Francisco Treviño: un líder controvertido / from business to the arts

Por Guillermo Rojas y Victoria lis Marino | TULSA, OK

Todos conocen algo de Francisco Treviño, uno de los líderes más controversiales de la comunidad hispana, famoso por sus años de liderazgo en la cámara de comercio, por su ferviente defensa de los intereses de los pequeños comerciantes de Tulsa, por la integridad de sus idea­les y su amor por la música, es un hombre que ha logrado cosechar críticos y admiradores.

Treviño llegó a Tulsa en 1978, hizo la escuela media en la ciudad y pensó que su futuro brillaría detrás de las cuerdas de una guitarra, pero la vida tenía otros planes para él.

“Yo quería ser profesor, y por eso apliqué a una beca al terminar mis estudios, pero no lo conseguí”, recuerda con nostalgia. No obstante ese hobbie adquirido a los 13 años le permitió cumplir su sueño: trabajar con los más chiquitos y recorrer escuelas. “Trabajé con el programa Artists in the school, tocando la guitarra y difundiendo la música mejicana en muchas escuelas del noreste de Oklahoma”, contó Treviño sobre su lado cultural. Es que si bien para muchos este líder es famoso por sus peleas con los políticos, para los más pequeños es un referente de la música infantil y la defensa de la literatura tradicional mexicana. Y para otros, es el guitarrista de las mejores canciones espirituales de las misas hispanas.

Pero para los medios es y será uno de los representantes de la Cámara de Comercio Hispana de Tulsa, esa que representó y dirigió buscando darle voz a los pequeños comerciantes de la ciudad hacia 1998. Fue en ese puesto directivo que aprendió a convertirse en un líder de verdad. “Antes, yo peleaba mucho con los políticos y en la cámara tenías que tratar con gente que a veces le hacía daño a tu comunidad y no enojarte”.

“Yo pienso que para ser un buen lider tienes que conocer las necesidades de la comunidad y la cámara me dio eso, la posibilidad de conocer a todos, otros líderes, políticos, gobernadores, y hasta viajar para representar a Tulsa”, aseguró Treviño, sabiendo que no todas fueron rosas en el camino. En una reunión en la alcaldía hace mucho tiempo se negó a darle la mano a un político, dejando claro que su integridad, ante todo, se preserva. Ha visto su cuota de críticas, algunas de ellas bastante duras, con respecto a su administración en la cámara, pero rechaza con vehemencia cualquier desafío a su integridad y se niega a dejar que tales acusaciones se interpongan en su camino.

Algunas personas lo acusaron de grosero por esto, pero se apegó a sus principios.

“También se la negué a [ex sheriff de Tulsa] Stanley Glanz, porque no voy a darle la mano a alguien que esté en contra de nuestra comunidad”.

Hoy en día, Treviño está enfocado en La Casa de la Cultura como director ejecutivo y esa organización está dedicada a la preservación y difusión de la cultura.

Treviño es sin duda uno de los responsables del crecimiento político y social de la comunidad hispana en Tulsa y ha contribuido notablemente a la modificación de la vieja imagen del hispano que drena el sistema social. En estos días su plataforma es la de director ejecutivo de casa de la cultura, una organización dedicada tanto a preservar la cultura latina como a exponerla al público en general.

La comunidad hispana de Tulsa cambió, ya no es una comunidad de inmigrantes, ahora hay generaciones de inmigrantes, personas que no hablan español y que quieren conectar con sus raíces. Por eso Treviño sabe que el futuro está en los más pequeños y de allí su apasionada defensa de la cultura.

“Yo ya voy de salida, espero que los jóvenes se conviertan en los nuevos líderes de la comunidad, el asunto es que tienen que conocer a la comunidad que desean ayudar, y hacerlo desinteresadamente”, dice cabizbajo.

Sin embargo la esperanza está ahí afuera, en las artes, en la difusión cultural y el abrazo a las tradiciones.

“Me estoy focalizando en la difusión de música infantil y cuentos tradicionales para que los niños hispanos crezcan con nuestras tradiciones”, una mirada inteligente al futuro que nos preservará como comunidad aún en tiempos de cierre migratorio. (La Semana)

FRANCISCO TREVIÑO | FOTO POR: GUILLERMO ROJAS

Francisco Treviño: from business to the arts

By Guillermo Rojas and Victoria lis Marino | TULSA, OK

Everyone in Tulsa knows something about Francisco Treviño, one of the most controversial leaders in the Hispanic community, famous for his years of leadership in the chamber of commerce, for his fervent defense of the interests of small businesses in Tulsa, for the integrity of his ideals and for his love for music. He is a man whose stubborness of will has earned him both critics and admirers.

Treviño came to Tulsa in 1978, attended middle school in the city and thought that his future would shine behind the strings of a guitar, but life had other plans for him.

“I wanted to be a teacher, and that’s why I applied for a scholarship when I finished my studies, but I didn’t get it,” he recalled with nostalgia. However, this hobby acquired at the age of 13 allowed him to fulfill his dream: to work with the youngest and to visit schools.

“I worked with the artists in the school program, playing the guitar and spreading Mexican music in many schools in Northeast Oklahoma, ”said Treviño about his cultural side. And although for many this leader is famous for his fights with politicians, for the little ones he is a benchmark for children’s music and the defense of traditional Mexican literature. And for others, he is the guitarist of the best spiritual songs of Hispanic masses.

But for the media, he is recognized as one of the founders of the Tulsa Hispanic Chamber of Commerce, the one he represented and directed, seeking to give voice to the city’s small merchants around 1998. It was in that managerial position that he really learned to become a leader.

“Before, I fought a lot with politicians and on camera you had to deal with people who sometimes hurt your community, and not get angry,” he explained.

“I think that to be a good leader you have to know the needs of the community and the camera gave me that, the possibility of meeting everyone, other leaders, politicians, governors, and even traveling to represent Tulsa,” said Treviño, knowing the road wasn’t always strewn with roses. He has seen his share of criticism, some of it quite harsh, regarding his stewardship of the chamber, but he vehemently refutes any challenges to his integrity and refuses to let such accustions get in his way.

In a town hall meeting some time ago, he refused to shake hands with a politician, making it clear that integrity is preserved first and foremost. Some people accused him of rudeness for this, but he stuck to his prinicples.
“I denied it to [former Tulsa County Sheriff] Stanley Glanz too, because I am not going to shake hands with someone who is against our community.”

Treviño is undoubtedly one of those responsible for the political and social growth of the Hispanic community in Tulsa and has contributed significantly to changing the old image of the Hispanic as one that drains the social system.

Tulsa’s Hispanic community has changed; it is no longer an immigrant community, now there are generations of immigrants, people who do not speak Spanish and who want to connect with their roots. Treviño knows that the future lies with the little ones and hence his passionate defense of his culture.

“I am going out now, and I hope that young people will become the new leaders of the community. The thing is that they have to know the community they want to help, and do it selflessly,” he said with conviction.
However, the hope is out there, in the arts, in the cultural diffusion and the embrace of traditions.

“I am focusing on the dissemination of children’s music and traditional stories so that Hispanic children grow up with our traditions,” an intelligent look at the future that will preserve Hispanics as a community even when immigrants are under attack. (La Semana)