Nuevo conflicto bélico desnuda la hipocresía republicana / The new armed conflict exposes the republican hypocrisy

Por Maribel Hastings y David Torres | WASHINGTON, DC

Sin duda, es inagotable el tema de la hipocresía republicana. Ahora resulta que los mismos republicanos que guardaban silencio cuando el entonces presidente Donald Trump se deshacía en halagos hacia el autócrata Vladimir Putin, ahora quieren hacerse los defensores de la democracia ante la invasión rusa a Ucrania. Es más, ahora atacan al presidente Joe Biden por no tomar medidas más drásticas contra Putin y Rusia.

“Rusia, si estás escuchando…”, decía también el entonces candidato presidencial Trump en 2016 en tono de burla y sugerencia para que una potencia extranjera pirateara los correos electrónicos de su contrincante demócrata, Hillary Clinton. Y añadía: “Creo que serían altamente reconocidos por nuestra prensa”, en una invitación a violar un proceso democrático, convirtiendo el tema en un peligroso asunto de seguridad nacional. Sin embargo, era ensordecedor el insólito mutismo republicano al pisoteo que Trump hacía a la soberanía política estadounidense. Es más, esos mismos republicanos alentaban la idea de que esto ocurriera, actuando más como traidores que como patriotas.

Ahora, el líder de la minoría republicana en la Cámara Baja y aliado de Trump, Kevin McCarthy, declaró que “Putin debe responder por sus acciones”, pero cuando el exlíder de la KGB y su gobierno metieron las narices en las elecciones de Estados Unidos para favorecer a Trump, entonces argumentaba que era una “cacería de brujas” de los demócratas en contra de Trump.

El expresidente también condenó la invasión, pero como le pasa siempre que habla de Putin, no lo atacó, sino que lo catalogó de “inteligente” y de “genio”.

En efecto, psicológicamente hablando un sujeto como Trump no puede evitar la admiración que siente hacia los autócratas que quisiera imitar, independientemente de su ideología, porque lo que mueve al dueño de Mar-A-Lago no solo es el poder, sino demostrar que lo tiene y que lo ejerce para sus propios fines y no para la nación. Kim-Jong-un, líder supremo de Corea del Norte, es también su otro yo.

Así, esos mismos republicanos se han hecho la vista larga ante los ataques de Trump y de sus seguidores a nuestra democracia, minimizando el asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021 por parte de una turba enardecida y atizada por Trump, que quería impedir la certificación de los resultados de una elección democrática a favor de Biden.

Es decir, ahora hablan de la defensa de la democracia, pero cuando se trata de un ataque a la nuestra, ya sea por la injerencia extranjera de Rusia o por las acciones de unos amotinados que tildan de “fraudulenta” la elección de 2020 solamente porque su candidato perdió, entonces justifican lo injustificable.

A nadie engañan más que a sí mismos, por supuesto. Pero con este doble juego al que ya se acostumbraron y en el que conviven convenientemente, siguen haciendo un daño a la democracia doméstica, a pesar de que se conduelan ahora de la infamia que acarrea el nuevo conflicto bélico del Siglo XXI, especialmente cuando la consecuencia inmediata es la ola de refugiados que buscan urgentemente dónde vivir.

En el presente conflicto, por supuesto, es probable que veamos otros tipos de hipocresía.

Por ejemplo, y con total justificación, se han incrementado los llamados para que Estados Unidos conceda Estatus de Protección Temporal (TPS) y Salida Forzosa Diferida (DED) a los originarios de Ucrania que viven en este país. Se calcula que unos 28,000 ucranianos podrían beneficiarse del TPS.

Nadie sabe a ciencia cierta cómo culminará este innecesario conflicto bélico iniciado por las aspiraciones imperialistas de un autócrata. Pero lo cierto es que, en lo inmediato, lo más urgente es atender el desplazamiento humano que acarrea toda acción militar. (America’s Voice)

“Con una nación invadida por Rusia sin justificación alguna que no sea la sed de Putin de resucitar la Unión Soviética, queda más que claro que los ucranianos son merecedores de este alivio migratorio y, eventualmente, de peticiones de asilo”. Crédito: Visar Kryeziu/AP

The new armed conflict exposes the republican hypocrisy

By Maribel Hastings and David Torres | WASHINGTON, DC

Without a doubt, the theme of Republican hypocrisy is inexhaustible. Now it turns out that the same Republicans who were silent when then President Donald Trump praised the autocrat Vladimir Putin now want to become the defenders of democracy in the face of the Russian invasion of Ukraine. What’s more, they are now attacking President Joe Biden for not taking more drastic measures against Putin and Russia.

“Russia, if you are listening…”, then presidential candidate Trump also said in 2016 in a mocking tone and suggested that a foreign power hack the emails of his Democratic opponent, Hillary Clinton. And he added: “I think they would be highly recognized by our press”, in an invitation to violate a democratic process, turning the issue into a dangerous matter of national security. However, the unusual Republican silence to Trump’s trampling on US political sovereignty was deafening. Moreover, those same Republicans encouraged the idea of ​​this happening, acting more like traitors than patriots.

Now, Republican House Minority Leader and Trump ally Kevin McCarthy declared that “Putin must answer for his actions,” but when the former KGB leader and his government poked their nose into the US election to favor Trump, then he argued that it was a “witch hunt” by the Democrats against Trump.

The former president also condemned the invasion, but as he always does when he talks about Putin, he did not attack him, but called him “intelligent” and a “genius.”

Indeed, psychologically speaking, a subject like Trump cannot avoid the admiration he feels towards the autocrats he would like to imitate, regardless of their ideology, because what moves the owner of Mar-A-Lago is not only power, but also showing that he has and that he exercises it for his own purposes and not for the nation. Kim-Jong-un, the supreme leader of North Korea, is also his other self.

Thus, those same Republicans have turned a blind eye to the attacks by Trump and his followers on our democracy, minimizing the assault on Capitol Hill on January 6, 2021 by a mob inflamed and fueled by Trump, who wanted to prevent the certification of the results of a democratic election in favor of Biden.

That is to say, now they talk about the defense of democracy, but when it comes to an attack on ours, either due to foreign interference by Russia or due to the actions of some mutineers who call the 2020 election “fraudulent” only because their candidate lost, so they justify the unjustifiable.

They fool no one but themselves, of course. But with this double game to which they are already accustomed and in which they conveniently coexist, they continue to harm domestic democracy, despite the fact that they now feel sorry for the infamy that the new armed conflict of the 21st century brings, especially when the consequence immediate is the wave of refugees urgently looking for a place to live.

In the present conflict, of course, we are likely to see other types of hypocrisy.

For example, and with full justification, calls have increased for the United States to grant Temporary Protected Status (TPS) and Deferred Enforced Departure (DED) to Ukrainians living in this country. It is estimated that some 28,000 Ukrainians could benefit from TPS.

Nobody knows for sure how this unnecessary warfare initiated by the imperialist aspirations of an autocrat will culminate. But the truth is that, in the immediate term, the most urgent thing is to attend to the human displacement that conduct all military action. (America’s Voice)