Descubren que una huella inmunológica del COVID-19 en la saliva podría pronosticar la gravedad de la enfermedad

Científicos de los Estados Unidos identificaron mediadores inmunitarios e inflamatorios ante el coronavirus en la saliva y su relación con la progresión de la enfermedad. Cómo funciona este método

Más de 481 millones de personas han tenido el COVID-19 en el mundo. En el tercer año de la pandemia, ya se han registrado 6,1 millones de muertes, y aún la ciencia sigue desentrañando de qué se trata esta infección que produjo una emergencia sanitaria. En los Estados Unidos, consiguieron identificar marcadores inflamatorios en la saliva de los pacientes con coronavirus que son distinguibles de otros tipos de virus. Un avance que podría servir para mejorar el pronóstico de cada paciente y determinar mejor el tratamiento.

La investigación estuvo a cargo de Frank Boksa y colegas de la Facultad de Odontología de la Universidad de Iowa, Estados Unidos. Encontraron que hay una firma inmunológica única asociada a la enfermedad en cada paciente. Porque los niveles salivales de varios de los mediadores inmunitarios reflejan los niveles sistémicos, lo que indica un posible papel de la saliva en la patogénesis del COVID.

Además de que la saliva del ser humano es un reservorio del virus, hay pruebas emergentes que correlacionan los niveles salivales del virus con la gravedad de la infección, la hospitalización y la muerte.

La saliva es un fluido secretor complejo con varios productos de descomposición bacteriana y del huésped que realizan numerosas funciones de mantenimiento. Sin embargo, los niveles de estos mediadores inflamatorios en la saliva no están cuantificados. Los investigadores cuantificaron los mediadores inflamatorios salivales en la COVID-19 utilizando un diseño de estudio transversal.

Los investigadores recogieron la saliva de 87 pacientes con frecuencias coincidentes en cuanto al sexo, la edad, el índice de masa corporal y el hábito de fumar, y los dividieron en tres grupos: COVID-19 sintomático positivo (sintomático), COVID-19 sintomático negativo (que presenta una enfermedad similar a la gripe), y asintomático (negativo) basado en sus títulos de RT-PCR en hisopados nasofaríngeos y saliva.

Los niveles de citoquinas proinflamatorias y otros mediadores inmunitarios se cuantificaron con un kit de ensayo de citoquinas y se leyeron con el lector de microplacas fluorescente. Al hacer el análisis, concluyeron que la identificación de marcadores inflamatorios en los pacientes con COVID-19 es diferente a la de otras enfermedades similares a la gripe. La investigación fue presentada en la Reunión anual de la Asociación Estadounidense para la Investigación Dental, Oral y Craneofacial, que fue celebrada conjuntamente con la 46ª Reunión Anual de la Asociación Canadiense de Investigación Odontológica.

La saliva es un gran tema de interés actualmente. Días atrás se conocieron los resultados de un estudio publicado en la revista de la Sociedad Estadounidense de Microbiología. Demostró que los testeos que usan la saliva son más rápidos que los que usan hisopados nasales.

La investigación se publicó en la revista especializada Microbiology Spectrum. Se encontró que las pruebas genéticas a partir de las muestras de saliva identifican el virus del SARS-CoV-2 más rápidamente que las pruebas de los hisopados nasales. Los investigadores señalaron por qué es importante tener en cuenta esa velocidad.

“Esto es importante porque las personas pueden contagiar el COVID-19 antes de saber que lo tienen”, afirma el coautor, el doctor Donald Milton, profesor de salud ocupacional y ambiental del Instituto de Salud Ambiental Aplicada de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Maryland, en College Park. “Una detección más temprana puede reducir la propagación de la enfermedad”, agregó.

La investigación estuvo motivada por el problema de que, al principio de la pandemia, la necesidad urgente de aumentar las pruebas se vio acompañada por la escasez de suministros. Hubo momentos en que faltaban los insumos para hacer los hisopados nasales, que eran entonces el método estándar de recolección de muestras para las pruebas.

Para identificar a las personas con COVID-19, los investigadores comenzaron a realizar pruebas semanales de muestras de saliva de voluntarios sanos en mayo de 2020 y continuaron durante los dos años siguientes. De los voluntarios asintomáticos que dieron positivo, Milton y sus colegas descubrieron que esos pacientes solían mostrar síntomas uno o dos días después. “Eso nos hizo preguntarnos si la saliva era mejor para detectar a los pacientes pre-sintomáticos que los tradicionales hisopados nasales”, dijo.

Para responder a esa pregunta, los investigadores utilizaron los datos de un estudio complementario de contactos cercanos de personas con casos confirmados de COVID-19. En el estudio, “recogimos muestras de saliva y de hisopados nasales de los contactos cada dos o tres días durante el periodo de cuarentena”, contó.

“Todas las muestras se analizaron mediante la reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa en tiempo real [RT-PCR] para detectar el coronavirus y medir la cantidad de ARN viral que había en las muestras. Luego analizamos cómo cambiaban estos resultados en los días anteriores y posteriores a la aparición de los síntomas”, afirmó.

“Al principio del curso de la infección, la saliva fue significativamente más sensible que los hisopados nasales de la parte media”, sobre todo antes de la aparición de los síntomas, según el estudio, que señaló que estudios anteriores habían demostrado que la transmisión presintomática desempeña un papel mayor que la sintomática del coronavirus.

Los resultados tienen implicancias para mejorar la aceptación pública de los testeos de COVID-19, reducir el costo del tamizaje masivo de COVID-19 y mejorar la seguridad del personal sanitario que realiza las pruebas. En este último caso, el autodiagnóstico con saliva evita el contacto estrecho entre el paciente y el personal sanitario que supone el hisopado nasal y evita que los pacientes tosan y estornuden, con lo que se propagan las partículas del virus como consecuencia del hisopado de las sensibles fosas nasales, así como las molestias para los pacientes.

“Nuestra investigación apoya el uso de la saliva en el tamizaje a gran escala en escuelas y lugares de trabajo, como medio para mejorar las tasas de cribado, así como la detección temprana”, sostuvo Milton. “Esperamos que si las pruebas rápidas de saliva llegan a estar disponibles, podrían suponer un gran avance respecto a las actuales pruebas rápidas basadas en hisopos nasales”, opinó.

Consultada por Infobae, María Victoria Miranda, directora del Instituto Nanobiotec, investigadora del Conicet y profesora de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la Universidad de Buenos Aires, comentó: “Cualquier método que permita detectar el coronavirus de manera temprana y confiable es muy valioso. Si tenemos en cuenta que el virus primero se detecta en la zona oral y luego pasa a acumularse en nariz, analizar la presencia de virus en saliva es interesante principalmente para variantes como Ómicron que se replican con mucha rapidez en el tracto respiratorio superior y con períodos de incubación muy cortos. La detección del virus en saliva facilitaría la toma de muestra además de permitir la detección temprana de los contagios incluso antes de la aparición de síntomas”.

Además, la experta afirmó: “Es importante seguir evaluando y comparando ambas opciones, tanto saliva como hisopados nasales, ya que si bien el virus parece acumularse de manera temprana en la saliva, la nariz puede ser un mejor lugar para detectarlo durante el progreso de la infección”.