Cáncer de ovario, la enfermedad silenciosa que se puede anticipar con chequeos de rutina

En su Día Mundial, expertos alertan de la importancia de los controles periódicos, que en 2020 se redujeron un 97% en la Argentina, donde hay más de 1200 muertes cada año por esta patología detectada, en la mayoría de los casos, en etapas avanzadas


Cada 8 de mayo se celebra el Día Mundial del Cáncer de Ovario, fecha destinada a generar conciencia sobre esta enfermedad que, como se la suele diagnosticar en etapas avanzadas porque no tiene síntomas específicos, representa el segundo tumor ginecológico más letal, tanto a nivel mundial como en la Argentina.

Es una enfermedad que afecta anualmente a alrededor de 240.000 mujeres a nivel mundial cada año, de la cuales 125.000 mueren a causa de esta patología.

Pese a no ser uno de los cánceres más frecuentes, sí resulta ser uno de los más críticos en el ámbito ginecológico. Según el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC) en Argentina en 2018, se presentaron 2330 casos, una cifra alarmante. Además, en el año 2017, se registraron 1228 muertes a causa de esta patología.

Esta enfermedad se desarrolla cuando se encuentran células cancerosas en el tejido de uno o ambos ovarios, sin embargo, su detección no es fácil y depende de los síntomas que empiecen a aparecer. Si es detectado en las primeras etapas, la posibilidad de combatirlo es mucho más fácil, por eso resulta de vital importancia ser muy conscientes a la hora de realizarse los exámenes de rutina, ya que esta práctica preventiva resultará clave para su tratamiento.

Si bien uno de los principales factores de riesgo para el cáncer de ovario es la edad (la mayoría se origina después de la menopausia), los antecedentes familiares (madre, abuela o hermana con cáncer de ovario o mama y padre o hermano que tengan o hayan tenido cáncer de próstata o páncreas), la obesidad y la predisposición genética cumplen un rol importante en su desarrollo. De hecho, aproximadamente el 20% de los cánceres de ovario seroso de alto grado presentan una mutación del gen BRCA. Hoy se sabe que los genes BRCA1 y BCRA2 mutados predisponen tanto al cáncer de mama como al de ovario.

En este sentido, el avance de la medicina de precisión aporta una gran herramienta para evitar los diagnósticos tardíos: hoy existen tests para determinar la presencia de estos genes alterados, lo que ayuda al abordaje de la enfermedad. Es que conocer la mutación no sólo permite mejorar el tratamiento de la paciente, sino que además colabora en la disminución del riesgo de las mujeres para cáncer de ovario, y de los hombres para los tipos de cánceres ya mencionados: aquellas mujeres que presentan mutaciones en los genes BRCA1 o BRCA2 tienen hasta un 54% más probabilidades de padecer la enfermedad.

“Todas las mujeres sanas con antecedentes familiares deberían hacer asesoramiento genético para prevención, y todas las mujeres con cáncer de ovario, aun sin antecedentes familiares, también debieran hacer asesoramiento genético ya que existen hoy día terapias dirigidas que pueden mejorar considerablemente el pronóstico de la enfermedad”, explicó el doctor Santiago Bella, Presidente de la Asociación Argentina de Oncología.

El experto precisó que las opciones de tratamiento varían según el estadio del cáncer, la condición física de la paciente y otras características que debe tener en cuenta el médico tratante. “A las alternativas tradicionales (cirugía, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal), en los últimos años se sumaron también las terapias dirigidas que tienen menos efectos adversos y son más eficaces frente a ciertos tipos específicos de tumores. Recientemente se aprobó en la Argentina, una nueva terapia dirigida que ataca las células cancerígenas que tienen mutaciones especificas sin afectar las sanas y que prolonga la sobrevida libre de progresión por una mediana de más de 4 años y medio en pacientes recién diagnosticadas”, apuntó Bella6.

A diferencia del cáncer de cuello de útero, que se puede detectar de manera temprana por medio del papanicolau (PAP) y la colposcopía, no existen pruebas para el diagnóstico precoz del cáncer de ovario. Por eso es importante conocer los factores de riesgo de la enfermedad y realizar las consultas ginecológicas de rutina. El cáncer de ovario suele confirmarse en estadios avanzados, ya que como no presenta síntomas específicos se suelen demorar el diagnóstico y el inicio del tratamiento. Una paciente con esta enfermedad puede no tener síntomas, o que los mismos sean inespecíficos por lo que suelen demorar el diagnóstico y posterior tratamiento.

