Immigration reform hits roadblock / La reforma migratoria choca contra un muro

By Maribel Hastings | WASHINGTON, DC

The Senate Parliamentarian’s recommendation not to include language for the legalization of undocumented persons in the spending plan that would be considered through reconciliation is obviously a setback. But that does not mean that Democrats will sit idly by to keep putting off this issue. By contrast, the Democrats who still control the White House and Congress, albeit by narrow majorities, must now get really creative to come up with some mechanism that will allow as many undocumented immigrants as possible to gain a path to citizenship.

There are humanitarian, economic, political and historical reasons for them to do so. There are people who have been waiting decades to regularize and it has been almost 35 years since the 1986 amnesty. Legalization brings greater economic benefits to the country. And politically, for decades Democrats have been promising reform that never comes.

The immigrant who awaits that solution is already cured of fright. Setbacks do not stop them from continuing to find a way to get ahead and continue to function in this society.

But this does not mean that the Democrats who claim to defend the interests of these immigrants and who for decades have counted on the political favor of those who support these immigrants through family ties or empathy, may rest on their laurels and again say “It couldn’t be done.”

The excuse has always been that the Republican opposition has slowed down any advance; and while this is true, we have already repeated ad nauseam the previous opportunities that Democrats have had, and wasted, to advance this issue.

And now added to the argument of the republican opposition is the fact that the Parliamentarian said “no.”

Let’s also hope that, as on previous occasions, Democrats will not be paralyzed by the worn-out Republican strategy of using immigrants as scapegoats in election year. The “no” of the Parliamentarian, the rice with mango that is on the border with the arrival of thousands of Haitians, as well as the refugee crisis in Afghanistan, have given Republicans ammunition to continue wrongly linking immigration to crime. And there are always moderate and conservative Democrats who flee the issue like the devil to the cross, so as not to upset their constituents.

With control of both chambers at stake, as on previous occasions, the Democrats evade thorny issues and always assure that, “if we win, we will address the issue.” Then they win and since we are always in elections, those difficult issues have been in the works for decades.

And it is not just immigration. The Parliamentarian a few months ago said no to the gradual increase of the minimum wage to 15 dollars as part of the budget. There are also measures to confront  climate change and the modernization of the country’s outdated and fragile infrastructure.

These are issues supported by the faithful base of the Democratic Party that election after election goes to the polls to give them a new opportunity. It is time for those Democrats to return the favor and produce concrete results, even if the parliamentarian says no. She is not an elected official but Democratic lawmakers are.

In a teleconference with pro-immigrant activists, New Jersey Democratic Senator Bob Menéndez assured that the Parliamentarian’s “no” went to a specific proposal and that there are others on the table that will be presented shortly.

He further assured that the other available options will continue to be explored.

We’ll see. (America’s Voice)

El inmigrante que espera esa solución ya está curado de espantos. Los reveses no los detienen en seguir buscando la forma de salir adelante y de seguir funcionando en esta sociedad

La reforma migratoria choca contra un muro

Por Maribel Hastings | WASHINGTON, DC

La recomendación de la Parlamentaria del Senado de no incluir lenguaje para la legalización de indocumentados en el plan de gastos que se consideraría mediante conciliación es, obviamente, un revés. Pero eso no significa que los demócratas se crucen de brazos para seguir postergando este tema. Por el contrario, los demócratas que todavía controlan la Casa Blanca y el Congreso, aunque por estrechas mayorías, tienen que ponerse verdaderamente creativos para arribar a algún mecanismo que permita que la mayor cantidad posible de indocumentados obtenga una vía a la ciudadanía.

Hay razones humanitarias, económicas, políticas e históricas para que lo hagan. Hay personas que llevan aguardando décadas para regularizarse y han pasado casi 35 años desde la amnistía de 1986. La legalización supone mayores beneficios económicos para el país. Y políticamente, los demócratas llevan décadas prometiendo una reforma que nunca llega.

El inmigrante que espera esa solución ya está curado de espantos. Los reveses no los detienen en seguir buscando la forma de salir adelante y de seguir funcionando en esta sociedad.

Pero ello no supone que los demócratas que dicen defender los intereses de esos inmigrantes y que durante décadas han contando con el favor político de quienes apoyan a esos inmigrantes por lazos familiares o de empatía, se duerman en sus laureles y otra vez digan “no se pudo”.

La excusa siempre ha sido que la oposición republicana ha frenado cualquier avance; y aunque es cierto, ya hemos repetido hasta el cansancio las oportunidades previas que los demócratas han tenido y han desperdiciado para impulsar este tema.

Lo que nos falta es que al argumento de la oposición republicana se agregue que la Parlamentaria dijo NO.

Esperemos también que, como en oportunidades previas, los demócratas no se paralicen ante la desgastada estrategia republicana de usar a los inmigrantes como chivos expiatorios en año de elecciones. El NO de la Parlamentaria, el arroz con mango que hay en la frontera con el arribo de miles de haitianos, así como la crisis de refugiados de Afganistán le han dado municiones a los republicanos para seguir vinculando erradamente la inmigración con la criminalidad. Y siempre hay demócratas moderados y conservadores que huyen del tema como el diablo a la cruz para no alebrestar a sus representados.

Con el control de ambas cámaras en juego, como en previas ocasiones, los demócratas evaden temas espinosos y siempre aseguran que, “si ganamos, abordaremos el asunto”. Luego ganan y como siempre estamos en elecciones, esos temas difíciles llevan décadas postergándose.

Y no es solo inmigración. La Parlamentaria hace unos meses dijo NO al aumento paulatino de 15 dólares al salario mínimo como parte del presupuesto. También están las medidas para enfrentar el cambio climático y la modernización de la anticuada y frágil infraestructura del país.

Son temas que apoya la fiel base del Partido Demócrata que elección tras elección acude a las urnas para darles una nueva oportunidad. Es hora de que esos demócratas devuelvan el favor y produzcan resultados concretos, aunque la Parlamentaria diga no. Ella no es una funcionaria electa que se deba a sus representados. Los legisladores demócratas lo son.

En una teleconferencia con activistas pro inmigrantes, el senador demócrata de Nueva Jersey, Bob Menéndez, aseguró que el NO de la Parlamentaria fue a una propuesta específica y que hay otras sobre la mesa que se le presentarán prontamente.

Aseguró además que se seguirán explorando las otras opciones disponibles.

Ya veremos. (America’s Voice)