Del pan dulce al champagne: cómo los aromas de la Navidad impactan en el cerebro / The 12 scents of Christmas

Los olores típicos de las fiestas y las reuniones en familia activan la nostalgia y la “biblioteca” de los recuerdos. Cuál es la relación entre el olfato y la memoria

Las fiestas navideñas son un festival de olores, sabores, imágenes, sonidos y texturas. Los cinco sentidos nos ayudan a sumergirnos de lleno en esta época del año a través de las comidas, los villancicos, los fuegos artificiales y la pirotecnia, las velas que adornan nuestra mesa…

De una u otra manera, lo cierto es que cada uno de nosotros tiene sus rituales para las fiestas, rituales que compartimos con familia y amigos. También es un momento de nostalgia. Antes se pensaba que la nostalgia era parte de un cuadro depresivo o algún trastorno afectivo. Hoy se sabe que esto no es así y que puede ser desencadenada por estímulos externos. Uno de ellos, el que hoy nos ocupa, son los olores.

En esta asociación entre la nostalgia y los olores, el gran protagonista es una estructura cerebral llamada hipocampo. Nuestro “caballito de mar” cerebral forma parte del sistema límbico, que es el lugar donde se guarda la memoria. Funciona como una “biblioteca” de nuestros recuerdos”.

El olfato es el sentido que más se desconoce, tal vez porque sea el menos difundido, pero la ciencia lo estudia. Los científicos estadounidenses Richard Axel y Linda Buck, pioneros en su labor, recibieron el Premio Nobel de Medicina en el año 2004, por el descubrimiento de los receptores olfativos y la organización del sistema olfatorio.

Este poderoso sentido tiene propiedades únicas: el 80% del sabor que percibimos en cada comida es gracias al olfato. A todos nos ha sucedido esto de evocar un recuerdo al sentir el olor de una comida. Quién no ha vuelto a sentirse niño cuando, por alguna ventana, llega el olor de las pastas de la abuela o los dulces de mamá.

En ocasiones, estos recuerdos no son agradables. Si se tuvo una experiencia traumática como, por ejemplo, vivir un incendio, el olor a quemado disparará sensaciones desagradables. Tanto unos como otras desencadenan conductas: es probable que permanezcamos tranquilos en el sitio donde sentimos el olor que nos remite a recuerdos familiares agradables y que tengamos la tendencia a alejarnos de aquellos lugares donde percibimos olores que nos resultan desagradables.

De manera que podemos decir que tenemos un sistema de vigilancia y alerta en nuestro cerebro, que condiciona nuestra conducta según los olores que percibimos. Sin embargo, aún hay personas con trastornos del olfato que peregrinan en busca de soluciones para su problema.

El olfato es tan antiguo en la evolución como la vida sobre la tierra. El ser humano, ya desde su postura cuadrúpeda, conocía su entorno gracias al olfato: teníamos la nariz muy cerca del piso. A medida que adoptamos la postura erguida, nos alejamos del suelo y comienzan a tener importancia otros sentidos como la audición y la vista. Nuestro querido olfato empieza a perder terreno al lado de la vista y la audición.

La buena noticia es que las neuronas (células nerviosas) olfatorias tienen la capacidad de renovarse de manera constante durante toda la vida: es la única población neuronal donde esto sucede.

Esto es importante tenerlo en cuenta porque también es cierto que el olfato se pierde con la edad y, algunas veces, por enfermedades propias de la nariz y los senos paranasales, por la acción de virus y bacterias que lesionan las vías olfatorias, por el humo del cigarrillo o por la inhalación de ciertas sustancias tóxicas que están suspendidas en el aire.

Por todo esto es muy importante consultar ni bien se perciba algún problema con este sentido tan valioso. La forma en que olemos tiene un fuerte componente genético: ¡el 5% del genoma humano se dedica a oler!

Volviendo a esta época del año, las fiestas “huelen” a muchas cosas: el agua de azahar que se utiliza para preparar el pan dulce, el mazapán de los turrones, la manzana de la sidra y el perfume del ser querido en el abrazo del brindis. Después de las doce, la pólvora de los fuegos artificiales también se cuela en nuestra nariz. Encaremos estas fiestas con nuestros sentidos a flor de piel.