Al momento de iniciar la etapa de diagnóstico se debe preguntar sobre los posibles factores de riesgo, incluyendo sus antecedentes familiares y síntomas que generen la sospecha. Inicialmente los estudios de análisis de sangre son fundamentales para asegurarse que el paciente tenga suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Si hay una masa pélvica, el médico tendrá que ordenar una ecografía e imágenes complementarias de tomografía y resonancia magnética para identificar si el tumor está creciendo hacia las estructuras cercanas y para hacer una biopsia de una metástasis sospechosa. De esta manera se estaría identificando si el cáncer se ha propagado por otras zonas.

“Las pruebas diagnósticas juegan un papel esencial en la detención temprana de esta enfermedad; es por esto que nuestras soluciones tecnológicas tienen como fin acompañar de manera constante y eficaz a la mujer en este proceso. Hoy queremos hacer un llamado a todas las mujeres, para que trabajemos juntos en pro de la detección temprana de este cáncer y las invitamos a que asistan de manera constante a sus controles ginecológicos”, señaló Ángela Piñeros, Gerente de Negocios para Oncología de Siemens Healthineers.

Por tal razón Piñeros considera esencial hacer visible los síntomas de alarma que puede generar esta enfermad, esto con el fin de poder realizar una detección temprana que permita iniciar con tratamientos oportunos:

Presencia de una sensación recurrente de presión o dolor en el abdomen, la pelvis, la espalda o las piernas.

· Constante hinchazón del Abdomen.

· Náuseas, indigestión, gases, estreñimiento o diarrea.

· Sensación de fatiga o falta de aire.

· Ganas constantes e incontenibles de orinar.

· Sangrado vaginal inusual.

“Si bien es cierto que no todas las mujeres presentan los mismos síntomas, pues esta es una enfermedad que no es fácil de detectar, se recomienda que ante cualquier anomalía de salud se consulte inmediatamente a un médico. Reducir el riesgo del cáncer de ovario y lograr una detección temprana es una tarea de todos, es importante que las mujeres entiendan y comprendan los factores de riesgo que rodean esta enfermedad y que ante cualquier síntoma de alarma consulten inmediatamente a su ginecólogo de cabecera. Es fundamental volver una práctica constante el asistir a los controles programados, esto se convierte en la ficha clave para iniciar un tratamiento oportuno que resulte efectivo”, enfatizó la experta.

Tratamientos

Las opciones de tratamiento varían según el estadio del cáncer, la condición física de la paciente y otras características que debe tener en cuenta el médico tratante.

“A las alternativas tradicionales (cirugía, quimioterapia, radioterapia y terapia hormonal), en los últimos años se sumaron también las terapias dirigidas que tienen menos efectos adversos y son más eficaces frente a ciertos tipos específicos de tumores. Recientemente se aprobó en la Argentina, una nueva terapia dirigida que ataca las células cancerígenas que tienen mutaciones especificas sin afectar las sanas y que prolonga la sobrevida libre de progresión por una mediana de más de 4 años y medio en pacientes recién diagnosticadas”, precisó Bella y aclaró que a diferencia del cáncer de cuello de útero, que se puede detectar de manera temprana por medio del papanicolau (PAP) y la colposcopía, no existen pruebas para el diagnóstico precoz del cáncer de ovario. Por eso es importante conocer los factores de riesgo de la enfermedad y realizar las consultas ginecológicas de rutina.

Teniendo en cuenta que desde 2020 la pandemia del coronavirus tomó lugar en los centros de salud, sin lugar a dudas, el miedo a contraer el virus en hospitales y clínicas, disuadió a los pacientes de buscar atención médica por nuevos síntomas, reprogramando chequeos y/o evitando acudir a citas de controles de rutina. Incluso, aquellos pacientes que habían sido diagnosticados con cáncer descontinuaron su tratamiento por temor a contraer COVID-19 en los centros médicos especializados en estas patologías-9.

Según una investigación realizada entre el 2 y el 8 de abril de 2020 por la Organización Mundial de la Salud sobre las Implicancias del COVID-19 en el tratamiento del cáncer, en la Argentina, durante el período de aislamiento estricto, las consultas se redujeron un 97% y el número de pacientes que iniciaban tratamientos disminuyó en un 72%. Un 52% de los consultados creía que su sistema de salud podría demorar entre 1 y 3 meses en retomar tratamientos y cirugías a los pacientes que pospusieron sus tratamientos, mientras que un 35% sostuvo que llevaría entre 4 y 6 meses volver a los tratamientos. El 23% restante supuso aún más tiempo de espera.

AstraZeneca trabaja en la concientización de patologías, realizando alianzas con asociaciones de pacientes y sociedades médicas de todo el mundo para difundir la iniciativa “Nueva normalidad, mismo cáncer”, una campaña global de visibilización y concientización cuyo objetivo es instar a los pacientes con cáncer a regresar a los servicios oncológicos, continuar con sus tratamientos e incentivar a quienes sean casos sospechosos a acercarse a los centros médicos para hacerse las pruebas médicas y chequeos pertinentes .
Por Víctor Ingrassia

What are the Early Signs of Ovarian Cancer and How Do You Detect Them?

