Marco Antonio Solís, de querer ser sacerdote a una vida de éxitos

La vida y la carrera del compositor mexicano están exhibidas desde el viernes en el Museo del Grammy de Los Ángeles, California.

De no haber sido músico, Marco Antonio Solís «el Buki» hubiera sido sacerdote o payaso. Esas fueron las primeras aspiraciones que tuvo cuando era tan solo un niño. Pero hoy, 45 años más tarde, tiene una exposición dedicada a su trayectoria que demuestra que eligió el camino correcto.

«Al principio yo me inclinaba por el sacerdocio, imagínate, o ser payaso. No sé por qué me llamaba la atención, pero la del sacerdocio la tenía más fija y con más convicción. Después llegó la música inesperadamente y me transformó», aseguró Solís el pasado viernes en entrevista con.

Los inicios del cantante nacido en Ario de Rosales, en el occidental estado de Michoacán, se dieron cuando tenía tan solo 10 años, dos años más tarde probó sus dotes en la composición y para los 17 ya tendría su propia banda, Los Bukis, la que sería su primera plataforma rumbo a la fama.

Efe