Ataque racista a una familia guatemalteca en “El Patrón” / Guatemalan family attacked at “El Patrón”

By Guillermo Rojasy Victoria Lis Marino  | Tulsa, OK

Cuando hablamos de racismo en Estados Unidos, siempre pensamos en un actor común que involucra a las tradicionales minorías, los anglos contra los afro-americanos, los anglos contra los hispanos o cualquier otra minoría de turno. Sin embargo, nos cuesta pensar en el racismo entre minorías, quizás, porque nos gusta idealizar a los grupos que se encuentran en los más bajos escalones del poder, o porque muy en el fondo, no queremos admitir que el racismo no le pertenece a ninguna clase en específica, sino que se permea a toda la sociedad como un cáncer que forma ya parte del ADN nacional.

El pasado 26 de noviembre Elder Juárez, dueño de la empresa de construcción Yes Roofing & Construction LLC invitó a sus empleados y familias a cenar en el restaurante El Patrón, emplazado en la E. 41rst st en Tulsa, y celebrar juntos el día de acción de gracias. La cita estaba fijada a las 5.30 pm, y proponía una velada de disfrute y agradecimiento por las oportunidades que brinda este país, pero una hora más tarde comenzó la pesadilla.

“Llegó un grupo de morenos al lugar y se sentaron a pocos metros de nosotros. Los menores de nuestros hijos se estaban divirtiendo jugando corriendo en el lugar que yo había reservado y eso pareció molestar a los morenos, que de repente empezaron a tratar mal a los niños y nos insultaron”, declaró Juárez.

Rápidamente, el empresario, pidió al mesero que llamara al gerente para intervenir en la situación, pero Juárez alega que el mismo decidió hacer caso omiso a lo sucedido, como si se tratase de una pelea de animales más que habitual en la que se espera que ambos bandos se saquen los cuernos. La intensidad de la discusión escaló rápidamente.

Dueños, empleados y familiares de la familia Yes Roofing & Construction LLC compartiendo en el restaurant “El Patrón’ antes de los lamentables sucesos.

“Los morenos empezaron a insultarnos diciendo que éramos unos ilegales hijos de puta y cuando nos dimos cuenta, nos estaban tirando comida, platos de vidrios  y copas de cristal”, dijo Juárez.

Jaárez dijo que David Aguilera, gerente de turno del Patrón, no hizo nada para impedir la catástrofe que sucedió a continuación. Los afro-americanos presuntamente comenzaron a atacar a la familia de Juárez, hiriendo a su hermano, Avilio, en el hombro derecho, a su hija Kelly, de 14 en el rostro, y a Elder en el hombro izquierdo. 

“Durante el incidente casi le pegaron en la cabeza a una bebe de 3 meses; el padre, Blidmer Aguilar, reaccionó  tirándoles un vaso con agua y el gerente, en vez de actuar contra los agresores, le roció gas pimienta al joven, sin importarle que nuestros hijos, todos menores de edad, corrían riesgos graves de ser lastimados o perder la vida”, aseguró.

El pánico cundía en El Patrón y los Juárez, corrieron al estacionamiento intentando alejarse del lugar lo más rápido posible, sin imaginarse lo que les esperaba.

“A la salida del restaurante trataron de atropellarme dos veces con una camioneta color roja con placas LEG-539”, aseguró Elder, que llamó a la policía para evitar males peores.

Elder Juárez y su mujer, Madaly Aguilar, llegaron a Estados Unidos en el 2008 en búsqueda del sueño americano. En Estados Unidos agrandaron su familia y fundaron con orgullo una empresa que da empleo a más de diez personas. Nunca habían tenido problemas antes de este incidente.

Juárez cree que la agresión a su familia guatemalteca no fue tomada en serio por el gerente del restaurante, que es de origen mexicano. Juárez  cree que el restaurante se puso del lado de los agresores en lugar de actuar rápidamente para calmar la situación.

“El peor enemigo de un hispano es otro hispano que se cree más por tener un trabajo o estatus legal mejor que los demás”, afirma sin tapujos Juárez.

Para aclarar la situación y para obtener su versión de la historia, La Semana buscó comunicarse con David Aguilera por distintos medios. Hasta el cierre de esta edición, el mismo no ha expresado comentarios. (La Semana)

Dueños, empleados y familiares de la familia Yes Roofing & Construction LLC antes de los lamentables sucesos ocurridos en el restaurant “El Patrón”

Guatemalan family attacked at El Patrón

By Guillermo Rojas & Victoria Lis marino

Tulsa, OK- In America, when speaking about racism, we tend to think of a common actor that often subjugates a minority: Anglos vs Afro-Americans, Anglos vs Hispanics, basically whites against the non-white diaspora of the decade. Nonetheless, we seldom reflect on racism among minorities, probably because we like to believe that there is an inner solidarity between those who suffer the weight of power, or maybe, because deep inside we don’t want to admit racism is not exclusive to any specific social class or race, rather it permeates all society like a spreading cancer that eventually becomes part of the national DNA. 

Last Friday November 26th, Elder Juárez, owner of Yes Roofing & Construction LLC, hosted a Thanksgiving dinner at the Mexican restaurant El Patron, located at E. 41st and Garnett in Tulsa, with his employees and their families. The party started at 5.30 pm, but what was supposed to be a night of enjoyment and thankfulness for the opportunities provided by the land of the brave, suddenly turned into a nightmare.

“An hour later, a group of African-Americans came into the restaurant and sat a few meters away from us,” explained Juárez. “The youngest of our children were playing around in the area I had booked, and the other table started feeling annoyed. They screamed at the children, and they insulted us.”

The businessman called the waiter, urging him to bring the manager to the room and remedy the situation, but Juárez claims the man paid no attention to the altercation and let the cards play out, as if it was a natural fight between animals vying over territory.

The incident heated up and violence ensued.

“They told us we were illegal sons of bitches and started throwing food, plates, and glasses at our table,” stated Juárez

.

Vásquez said that David Aguilera, Manager at El Patron, did nothing to prevent the catastrophe that followed. The African-American group allegedly attacked the V Juárez

family and guests, hurting his brother Avilio on his shoulder, his daughter Kelly on her face and Elder himself.

“During the incident they almost beat a three-month-old baby and when his father Blidmer Aguilar stood up and threw a glass of water at them, instead of acting against the aggressors, the manager sprayed pepper spray in Blidmer’s eyes, regardless that was our family, our children who were in danger,” he added.

Panic took over at El Patron, and the Vásquez family ran to the parking lot to leave.

“Outside the restaurant they tried twice to hit me with a red truck, licensed LEG-539,” said Elder, who immediately called the police.

Elder Juárez and his wife, Madaly Aguilar, came to America in 2008 searching for the American dream. In the US they enlarged their family and founded a company that offers more than 10 permanent jobs. They never had any trouble before this incident.

Juárez believes the attack on his Guatemalan family was not taken seriously by the restaurant’s manager, who is of Mexican origin. Juárez feels the restaurant sided with the aggressors instead of acting quickly to diffuse the situation.

“The worst enemy of a Hispanic is another Hispanic who believes himself higher for having a better job or a better legal status,” said Juárez.

To clarify the situation and to get his side of the story, La Semana tried to reach David Aguilera several times. As of the closing of this edition, he has not responded. (La Semana)