La conciliación traería esperanza para algunos indocumentados / Budget reconciliation would bring hope for some undocumented immigrants

MARIBEL HASTINGS

Por MARIBEL HASTINGS AND DAVID TORRES | WASHINGTON, DC

Conciliar está de moda. En el Congreso, la conciliación presupuestaria está al centro del debate como mecanismo para poder avanzar legislación por mayoría simple y no con los 60 votos requeridos para superar bloqueos en el Senado ante la nula colaboración republicana. Y hay un esfuerzo real para agregar medidas de legalización de indocumentados al proyecto de ley que se consideraría por “conciliación”, si es que se autoriza la inclusión de esas medidas.

De hecho, la semana pasada los demócratas del Senado anunciaron un acuerdo entre ellos en torno al proyecto de conciliación. Aunque no se han ofrecido detalles formalmente, se infiere que podría incluir la legalización de los Dreamers, beneficiarios del TPS, trabajadores agrícolas, y posiblemente otros trabajadores esenciales. El martes, en Twitter, el senador Álex Padilla, de California, anunció que los demócratas dieron “un gran paso adelante al hacer grandes inversiones en infraestructura crucial para el pueblo estadounidense, desde el clima hasta el cuidado infantil y la inmigración”. Ya era hora.

Aunque es un proceso fluido y nada está confirmado, es en dicho comentario del senador Padilla donde surge la mayor esperanza para los inmigrantes indocumentados que han aguardado década tras década por una regularización migratoria.

Y para quienes argumenten que cómo se pretende incluir medidas de legalización en proyectos presupuestarios, hay datos, estudios y ejemplos de sobra que comprueban no solo el aporte al fisco de este sector de la población, ahora mismo, a través del pago de impuestos, incluyendo de ingresos y de ventas, comprando casas, ropa y comida, abriendo negocios, o aportando a la solvencia de un Seguro Social que no verán si no son regularizados.

En efecto, en un reciente estudio, el Center for the American Progress plantea que legalizar al grupo comprendido por Dreamers, beneficiarios de TPS y trabajadores agrícolas, redundaría en nada menos que $1.5 billones de aumento al Producto Interno Bruto (PIB), además de que serían creados unos 400,800 nuevos empleos en la próxima década.

Eso, por supuesto, no sería todo, sino que obtendrían $4,300 adicionales en ingresos en cinco años quienes lograsen la legalización, incremento que llegaría a $13,500 en diez años. Y, en general, el aumento en el salario anual para todos los estadounidenses sería de $600.

Y eso es sin contar que los inmigrantes indocumentados ya pagan un promedio de $13,000 millones al Seguro Social cada año, más $3,000 millones al Medicare, según datos de New American Economy.

Es decir, esta sería una gran oportunidad para de una vez por todas conciliar varias realidades: que los indocumentados ya aportan a la economía y que legalizarlos lograría un beneficio económico nacional aún mayor. Y que a pesar de que los políticos republicanos explotan el tema obviando los verdaderos beneficios de la legalización, el pueblo estadounidense, demócrata y republicano, según diversos sondeos, apoya la vía a la ciudadanía, pues tienen un punto de vista más pragmático que político.

En la historia reciente la conciliación presupuestaria se utilizó por el Senado de mayoría demócrata en 2010 para aprobar la Ley de Cuidado Médico Asequible, mejor conocida como Obamacare, y en 2017 el Senado de mayoría republicana la empleó para aprobar los recortes tributarios de Trump.

Todavía se desconocen los detalles y el desenlace del proyecto de conciliación que incluiría medidas migratorias. Pero al menos surge una esperanza para legalizar a esos sectores que también son fundamentales y esenciales para el funcionamiento de este complejo e histórico laboratorio social. (America’s Voice)

Budget reconciliation would bring hope for some undocumented immigrants

BY MARIBEL HASTINGS AND DAVID TORRES | WASHINGTON, DC

Reconciling is in fashion. In Congress, budget reconciliation is at the center of the debate as a mechanism to advance legislation by a simple majority and not with the 60 votes required to overcome blockades in the Senate due to the zero Republican cooperation. And there is a real effort to add legalization measures for the undocumented to the bill that would be considered by “reconciliation,” if the inclusion of those measures is authorized.

In fact, last week Senate Democrats announced an agreement among themselves on the conciliation bill. Although no details have been formally provided, it is inferred that it could include the legalization of Dreamers, TPS recipients, farm workers, and possibly other essential workers. On Twitter Tuesday, Senator Alex Padilla of California announced that Democrats took “a huge step forward by investing heavily in crucial infrastructure for the American people, from the weather to childcare to immigration.” It was time.

Although it is a fluid process and nothing is confirmed, it is in Senator Padilla’s comment that the greatest hope arises for undocumented immigrants who have waited decade after decade for immigration reform.

And for those who argue over how to include legalization measures in budget projects, there are plenty of data, studies and examples that prove not only the contribution to the treasury of this sector of the population, right now, through the payment of taxes, including of income and sales, buying houses, clothes and food, opening businesses, or contributing to the solvency of a Social Security system that they will not see if they are not normalized.

Indeed, in a recent study, the Center for American Progress argues that legalizing the group comprised of Dreamers, TPS beneficiaries and agricultural workers, would result in no less than a $ 1.5 trillion increase in Gross Domestic Product (GDP), in addition to some 400,800 new jobs that would be created in the next decade.

That, of course, would not be all, but those who achieved legalization would get an additional $4,300 in income in five years, an increase that would reach $13,500 in ten years. And overall, the annual salary increase for all Americans would be $600.

And that’s not counting that undocumented immigrants already pay an average of $13 billion to Social Security each year, plus $ 3 billion to Medicare, according to data from the New American Economy.

In other words, this would be a great opportunity to reconcile several realities once and for all: that the undocumented already contribute to the economy and that legalizing them would achieve an even greater national economic benefit. And that despite the fact that Republican politicians exploit the issue ignoring the true benefits of legalization, the American people, Democrat and Republican, according to various polls, support the path to citizenship, since they have a more pragmatic than political point of view.

In recent history, budget reconciliation was used by the Democratic majority Senate in 2010 to pass the Affordable Care Act, better known as Obamacare, and in 2017 the Republican majority Senate used it to pass Trump’s tax cuts.

The details and outcome of the reconciliation project, which would include immigration measures, are still unknown. But at least hope emerges to legalize those sectors that are also fundamental and essential for the functioning of this complex and historical social laboratory.

(America’s Voice)