a state already suffering huge revenue losses due the ongoing coronavirus pandemic.

The leader of one oil industry association described the events of April 20 as “a nightmare,” and within 24 hours massive new layoffs were announced in Oklahoma and Texas, which are among those states most dependent on oil revenue to fund public schools and a variety of government services.

The Houston Chronicle reported Tuesday that 6,400 jobs were shed in Texas and Oklahoma in a single day. Hundreds of smaller oil companies are already poised to file for bankruptcy, a number that is likely to grow dramatically.

The collapse had been brewing even before COVID-19 became a pandemic, largely due to overproduction by Russia and Saudi Arabia, both of which finally agreed to cut production, but the move, coupled with a lack of air and car travel after the new coronavirus struck the United States, proved to be too late.

In an interview with Public Radio Tulsa (KWGS), former Tulsa mayor and current oil executive Dewey Bartlett, Jr., said the impact of the job losses and subsequent decline in sales tax revenue will hit municipalities especially hard, because job losses mean less people, and less companies, buying things that generate sales tax.

“Every municipality in Oklahoma, their only source of tax revenue they can look to is that from sales taxes,” Bartlett told KWGS. “Period. If retail sales are dropping, the amounts of money that cities are going to receive will be dropping.”

This means cuts in services and perhaps even layoffs by city governments, including to public safety employees such as police officers and fire fighters.

Schools throughout the state, already among the least adequately funded in the nation, are expected to suffer even more as state coffers dwindle. It is estimated that up to a quarter of all jobs in Oklahoma are directly or indirectly tied to the energy sector. (La Semana)