La importancia de la salud mental / The importance of mental health care

Por Guillermo Rojas y Victoria Lis Marino | Tulsa, OK

Cuando hablamos de salud nos focalizamos siempre en las mismas cuestiones, hablamos de diabetes, de colesterol, del fantasma del cáncer y de la alta presión, pero raras veces mencionamos a esas otras cuestiones con las que millones de personas batallan todos los días y permanecen en silencio. En el TCBH, centro para la salud conductual de Tulsa, el bienestar psicológico de los adultos es lo que más importa y aquí nadie tiene miedo de ponerle nombre a los padecimientos que de permanecer en las sombras, pueden tener consecuencias inimaginables como la depresión, la bipolaridad, la esquizofrenia, la ansiedad, la demencia, el autismo y el stress post traumático entre otras.

Para la mayoría de los hispanos es muy difícil hablar de la salud mental, y aún si eres indocumentado y no tienes seguro social que pague la terapia. No obstante, Tulsa tiene una solución para los más necesitados, un lugar donde todos son bienvenidos sin importar su estatus legal o color de piel. “Aquí puede ingresar cualquier adulto sin importar su capacidad de pago, somos un hospital estatal y atendemos a todo el mundo. Les brindamos tratamiento y buscamos que lleguen a un lugar de estabilidad que le permita vivir como personas íntegras con el mejor de los resultados”, explicó la Dra. Crystal Hernández, directora ejecutiva del centro.

“En el caso de los indocumentados, nos apoyamos en las instituciones sin fines de lucro que nos acompañan y pueden asistir a los pacientes una vez que salen de nuestro hospital”, especificó, consciente de los miedos que pueden aparecer cuando uno decide dejar todo para tratarse.

Los pacientes que llegan al hospital vienen de distintos ámbitos, algunos llegan tras la orden de la corte o de la policía, otros por presión familiar y más de uno por decisión voluntaria y la convicción de querer mantenerse sanos y seguros. Su tiempo de permanencia en el TCBH es incierto, y depende de la patología y el tratamiento, y de todas aquellas almas de buen corazón que trabajan en la institución. “El nivel de responsabilidad puesto en nuestras manos cada vez que asistimos a las personas es enorme, pero los sentimientos que genera saber que podes cambiar sus vidas y mostrarles que hay esperanza al final del túnel, hacen que todo valga la pena”, admitió Hernández, reconociendo la labor de todo el personal. “constamos con un equipo de personas excelentes que trabajan todos los días para tener un impacto positivo en las vidas de nuestros pacientes”.

En TCBH ofrecen asesoramiento psicológico, diversos tipos de terapia, cuidados psiquiátricos y también asistencia con cierto tipo de discapacidades. Es un hospital estatal que depende de fondos públicos y trabaja con Medicaid, pero el dinero nunca alcanza para cuidar la salud. Pues en esta institución la meta no es únicamente aliviar las condiciones psicológicas de las personas, sino también lograr que puedan disfrutar vidas plenas fuera del hospital. “Cuando le damos de alta a los pacientes nos aseguramos de conseguirles arreglos de vivienda aptos para su condición, nos preocupamos de que cuenten al menos con un seguro social y hasta cuenten con el transporte necesario para ir a sus turnos, todo lo importante para enfrentar los miedos de la vida y que no tengan que vernos nunca mas”, dijo Hernández.

La Dra. Hernandez proviene de una familia hispana y como tal sabe lo difícil que es pedir ayuda cuando la tormenta azota, por eso se toma su trabajo con dedicación absoluta y advoca por nuevas voces que logren incluir a quienes están fuera del sistema. “Está bien pedir ayuda cuando uno se da cuenta de que la vida es demasiado dura, necesitamos sentirnos incluidos, nuestras voces pesan y podemos ser parte de la solución para construir un sistema que nos sirva”, dijo reconociendo con pena que los latinos son una minoría en el hospital que le gustaría multiplicar.

“Quiero que sepan que pueden trabajar aquí, pueden solicitar servicios y recibir ayuda, los hispanos son bienvenidos”, aclaró con vehemencia, orgullosa de su rol como líder hispana y doctora.

Muy pronto, el hospital trabajará codo a codo con la organización UMA, para ofrecer acompañamiento terapéutico en todo el estado y así ayudar a quienes tienen temor de dar el primer paso a la hora de buscar ayuda.

