Jesús Hernández: un constructor con palabra / Jesús Hernández: a contractor whose word is his honor

Por Guillermo Rojas | Tulsa, OK

En el rubro de la construcción existen muchos vicios, precios altos, empleados mal pagados, arreglos hechos a los apurones y enredos que no dejan dormir a los clientes. Pero en la empresa de Jesús Hernández, las cosas se hacen bajo el escrutinio del a honestidad, precios justos y empleados, que además, son amigos. “A todos los clientes hay que contarles la verdad, lo que se puede y lo que no, ser sinceros y cobrar por lo que es y nada más”, dijo el contratista.

La diferencia se ve a las claras, esta empresa está cimentada por un hombre humilde y de pocas palabras que lo único que hizo en su vida fue trabajar, sin engaños, ni artilugios y es el espíritu de su empresa. Nacido en Estación Consuelo, un pequeño pueblito de Chihuahua, Hernández aprendió a ganarse el sustento desde pequeño. “No tuve mucha infancia, desde muy chico empecé a trabajar en las labores, en los cultivos”, recuerda con congoja de ese México natal que se le cala hasta los huesos y al que no pisa hace 16 años.

Cuando llegó a Estados Unidos, siendo un adolescente, comenzó a trabajar en la construcción y 28 años después,  remodela, construye y trabaja en toda la industria del andamio, intentando demostrar que pueden haber contratistas diferentes, basados en la honestidad y la honra. “Es duro trabajar en la construcción mas que nada en épocas muy calurosas y los tiempos de frio pero pues, ahí andamos echándole ganas”, reconoce este héroe anónimo, padre de dos hijas y felizmente casado. “Es el trabajo que me permitió sacar a mi familia adelante”, reconoció, y por eso lo hace a la perfección.  

Jesús Hernández

Hoy, tiene una clientela fija que siempre habla maravillas de sus servicios, y junto a sus cinco empleados trabaja de sol a sol, buscando su sueño americano.

 “Me gustaría formar una compañía grande y establecerla bien con todos sus términos”, confesó. “Eso si, no me veo en una oficina pagando cheques, eso no es para mi, a mi me gusta estar en el ruedo. Quizás tener entre 25 y 50 empleados y trabajar junto a ellos codo a codo, para que todo salga perfecto”, agregó.

Jesús es un gran empleador, porque basa su relación laboral en la comprensión y la amistad.  “Hay que comprender a los trabajadores y enseñarles para que el trabajo salga bien y no haya errores, y ser amigos, porque la amistad es esencial para la relación laboral. Lo importante es recordar que uno tiene que trabajar más que los empleados si quiere dar el ejemplo, esa es la clave del éxito”, dijo sin vueltas.

Mientras sueña con volver a festejar la fiesta de San Isidro en su pequeño pueblo mexicano, se declara plenamente feliz y lleno de bendiciones. “En estos tiempos uno solo pide salud, que no falte el trabajo y nada mas. Tengo dos hijas, esposa, un nieto, padres con vida, ¿Qué más puedo pedir?”, dijo con humildad.

A todos allí afuera buscando emprender, sigan el ejemplo de Jesús, trabajen con ganas y luchen por alcanzar sus logros, porque siempre se puede hacer la diferencia. “no todo se consigue de la noche a la mañana sino que requiere gran esfuerzo y dedicación y con honestidad y perseverancia, se puede alcanzar lo que se quiere”. (La Semana)

Jesús Hernández with his children

Jesús Hernández: a contractor whose word is his honor

By Guillermo Rojas | Tulsa, OK

Tulsa, OK- There is a widespread belief that the construction industry tends to have many vices, high prices, significant delays, unexpected complications, and poorly paid employees that are not fully satisfied with their work. But in Jesus Hernandez’s company, things are done under God’s scrutiny, and work is performed with honesty, fair prices and by employees that are also good friends.

“The client always needs to know the truth, what can be done, and what cannot,” Hernandez said. “You have to be sincere and charge only for what the problems are, and not one extra penny.” 

There is a huge difference between this company and many others, and that basically is Jesus, a humble man of few words who learned his path through life working nonstop, with no scams, no twists. Born in Estacion Consuelo, a little town in Chihuahua, Hernandez started forging his future from his early days.

“I had almost no childhood because I started working when I was very young in the fields,” he said, recalling his early days in his Mexico that he misses every day and where he hasn’t set foot for the last 16 years.

Hernandez came to America as a teenager and started working in the construction industry, and 28 years later, he builds, remodels and is an industry expert, proving that in Tulsa, contractors can be honorable and trustworthy.

“It is a hard job, especially with extreme hot and cold weather, but we work willingly,” acknowledged Hernandez, who is the father of two and is happily married.

“It is the work that has allowed me to support my family and for that I’m grateful,” he added.

Today, Hernandez works with fixed clients that speak highly of his services and, along with his crew of five employees, he pursues his American dream.

“I would like to own a big company, one that has everything you need,” he said wistfully, “But I don’t see myself behind a desk paying checks, I like to be out there where things get done. To have between 25 and 50 people working side by side until things are perfect would be ideal.”

Hernandez knows that working relationships are essential to deliver good services, and for that he bases his company in two essential pillars: understanding and friendship.

“One has to always understand the workers, and take the time to teach them, so that the work is perfect with no mistakes,” Hernandez explained. “And be friends with them, that’s key. You always have to remember the employer needs to work more to show a good example to the rest.”

While Hernandez dreams of going back to his hometown to celebrate the local San Isidro festival, he declares himself perfectly happy in Tulsa, where his life is full of blessings.

“In these times, the only things we need are health and work. I have two daughters, a wife, a grandson and my parents are alive. What more can I ask?” he said humbly.

To all those entrepreneurs of the heart out there, get infected by Jesus´s example, work hard and pursue your dreams with honesty to make the difference.

“Not everything gets done from one day to the next, it requires extra effort and dedication, perseverance and dignity,” the builder said. (La Semana)