  • Dra. Stella Maris Cuevas (MN: 81701) es médica otorrinolaringóloga – Experta en olfato – Alergista. Expresidenta de la Asociación de Otorrinolaringología de la Ciudad de Buenos Aires (AOCBA)

Por – Stella Maris Cuevas
19 de Diciembre de 2021

The 12 scents of Christmas

What scent sums up the spirit of Christmas for you? Is it one of these festive fragrances?

Ho, ho, ho… It’s beginning to smell a lot like Christmas! That crisp, cold scent of snow in the air combined with the delicious scent of roasting chestnuts and mulled wine, the welcome warmth and aroma of an open fire – these Christmassy aromas are bound to put anyone in a festive mood. But then there are the not-so-nice smells too – like your mother-in-law’s burnt, blackened turkey and her overpowering perfume.

Whether they’re nasty or nice, these smells of Christmas are definitely a familiar guest during the holidays.

There’s no need to let the stinky smells ruin your holiday buzz however…

  1. Christmas trees
    Who doesn’t love the fresh pine scent of a lush, green Christmas tree? It brings back memories of festive family moments and conjures up images of sparkly Christmas lights, happy carollers and of course, Christmas presents!
  2. Snow
    Crisp, clean and so bitingly cold that it makes you clench your teeth, the smell of snow is one of the best things about winter. The wet, slushy stuff may not be much fun, but there’s just something about its fresh, cold scent that makes us turn our faces to the sky and sniff at the air.
  3. Hot chocolate
    There’s nothing like the sweet, comforting scent of hot chocolate to warm the bones on a cold day. The deliciously chocolatey smell of it is like a snuggly blanket for your senses – it’s bound to cheer up even the grumpiest Grinch.
  1. Gingerbread
    Men, cookies, houses… why can’t everything be made out of gingerbread? That fresh out of the oven gingerbread scent – sweet, buttery, gingery, spicy – is simply irresistible and always draws a crowd.
  2. Open fire
    A crackling, roaring fire on a cold, snowy night has to be the definition of bliss. Woody, smoky and warm, the scent of an open fire invites you to hold your palms out to share its warmth while you breathe in its hot, comforting smell.
  3. Roast chestnuts
    No Christmas fair is complete without the scent of roasting chestnuts wafting through the air. Sweet and nutty with that unmistakable hot charcoal scent, these steaming morsels smell like a good ol’ fashioned Christmas.
  1. Christmas cake and Christmas pudding
    Love ‘em or hate ‘em, the fruity, spicy aromas of Christmas cakes and Christmas puddings are as Christmassy as Santa’s red and white suit. There’s something comforting about their darkly sweet, brandy-tinged scent.
  2. Cinnamon
    The sweet, hot spiciness of cinnamon is a festive ingredient in all things Christmas. Whether it’s in mulled wine, cookies or eggnog, its warm, inviting scent makes everything seem cosier and merrier – perfect for those cold winter nights.
  1. Oranges and cloves
    This fruity, spicy, festive scent combination is as traditional as they come. The intoxicating aroma of clove-studded oranges instantly brightens up those long winter nights, and it does wonders to freshen up a cold, stuffy space.
  2. Wet clothes
    Brrr… the smell of wet clothes is enough to make anyone shiver! Damp, musty and increasingly stinky, the odour of sodden sweaters seem to linger on, much like your mother-in-law on Christmas Day.
  3. Stale air
    Baby, it’s cold outside… so it’s no surprise that all windows are firmly shut against the freezing temperatures! It does result in stuffy, airless rooms that turn everyone into a Grinch though – not ideal for Christmas.
  4. Burnt turkey
    Synonymous with disappointment and gnawing hunger pangs, the acrid smell of burnt turkey is the odour of every Christmas cook’s nightmares. To make the humiliation even worse, the smell insists on sticking around long after the evidence is binned. Oh, the shame! https://www.supersavvyme.co.uk/