La lucha contra el alcoholismo / The struggle against alcoholism

Por Guillermo Rojas y William R. Wynn | TULSA, OK

El alcoholismo es una enfermedad mortal que des­truye vidas y familias en todo el mundo. Aquí en Tulsa, un capítulo local de Alcohólicos Anónimos, conocido por sus iniciales AA, está trabajando duro para ayudar a los hispanos afectados por la enfermedad a superar sus luchas, un paso a la vez.

Ángel nació en Guerrero, México y llegó a Alcohólicos Anónimos después de ser arrestado dos veces por conducir bajo la influencia, una vez en 1979 y otra vez en 1990, la segunda vez fue un delito grave, las consecuencias legales de su adicción lo llevaron a su salvación.

“Así es como llegué a Alcohólicos Anónimos”, recordó Ángel. “El juez me envió por 90 reuniones. Llegué a AA el 25 de marzo de 1991, y desde entonces me he quedado con el programa sin beber”.

Ángel se mudó a Oklahoma en 1996 por trabajo, y no pudo encontrar un capítulo local de AA para hispanohablantes. Pronto descubrió que tenía amigos y colegas aquí con el mismo dilema.

“Buscamos grupos de habla hispana aquí, pero no había ninguno en Oklahoma y nos encontramos en necesidad”, dijo. “Así que empezamos este grupo el 3 de mayo de 1997. Invitamos a gente de Oklahoma City también”.

El grupo creció con los años y hoy tiene reuniones semanales que desempeñan un papel vital en ayudar a los hispanos, así como a otros necesitados, a encontrar la fuerza y los recursos para combatir su adicción.

Ángel reconoció que hay algunos que necesitan ayuda las 24 horas del día cuando comienzan su lucha contra la sobriedad, y para esas personas, programas como 12/12 en Skelly Drive pueden hacer una gran diferencia. Tales instalaciones son clínicas en lugar de reuniones grupales, pero también promueven la filosofía de 12 pasos por la cual AA, fundada en 1935 y que se ha extendido por todo el mundo, es tan conocida.

“Los Doce Pasos de A.A. son un grupo de principios, espirituales en su naturaleza, que, si se practican como una forma de vida, pueden expulsar la obsesión de beber y permitir que el paciente sea feliz y útil”, afirma el sitio web de la organización.

En una concurrida reunión de la semana pasada del grupo que Ángel y sus amigos iniciaron hace 23 años, varios hombres afirmaron que el programa les ha ayudado a ser mejores maridos y padres, y en muchos casos les ha salvado la vida y les ha impedido quedarse sin hogar.

El grupo no acepta donaciones externas y suministra café, refrescos y refrigerios que se sirven a los miembros a través solo de contribuciones internas.

Estos hombres visitan otros grupos en estados vecinos, a menudo ayudando a celebrar aniversarios y hacen saber a la gente que la lucha contra la adicción no tiene que ser enfrentada solos. (La Semana)

The struggle against alcoholism

By Guillermo Rojas and William R. Wynn | TULSA, OK

Alcoholism is a deadly disease that destroys lives and families the world over. Here in Tulsa, a local chapter of Alcoholics Anonymous, known by its initials AA, is working hard to help Hispanics afflicted with the illness to overcome their struggles, one step at a time.

Ángel was born in Guerrero, México and came to AA after being arrested twice for Driving Under the Influence, once in 1979 and again in 1990, the second time a felony, the legal consequences of his addiction led to his salvation.

“That’s how I came to Alcoholics Anonymous,” Ángel recalled. “The judge sent me here for 90 meetings. I came to Alcoholics Anonymous on March 25, 1991, and since that time I have stayed with the program without drinking.”

Ángel moved to Oklahoma in 1996 for work, and couldn’t find a local AA chapter catering to Spanish speakers. He soon discovered he had friends and colleagues here with the same dilemma.

“We looked for Spanish-speaking groups here, and there was nothing in Oklahoma and we found ourselves in need,” he said. “So we started this group on May 3, 1997. We invited people from Oklahoma City too.”
The group grew over the years and today has weekly meetings that fill a vital role in helping Hispanics – as well as others in need – find the strength and resources to battle their addiction.

Ángel acknowledged there are some who need 24 hour a day help as they begin their fight back to sobriety, and for those individuals, programs like 12/12 on Skelly Drive can make a big difference. Such facilities are clinics rather than group meetings, but they also promote the 12 step philosophy for which AA, a fellowship founded in 1935 that has spread all over the world, is so well known.

“A.A.’s Twelve Steps are a group of principles, spiritual in their nature, which, if practiced as a way of life, can expel the obsession to drink and enable the sufferer to become happily and usefully whole,” the organization’s website states.

At a busy meeting last week of the group Ángel and his friends started 23 years ago, several men stated that the program has helped them be better husbands and parents, and in many cases has saved their lives and kept them from becoming homeless.

The group accepts no outside donations, and funds the coffee, soda, and snacks served to members through inside contributions only.

The men from this chapter visits other groups in neighboring states, often helping to celebrate anniversaries and letting people know that the struggle against addiction does not have to be faced alone. (La Semana)