Hay que cumplir para ganar el voto latino / The Latino vote is not guaranteed

Maribel Hastings

De cara a los comicios intermedios en noviembre de este año y con la mira puesta en las elecciones generales de 2024, los demócratas tienen una dura tarea por delante para tratar de entusiasmar a los votantes que componen su base. Esto es en gran medida porque el impacto económico de la pandemia, la inflación y la paralización en el Congreso han impedido que puedan presentar una lista de logros que se traduzcan en votos a su favor.

Algunos dirán que mucho de lo que no ha ocurrido en el Congreso se debe en parte al obstruccionismo republicano. Pero cuando la Casa Blanca y las dos cámaras del Congreso son demócratas, es lógico que se les culpe por no producir lo que prometieron.

Es año electoral y se alborota el avispero de encuestas y de grupos de sondeo para tomarle la temperatura a los votantes, saber cómo se sienten, qué les molesta, qué les preocupa y cómo todo eso incidirá en su decisión de salir o no a votar en las próximas elecciones.

Los latinos pueden ser progresistas, liberales, moderados, conservadores; católicos, evangélicos o ateos; pro y contra el aborto, pro y contra la legalización de indocumentados; pro gobierno y antigobierno; fiscalmente conservadores, capitalistas o socialistas; incluyentes o racistas; a favor o en contra de la igualdad entre el hombre y la mujer; a favor o en contra de la comunidad LGBTQ+. En fin, si hay supremacistas blancos que son latinos, esa debería ser prueba suficiente de que bajo la sombrilla de lo que es latino hay de todo como en botica.

Esa ignorancia de nuestra diversidad es la que puede haber llevado a políticos a aplicar una misma estrategia para los votantes latinos de diversas nacionalidades convirtiéndonos más en una caricatura de lo que es un votante latino y no lo que realmente somos.

No debería ser tan complicado porque a todos, latinos o no, nos preocupa la inflación, el alto costo de la gasolina, tener un trabajo que cubra nuestras necesidades y las de nuestras familias, tener acceso a cobertura médica cuando la necesitemos, poder comprar y mantener una casa, dar la mejor educación a nuestros hijos, incluyendo sufragarles una educación universitaria; queremos seguridad en nuestros vecindarios; salir sin temor a que nos asalten o nos convirtamos en una estadística más de la delincuencia. Queremos vivir sin ser víctimas del racismo ni del prejuicio; queremos abrir nuestros propios negocios. Y para muchos de nuestros hermanos, es vital que se concrete una reforma migratoria que los legalice para avanzar hacia su integración oficial a esta nación a la que tanto le han dado.

En otras palabras, aunque parezca difícil, afinar un mensaje efectivo para nuestra diversa comunidad latina es complicado, pero no imposible. Eso sí, también los demócratas deben tomar en cuenta que aunque nuestros intereses sean diversos, algo que tenemos en común es que entendemos perfectamente cuando nos quieren dar gato por liebre y que nos queda claro que hay muchas cosas que se nos han prometido y no se han cumplido, como es el caso de la reforma migratoria.

Eso ha desencantado a muchos votantes latinos, por lo que los demócratas tienen ante sí una ardua tarea para decirle a esos hispanos que los sigan apoyando. Y a la apatía habría que sumar la oleada de desinformación en las plataformas sociales en español, como ocurrió en 2020 cuando, entre otras locuras, se regó como pólvora entre comunidades latinas, particularmente en el Sur de La Florida que el presidente Joe Biden era “socialista” y tenía lazos con regímenes de izquierda de América Latina, incluyendo Venezuela.

En resumen, el voto latino no es un bloque. Es bastante oscilante. Los demócratas siguen siendo los principales receptores de ese sufragio, aunque los republicanos han tenido algunas ganancias, y muchos latinos, particularmente jóvenes, se identifican más como independientes que casados con los dos partidos tradicionales. No obstante, el principal reto para los demócratas es mantener ese apoyo. Incumpliendo sus promesas de campaña no es una fórmula ganadora para conseguirlo. (America’s Voice)

The Latino vote is not guaranteed

By Maribel Hastings

WASHINGTON, DC — Heading into the midterm elections in November this year and with their sights set on the 2024 general election, Democrats have a tough job ahead of them trying to get the voters who make up their base excited. This is largely because the economic impact of the pandemic, inflation and the paralysis in Congress have prevented them from presenting a list of achievements that translate into votes in their favor.

Some will say that much of what hasn’t happened in Congress is due in part to Republican filibuster. But when the White House and both houses of Congress are Democrats, it stands to reason that they would be blamed for not delivering what they promised.

It is an election year and the hornet’s nest of polls and poll groups is stirring to take the temperature of voters, find out how they feel, what bothers them, what worries them, and how all this will affect their decision to vote — or not to vote — in the next elections.

Latinos can be progressive, liberal, moderate, conservative; Catholics, evangelicals or atheists; for and against abortion, for and against the legalization of undocumented immigrants; pro-government and anti-government; fiscally conservative, capitalist or socialist; inclusive or racist; for or against equality between men and women; for or against the LGBTQ+ community. In short, if there are white supremacists who are Latino, that should be proof enough that under the umbrella of what is Latino there is some of everything.

This ignorance of our diversity is what may have led politicians to apply the same strategy to Latino voters of various nationalities, making us more of a caricature of what a Latino voter is and not who we really are.

It shouldn’t be so complicated because all of us, Latinos or not, are concerned about inflation, the high cost of gasoline, having a job that covers our needs and those of our families, having access to medical coverage when we need it, being able to buy and keep a home, give our children the best education, including paying for a college education; we want safety in our neighborhoods; go out without fear of being mugged or becoming another crime statistic. We want to live without being victims of racism or prejudice; we want to open our own businesses. And for many of our brothers, it is vital that an immigration reform that legalizes them be carried out in order to advance towards their official integration into this nation to which they have given so much.

In other words, as difficult as it may seem, fine-tuning an effective message for our diverse Latino community is complicated, but not impossible. Of course, Democrats must also take into account that although our interests are diverse, something we have in common is that we understand perfectly when they want to give us a pig in a poke and that it is clear to us that there are many things that have been promised to us but not delivered, as is the case with immigration reform.

That has disenchanted many Latino voters, so Democrats have an uphill task to tell those Hispanics to keep supporting them. And to apathy should be added the wave of misinformation on social platforms in Spanish, as happened in 2020 when, among other madness, it spread like wildfire among Latino communities, particularly in South Florida, that President Joe Biden was “socialist” and had ties to leftist regimes in Latin America, including Venezuela.

In short, the Latino vote is not a bloc. It is quite oscillating. Democrats remain the main recipients of that vote, although Republicans have made some gains, and many Latinos, particularly young people, identify more as independents than married to the two traditional parties. However, the main challenge for the Democrats is to maintain that support. Breaking your campaign promises is not a winning formula to get there. (America’s Voice)