Juan Gabriel: brillante y auténtico, cinco años después de su muerte

Único en su estilo, innovador y controvertido, Juan Gabriel no tuvo a miedo a mostrar su personalidad y en su camino dejó un legado de música popular mexicana conocida y admirada en el mundo. Cinco años después de su muerte, su grandeza perdura.

«Juan Gabriel era controversial, era un cantante de multitudes, un genio porque solo un genio conecta con la raza humana en cualquier disciplina. Dicen que la humanidad no perdona el triunfo y él nació para triunfar y se fue triunfando», asegura en entrevista con EFE Eduardo Magallanes, músico y gran amigo de Juan Gabriel.

Aunque Magallanes niega darse un mérito especial, la carrera de Juan Gabriel no se entendería sin su figura, ya que en 1971 le dio la primera oportunidad con un contrato en la discográfica RCA Victor.

«Era un muchacho al que se le iba a dar una oportunidad. Yo cumplí con mi trabajo y le dimos la posibilidad, como a cualquiera que llega con una propuesta diferente, y con el tiempo nos demostró que era un gran genio», recuerda.

Su dura infancia
Sin foto, ni ceremonia, Alberto Aguilera Valadez, su nombre real, recibió un contrato a los 21 años de edad y entonces nació Juan Gabriel, nombre que usó en honor a su padre y a su maestro de la escuela que le ayudó a dejar atrás una vida de tragedias.

Hijo de padres campesinos, Juan Gabriel se enfrentó a la pobreza desde niño, a la soledad en un orfanato, a la cárcel de un crimen que no cometió y a los señalamientos de una sociedad conservadora.

En el mismo año comenzó su carrera con el éxito de «No tengo dinero» y a partir de entonces inició una prolífica trayectoria de más de 1.800 canciones y 10 millones de discos vendidos.

«Nadie sabía lo que iba a ser Juan Gabriel, todo lo fuimos describiendo y aprendimos a vivir con alguien de ese tamaño», dice Magallanes quien cree firmemente que el cantante nacido en Parácuaro, Michoacán en 1950, era «un cheque al portador» con éxito garantizado.

Un artista controversial
El nombre de Juan Gabriel ha pasado a la historia y se ha convertido en una leyenda junto a la de otros compositores como Agustín Lara, José Alfredo Jiménez y Armando Manzanero.

«Fue uno de los cuatro grandes compositores en cuanto a cantidad y variedad de producción», dice a EFE el escritor Juan Villoro.

Una de las controversias más grandes en las que se vio involucrado fue su presentación en 1990 en el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, al haber sido atacado por muchos, pero alabado por otros más, como el escritor Carlos Monsiváis y el promotor cultural Nacho Toscano.

«Había muchos aberrantes intelectualosos que se negaban a que Juan Gabriel cantara en Bellas Artes como si él hubiera sido ajeno a ellas. Él representaba la suma de la popularidad del pueblo, de su sentimentalidad y su moralidad», dice Magallanes.

Para Magallanes la genialidad de Juan Gabriel está en su voz. Villoro coincide y añade su gran capacidad «histriónica como manipulador sentimental».