Quitarán beneficios de desempleo por Covid / The human cost of ending COVID benefits

Por William R. Wynn | TULSA, OK

El gobernador Kevin Stitt anunció esta semana que, a partir del 26 de junio, los habitantes de Oklahoma que están desempleados ya no recibirán los $300 adicionales por semana en beneficios autorizados por el Plan de Rescate Estadounidense, una medida promocionada por los conservadores que probablemente tenga un costo humano muy real. Los beneficios, que fueron extendidos hasta el día del trabajo por el congreso, ya se terminaron anticipadamente en 18 estados incluído Oklahoma.

En el anuncio del lunes, Stitt dijo que los primeros 20,000 habitantes de Oklahoma que actualmente reciben beneficios por desempleo y que regresen a la fuerza laboral recibirán un incentivo de $1,200 usando los fondos sobrantes del gobierno federal. El cambio en los beneficios, que el gobernador está promocionando como “el incentivo de regreso al trabajo”, se está promulgando por orden ejecutiva.

Stitt afirma que las personas desempleadas se niegan a regresar al trabajo porque están ganando más al no trabajar debido a los fondos adicionales, pero en realidad las cosas no son tan simples, y los críticos del gobernador insisten en que este último movimiento es un ejemplo más de la continua incapacidad de Stitt para hacer frente a la pandemia y las crisis humanas y económicas que engendró.

Antes de la pandemia, La tulsana Elizabeth Masters trabajaba a tiempo completo como especialista en servicio al cliente en una empresa local de suministros de oficina, un trabajo que tuvo durante años. Fue despedida cuando muchos negocios de Oklahoma tuvieron que cerrar debido a la pandemia hace más de un año, y desde entonces no ha podido encontrar trabajo. Para Masters, los fondos adicionales han sido vitales para pagar sus facturas, y de ninguna manera han sido un desincentivo para regresar al trabajo. También dijo que el atractivo de $1200 dólares aunque son de mucha ayuda, significa poco ya que no se queda en casa por elección.

“No veo que vaya a hacer mucha diferencia en mi búsqueda de trabajo”, dijo Masters a La Semana. “Ya estoy solicitando en los trabajos que voy encontrando y que (a) estoy calificada, (b) paguen un salario digno y (c) no requieren que usted esté disponible días, noches y fines de semana por la programación flexible”.

La gran cantidad de puestos de trabajo supuestamente sin cubrir promocionados por el gobernador durante la conferencia de prensa de esta semana no son trabajos que estén abiertos a todos los que buscan empleo, con muchos puestos, particularmente en el sector manufacturero, que requieren habilidades y capacitación especializadas. Otra realidad es que, por una variedad de razones, muchos empleadores optan por contratar trabajadores más jóvenes, un desafío que no pasa desapercibido para Masters.

“Me enfrento a la discriminación por edad, lo sé, y tengo miedo”, reconoció Masters. “Saber que el alivio con el que he contado llegará a su fin antes de lo acordado, y sin una buena razón, solo aumenta el estrés y el miedo”. (La Semana)

The human cost of ending COVID benefits

By William R. Wynn | TULSA, OK

Governor Kevin Stitt announced this week that, effective June 26th, unemployed Oklahomans will no longer receive the additional $300 per week in benefits authorized by the American Rescue Plan, a move touted by conservatives but which is likely to have a very real human cost. The benefits, which were extended until Labor Day by Congress, have already been terminated early in 18 states in addition to Oklahoma.

At Monday’s announcement, Stitt said the first 20,000 Oklahomans currently receiving unemployment benefits who return to the workforce will receive a $1,200 incentive using the leftover funds from the federal government. The change in benefits, which the governor is touting as “the Return to Work Incentive,” is being enacted by executive order.

Stitt claims that people on unemployment are refusing to return to work because they are making more by not working due to the extra funds, but in reality things are not nearly so simple, and critics of the governor insist that this latest move is one more example of Stitt’s continued inability to deal with the pandemic and the human and economic crises it begat.

Before the pandemic hit, Tulsan Elizabeth Masters was employed full time as a customer service specialist with a local office supply company, a job she had for years. She was laid off when many Oklahoma businesses had to close during the lockdown over a year ago, and has been unable to find work since. For Masters, the additional funds have been vital to paying her bills, and they have not in any way been a disincentive to returning to work. She also said the lure of $1200 nebulous dollars means little since she is not staying home by choice.

“I can’t see that it’s going to make much difference in my job search,” Masters told La Semana. “I’m already applying for the jobs I can find that (a) I am qualified for, (b) pay a living wage, and (c) don’t require you to be available days, nights, and weekends for ‘flexible scheduling.’”

The huge number of jobs supposedly going unfilled touted by the governor during this week’s press conference are not jobs that are open to everyone seeking work, with many positions – particularly in the manufacturing sector – requiring specialized skills and training. A further reality is that, for a variety of reasons, many employers choose to hire younger workers, a challenge not lost on Masters.

“I’m facing ageism, I know, and I’m scared,” Masters acknowledged. “Knowing the relief I’ve counted on is coming to an end sooner than agreed, and for no good reason, only adds to the stress and fear.” (La Semana)