La lucha contra el racismo hermana a las minorías / The fight against racism unites minorities

Por Maribel Hastings y David Torres | WASHINGTON, DC

Al conmemorarse el Mes de la Historia Afroamericana para resaltar los logros, las contribuciones y los retos que enfrenta esta comunidad —que encabezó fehacientemente la lucha por los derechos civiles en esta nación— es inevitable pensar en lo que otros grupos minoritarios compartimos con ellos en momentos en que los sectores no anglosajones están en permanente ataque por diversos flancos.

En efecto, parecía que la andanada de insultos llenos de odio y de discriminación tenderían a disminuir tras la derrota del expresidente Donald Trump, cuyas políticas contra las minorías hicieron retroceder la historia de Estados Unidos hasta niveles humanamente inaceptables; pero el resurgimiento de esa vomitiva retórica de odio que se perfila para ser utlizada electoralemente otra vez hace pensar en el largo camino que queda por recorrer en el ámbito de los derechos humanos aquí.

Aunque nuestras historias como minorías son diversas y diferentes, y de que los afroamericanos tienen la triste particularidad de que sus antepasados fueron traídos como esclavos a este país, también es cierto que nos unen las luchas contra el racismo, la xenofobia, la inequidad y los actuales intentos republicanos de reprimir el voto de minorías.

Esa situación tan negativa que nos afecta como grupos minoritarios se está convirtiendo en el hilo conductor de esta nueva etapa en la defensa del derecho a existir e interactuar en un ambiente donde las libertades no tengan que regatearse, ni mucho menos claudicar a ejercerlas.

Además, tampoco hay que olvidar que algunas minorías, como el caso de los latinos, también tienen herencia africana, esa tercera raíz que durante mucho tiempo fue invisibilizada, pero que ahora mismo hay que reivindicar como profundamente nuestra para fortalecer aún más nuestros indestructibles lazos culturales e históricos.

Pero entre la comunidad de inmigrantes indocumentados con herencia africana, son los haitianos el grupo quizá más olvidado e ignorado, a pesar de la rica historia de Haití y de su huella en esta nación desde hace siglos, mucho antes de que en las décadas de los 60 y los 70 miles de haitianos se establecieran aquí, particularmente en el Sur de Florida y en ciudades del Noreste de Estados Unidos.

Por otro lado, la política migratoria de Estados Unidos hacia los haitianos ha sido caótica y prejuiciosa. Cómo olvidar las desgarradoras imágenes de haitianos hacinados en la frontera entre Estados Unidos y México en condiciones infrahumanas siendo perseguidos por agentes fronterizos, incluso a caballo, cual si fueran presas de caza.

Ahora mismo hay miles de refugiados haitianos varados en México porque Estados Unidos, durante la presidencia del demócrata Joe Biden, sigue aplicando el Título 42 del gobierno de Trump, argumentando que por las restricciones de la pandemia del Covid estos solicitantes de asilo tienen que hacerlo desde México, donde son víctimas de crimen, violencia y racismo.

Desde marzo de 2020, por ejemplo, miles de migrantes con casos sólidos de asilo han sido expulsados a México o incluso a sus países de origen. Se calcula, por ejemplo, que desde septiembre de 2021 el gobierno de Biden ha deportado a más de 14,000 haitianos a una nación rota que no puede absorberlos ni atender sus necesidades más básicas.

Por eso todos debemos conmemorar la historia afroamericana porque de una forma u otra estamos interconectados. No debemos olvidar lo que tenemos en común: un pasado y un presente de lucha contra el racismo y el prejuicio que siguen asomando sus horribles rostros en pleno Siglo 21. (America’s Voice)

The fight against racism unites minorities

By Maribel Hastings and David Torres | WASHINGTON, DC

As Black History Month is commemorated to highlight the achievements, contributions, and challenges facing this community—which reliably led the fight for civil rights in this nation—it is inevitable to think about what other minority groups share with them at a time in which non-Anglo-Saxon sectors are under constant attack from various flanks.

Indeed, it seemed that the barrage of insults full of hate and discrimination would tend to diminish after the defeat of former President Donald Trump, whose policies against minorities pushed back the history of the United States to humanly unacceptable levels; but the resurgence of the rhetoric of hate that is shaping up to be used electorally again makes one think of the long road that remains to be covered in the field of human rights here.

Although our histories as minorities are diverse and different, and that African-Americans have the sad peculiarity that their ancestors were brought to this country as slaves, it is also true that we are united by the struggles against racism, xenophobia, inequity and current Republican attempts to suppress minority voting.

This very negative situation that affects us as minority groups is becoming the common thread of this new stage in the defense of the right to exist and interact in an environment where freedoms do not have to be bargained for, much less give up exercising them.

In addition, we must not forget that some minorities, as in the case of Latinos, also have African heritage, that third root that was made invisible for a long time, but that right now we must claim as deeply ours to further strengthen our indestructible cultural ties. and historical.

But among the community of undocumented immigrants with African heritage, Haitians are perhaps the most forgotten and ignored group, despite the rich history of Haiti and their mark on this nation for centuries, long before the decades of the 60 and 70 thousand Haitians settled here, particularly in South Florida and in cities in the Northeast of the United States.

On the other hand, the immigration policy of the United States towards Haitians has been chaotic and prejudiced. How to forget the harrowing images of Haitians crammed into the border between the United States and Mexico in subhuman conditions being persecuted by border agents, even on horseback, as if they were hunting prey.

Right now there are thousands of Haitian refugees stranded in Mexico because the United States, during the presidency of Democrat Joe Biden, continues to apply Title 42 of the Trump government, arguing that due to the restrictions of the Covid pandemic these asylum seekers have to do so from Mexico, where they are victims of crime, violence and racism.

Since March 2020, for example, thousands of migrants with strong asylum cases have been deported to Mexico or even to their countries of origin. It is estimated, for example, that since September 2021 the Biden administration has deported more than 14,000 Haitians to a broken nation that cannot absorb them or attend to their most basic needs.

In the specific case of Haiti, says the World Bank, “60% of the Haitian population, or 6.3 million people, is still poor, and 24%, or 2.5 million, is in a situation of extreme poverty.” .

That is why we should all commemorate African-American history because in one way or another we are interconnected. We must not forget what we have in common: a past and a present of fighting racism and prejudice that continue to show their horrible faces in the 21st century. (America’s Voice)