“Este programa de acercamiento a la comunidad nos ayudará a meternos completamente dentro de la sociedad en vez de esperar que los pacientes vengan a nosotros, nosotros iremos a ellos”, explicó la Dra.

La Dra. Hernández es una latina más, una representante de nuestra comunidad dispuesta a brindar soluciones para quienes creen que no las hay. Siga su consejo y tome hoy control de su salud mental comunicándose con el Tulsa Center for Behavioral Health, donde todo eso de lo que no se habla, se puede curar.

El centro se emplaza al 2323 Sur de la Harvard Ave, en Tulsa. Si desea pedir una cita llame al +1 918-293-2140. (La Semana)

La Dra. Crystal Hernández (Izquierda), directora ejecutiva del centro dijo que “Muy pronto, el hospital trabajará codo a codo con la organización UMA, para ofrecer acompañamiento terapéutico en todo el estado y así ayudar a quienes tienen temor de dar el primer paso a la hora de buscar ayuda”

The importance of mental health care

By Guillermo Rojas and Victoria Lis Marino

Tulsa, OK- When we talk about health, we tend to focus on the same topics each time: diabetes, cholesterol, cancer, high blood pressure and other ailments that tend to manipulate the conversation. But what about the other illnesses we battle every day and are still unspoken?  At the Tulsa Center for Behavioral Health, the mental wellbeing of adults is what matters the most, and nobody is afraid of giving names to ailments that, if hidden, have severe consequences: depression, bipolarity, schizophrenia, anxiety, dementia, autism, and PTSD.

For most Hispanics it is difficult to speak about mental care, even more so if you are undocumented and have no health insurance that can get you through therapy. Still, Tulsa offers a solution for those in need, a place where everyone is welcomed, regardless of their legal status or skin color. 

“We take people regardless of their ability to pay,” said Dr. Crystal Hernandez, executive director for the center. “We are a state facility and we serve everybody, if they are adults. We treat them and get them to a place of stability and discharge them as a whole person with the best outcome.”

 “In the case of undocumented [patients] we lean on our nonprofit partnerships, entities that can help the patients after they leave the institution,” she clarified, aware of the fears that may accompany coming into such a facility.

Patients have different backgrounds at the local psychiatric hospital; they may come ordered by the court, by law enforcement, by a concerned family member or even might volunteer to get help to keep themselves safe and healthy. And they stay at the institution as long as it takes to make them whole again, a job that is only for those with kind hearts.

“The gravity of the responsibility put in our hands when we are helping people in need is great, but the feelings that we have about changing someone’s life, allowing them to see the hope of tomorrow, is worth it,” said Hernandez, recognizing that her team is full of outstanding people who work daily to have a positive impact in the lives of others.

At the TCBH they offer counseling, different types of therapies, psychiatric care, and also assessment for certain disabilities. It is a state facility that relies upon public funds and Medicaid bills, but there is never enough money to guarantee all the patients’ needs. In this mental care facility the goal is not only alleviating psychical conditions, but paving the way for a suitable life for patients outside the hospital.

“When discharging our patients, we make sure we can help them get a suitable living arrangement, making sure they have Medicaid or some kind of insurance, adequate transportation to get to their appointments, all the things they need to face the fears of life, so that they have a greater chance to never see us again,” said Hernandez.

Dr. Hernandez comes from a Hispanic family and knows how difficult it is to reach out in times of trouble, which is one reason she takes her work so seriously and advocates for new voices to play their part.

“It’s ok to ask for help and to realize that life is hard. We need to be included, our voices do matter, and we can be a part of the solution to create a system that serves us,” she said, acknowledging that Latinos are a minority at the hospital, but one she would like to see grow in the near future. 

“I want them to know they can work here, they can come for service, and they can receive help. Hispanics are welcome,” she said fervently proud of her role as a Hispanic leader and care provider.

Soon, the hospital will work side by side with the UMA Center of Tulsa to offer peer support around the state and help those people who are too afraid to take the first step.

“This is an outreach program that will allow us to embed ourselves into the community instead of expecting them to come to us,” explained the doctor.

Dr. Hernandez is a representative of the Hispanic community who wants to offer a solution for those who believe there are none, or are not aware of their options. Follow her advice, take your health into your own hands, and reach out to the Tulsa Center of Behavioral Health, where mental care is all that matters.

The Tulsa Center for Behavioral Health is located at 2323 S Harvard Ave, Tulsa, OK, United States. For an appointment call 918-293-2140. (La Semana)