The ovaries are two female reproductive glands that produce ova, or eggs. They also produce the female hormones estrogen and progesterone.

About 21,750 women in the United States will receive an ovarian cancer diagnosis in 2020, and about 14,000 women will die from it.

In this article you’ll find information on ovarian cancer including:

symptoms
types
risks
diagnosis
stages
treatment
research
survival rates

What is ovarian cancer?
Ovarian cancer is when abnormal cells in the ovary begin to multiply out of control and form a tumor. If left untreated, the tumor can spread to other parts of the body. This is called metastatic ovarian cancer.

Ovarian cancer often has warning signs, but the earliest symptoms are vague and easy to dismiss. Twenty percent of ovarian cancers are detected at an early stage.

What are the early symptoms of ovarian cancer?
It’s easy to overlook the early symptoms of ovarian cancer because they’re similar to other common illnesses or they tend to come and go. The early symptoms include:

  • abdominal bloating, pressure, and pain
  • abnormal fullness after eating
  • difficulty eating
  • an increase in urination
  • an increased urge to urinate

Ovarian cancer can also cause other symptoms, such as:

  • fatigue
  • indigestion
  • heartburn
  • constipation
  • back pain
  • menstrual irregularities
  • painful intercourse
  • dermatomyositis (a rare inflammatory disease that can cause skin rash, muscle weakness, and inflamed muscles)

These symptoms may occur for any number of reasons. They aren’t necessarily due to ovarian cancer. Many women have some of these problems at one time or another.

These types of symptoms are often temporary and respond to simple treatments in most cases.

The symptoms will persist if they’re due to ovarian cancer. Symptoms usually become more severe as the tumor grows. By this time, the cancer has usually spread outside of the ovaries, making it much harder to treat effectively.

Again, cancers are best treated when detected early. Please consult with your doctor if you experience new and unusual symptoms.

Types of ovarian cancer
The ovaries are made up of three types of cells. Each cell can develop into a different type of tumor:

  • Epithelial tumors form in the layer of tissue on the outside of the ovaries. About 90 percent of ovarian cancers are epithelial tumors.
  • Stromal tumors grow in the hormone-producing cells. Seven percent of ovarian cancers are stromal tumors.
  • Germ cell tumors develop in the egg-producing cells. Germ cell tumors are rare.

Ovarian cysts
Most ovarian cysts aren’t cancerous. These are called benign cysts. However, a very small number can be cancerous.

An ovarian cyst is a collection of fluid or air that develops in or around the ovary. Most ovarian cysts form as a normal part of ovulation, which is when the ovary releases an egg. They usually only cause mild symptoms, like bloating, and go away without treatment.

Cysts are more of a concern if you aren’t ovulating. Women stop ovulating after menopause. If an ovarian cyst forms after menopause, your doctor may want to do more tests to find out the cause of the cyst, especially if it’s large or doesn’t go away within a few months.

If the cyst doesn’t go away, your doctor may recommend surgery to remove it just in case. Your doctor can’t determine if it’s cancerous until they remove it surgically.

Risk factors for ovarian cancer
The exact cause of ovarian cancer is unknown. However, these factors can increase your risk:

  • a family history of ovarian cancer
  • genetic mutations of genes associated with ovarian cancer, such as BRCA1 or BRCA2
    a personal history of breast, uterine, or colon cancer
  • obesity
  • the use of certain fertility drugs or hormone therapies
    no history of pregnancy
  • endometriosis

Older age is another risk factor. Most cases of ovarian cancer develop after menopause.

It’s possible to have ovarian cancer without having any of these risk factors. Likewise, having any of these risk factors doesn’t necessarily mean you’ll develop ovarian cancer.

How is ovarian cancer diagnosed?
It’s much easier to treat ovarian cancer when your doctor diagnoses it in the early stages. However, it’s not easy to detect.

Your ovaries are situated deep within the abdominal cavity, so you’re unlikely to feel a tumor. There’s no routine diagnostic screening available for ovarian cancer. That’s why it’s so important for you to report unusual or persistent symptoms to your doctor.

If your doctor is concerned that you have ovarian cancer, they’ll likely recommend a pelvic exam. Performing a pelvic exam can help your doctor discover irregularities, but small ovarian tumors are very difficult to feel.

As the tumor grows, it presses against the bladder and rectum. Your doctor may be able to detect irregularities during a rectovaginal pelvic examination.

