La flama, un restaurante que no se apaga / La Flama, the flame that never blows out

Por Guillermo Rojas y Victoria Lis Marino | Tulsa, OK

La familia Soto no conoce otro mundo que no sea el de las cacerolas, el ruido de los cubiertos y los humeantes platos que deleitan los paladares más exigentes de comida mexicana en Tulsa. Hace más de 20 años que trabajan en el negocio gastronómico y hoy son los  dueños de “La Flama”, ubicado al 2603 E 11th St, Tulsa.

La Flama es un negocio familiar donde Guadalupe y Fermin trabajan codo a codo sin cesar. “Nosotros siempre trabajamos igual, tanto aquí, en la cocina como en casa con los niños”, dijo Guadalupe, asegurando que el éxito emprendedor radica en la igualdad de tareas y que el machismo está completamente pasado de moda. “Hace 20 años que trabajamos y vivimos juntos y ojalá tengamos muchos más”, agregó.

Ella llegó a Estados Unidos hacec 28 años, y el hace más de 30, tanto trabajaron que consiguieron hacer su sueño realidad, desde lava platos a dueños de La Flama.

“El negocio del restaurante me empezó a gustar ni bien empecé a trabajar en uno, desde que llegué a Tulsa”, reconoció Fermín. Sin embargo, hoy sabe que para conseguir su sueño tuvo que experimentar de todo, y sobre todo “enfrentar altas y bajas de las que uno sale echándole ganas”.

Durante la pandemia La Flama sufrió como muchos otros comercios y fue incapaz de recibir el estímulo económico del gobierno. “El Covid nos afectó bastante y no recibimos ayuda del gobierno, yo intenté pedirla, pero el primer estímulo nunca me llegó y supuestamente me lo habían aprobado”, reconoció Fermín explicando las vicisitudes del negocio. 

No obstante, la clave para salir adelante es continuar confiando en los empleados que son familia y haciendo con amor lo que mejor hacen, cocinar. “Aquí somos todos familia,

nuestro cocinero tiene 18 años con nosotros, las meseras más de 11 años, estamos siempre juntos”, explicó Guadalupe.

Mientras los Soto sueñan con que la economía mejore y puedan abrir otro restaurante pronto, Fermín le recomienda a todos los que deseen emprender: “Antes que nada, infórmense sobre cómo funciona el negocio y planifiquen porque toda la inversión está en juego. ¡Quien tiene negocio tiene responsabilidad, no sólo dinero!”.

Familia Soto

La Flama, the flame that never blows out

By Guillermo Rojas and Victoria Lis Marino | Tulsa, OK

The Soto family doesn’t know any other world but that of hot saucepans, the noise of forks and knives and the smoky plates that came out of the kitchen every time a client shows up to eat the best Mexican food in Tulsa. For more than 20 years they have been working in the restaurant business and now they run “La Flama” (The Flame) located at 2603 E 11th St, Tulsa.

La Flama is a family business where Guadalupe and Fermin work side by side nonstop. “We have always worked the same, here in the kitchen and at home with our kids, responsibilities are shared,” said Guadalupe, believing the duo’s success relies on the distribution of tasks and the equal share of the burden, and emphasizing that machismo is outdated.

“We have been working and living together for more than 20 years and I hope we have many more,” she said.

Guadalupe came to the US 28 years ago, Fermin more than 30, and since they arrived they have worked in restaurants, from dish washers to becoming the owners of La Flama.

“I’ve liked the restaurant business since day one, since the day I came to Tulsa,” said Fermin. Still, he acknowledges his dream came with obstacles. “We had ups and downs we had to face with a strong will.”

During the pandemic La Flama struggled, like many other businesses, but did not receive governmental aid.

“Covid affected us deeply. I applied for the stimulus, but it never arrived, even though they said I had got approved,” explained Fermin, wishing his business was more stable.

To give the circumstances a good fight La Flama relied on its family, the Sotos and their employees who cook and serve with constant love.

“Here we are all a family, our cook has been with us for 18 years, the waitress for almost 11, we have always been together,” said Guadalupe.

While the Sotos dream of the day in which the economy improves and they can open a new location, Fermin gives all potential entrepreneurs a piece of advice:

“Above all inform yourselves, and plan everything ahead, because there is a huge investment at stake. Who owns a business has a responsibility, not only money.” (La Semana)