Your doctor may also do the following tests:

  • Transvaginal ultrasound (TVUS). TVUS is a type of imaging test that uses sound waves to detect tumors in the reproductive organs, including the ovaries. However, TVUS can’t help your doctor determine whether tumors are cancerous.
  • Abdominal and pelvic CT scan. If you’re allergic to dye, they may order a pelvic MRI scan.
  • Blood test to measure cancer antigen 125 (CA-125) levels. A CA-125 test is a biomarker that’s used to assess treatment response for ovarian cancer and other reproductive organ cancers. However, menstruation, uterine fibroids, and uterine cancer can also affect CA-125 levels in the blood.
  • Biopsy. A biopsy involves removing a small sample of tissue from the ovary and analyzing the sample under a microscope.

It’s important to note that, although all of these tests can help guide your doctor toward a diagnosis, a biopsy is the only way your doctor can confirm whether you have ovarian cancer.

What are the stages of ovarian cancer?
Your doctor determines the stage based on how far the cancer has spread. There are four stages, and each stage has substages:

Stage 1
Stage 1 ovarian cancer has three substages:
Stage 1A.The cancer is limited, or localized, to one ovary.
Stage 1B. The cancer is in both ovaries.
Stage 1C. There are also cancer cells on the outside of the ovary.

Stage 2
In stage 2, the tumor has spread to other pelvic structures. It has two substages:

Stage 2A. The cancer has spread to the uterus or fallopian tubes.
Stage 2B. The cancer has spread to the bladder or rectum.
Stage 3
Stage 3 ovarian cancer has three sub-stages:

Stage 3A. The cancer has spread microscopically beyond the pelvis to the lining of the abdomen and the lymph nodes in the abdomen.
Stage 3B. The cancer cells have spread beyond the pelvis to the lining of the abdomen and are visible to naked eye but measure less than 2 cm.
Stage 3C. Deposits of cancer at least 3/4 of an inch are seen on the abdomen or outside the spleen or liver. However, the cancer isn’t inside the spleen or liver.
Stage 4
In stage 4, the tumor has metastasized, or spread, beyond the pelvis, abdomen, and lymph nodes to the liver or lungs. There are two substages in stage 4:

In stage 4A, the cancerous cells are in the fluid around the lungs.
In stage 4B, the most advanced stage, the cells have reached the inside of the spleen or liver or even other distant organs like the skin or brain.

How ovarian cancer is treated
The treatment depends on how far the cancer has spread. A team of doctors will determine a treatment plan depending on your situation. It will most likely include two or more of the following:

chemotherapy
surgery to stage the cancer and remove the tumor
targeted therapy
hormone therapy

Surgery
Surgery is the main treatment for ovarian cancer.

The goal of surgery is to remove the tumor, but a hysterectomy, or complete removal of the uterus, is often necessary.

Your doctor may also recommend removing both ovaries and fallopian tubes, nearby lymph nodes, and other pelvic tissue.

Identifying all tumor locations is difficult.

In one study, researchers investigated ways to enhance the surgical process so that it’s easier to remove all of the cancerous tissue.

Targeted therapy
Targeted therapies, such as chemotherapy, attack the cancer cells while doing little damage to normal cells in the body.

Newer targeted therapies to treat advanced epithelial ovarian cancer include PARP inhibitors, which are drugs that block an enzyme used by cells to repair damage to their DNA.

The first PARP inhibitor was approved in 2014 for use in advanced ovarian cancer that had been treated previously with three lines of chemotherapy (meaning at least two recurrences).

The three PARP inhibitors currently available include:

olaparib (Lynparza)
niraparib (Zejula)
rucaparib (Rubraca)
The addition of another drug, bevacizumab (Avastin), has also been used with chemotherapy following surgery.

Can ovarian cancer be prevented?
There are no proven ways to totally eliminate your risk of developing ovarian cancer. However, there are steps you can take to lower your risk.

Factors that have been shown to lower your risk of developing ovarian cancer include:

taking oral birth control pills
breastfeeding
pregnancy
surgical procedures on your reproductive organs (like a tubal ligation or hysterectomy)

What is the outlook?
Your outlook depends on a variety of factors, including:

the stage of the cancer at diagnosis
your overall health
how well you respond to treatment
Every cancer is unique, but the stage of the cancer is the most important indicator of outlook.

Survival rate
The survival rate is the percentage of women who survive a certain number of years at a given stage of diagnosis.

For example, the 5-year survival rate is the percentage of patients who received a diagnosis at a particular stage and live at least 5 years after their doctor diagnosed them.

The relative survival rate also takes into account the expected rate of death for people without cancer.

Epithelial ovarian cancer is the most common type of ovarian cancer. Survival rates may differ based on the type of ovarian cancer, the progression of the cancer, and continuing advancements in treatments.

The American Cancer Society uses information from the SEER database that the National Cancer Institute (NCI) maintains to estimate the relative survival rate for this type of ovarian cancer. https://www.healthline.com