El Capitán de las ideas de Acapulco / Acapulco´s Captain of ideas

Eduardo Sánchez, alias “el capi”

Por Guillermo Rojas | Acapulco, México

Acapulco, México- Acapulco es una ciudad fabulosa, mar de ensueño, casas fastuosas y personas increíbles que pueden cambiarte el humor como el ex piloto “Eduardo Sánchez del Rio Escudero, alias “el capi”, cuya prolífera vida parece recrear mil historias.

Este descendiente del General Lázaro Cárdenas, ex piloto de aviones privados, que hasta recibió un avión de regalo del presidente López Portillo, cuenta con 78 años de incansables anécdotas e ideas que parecieran no tener fecha de vencimiento.

“El General Cárdenas del Rio, a quien tuve suerte de conocer, era un hombre humilde que comía tortillas de metate con sal de grano”, recuerda entre risas. Pero esa es una historia antigua, que nada tiene que ver con quien es Eduardo hoy, conocido como el hombre de la energía solar de Acapulco. “Lo más importante es el medio ambiente, por eso tengo mi propia planta de producción de energía solar, porque una planta termoeléctrica para producir 5000 kw requiere de una tonelada de petróleo, al quemarlos 8 toneladas de CO2 se van a la atmosfera”, aseguró, jurando que puede contribuir para que toda la ciudad se abastezca de energía barata.

Eduardo aprendió a trabajar en la infancia y hoy, quiere cambiar el destino de México.  “Desde muy chiquito no había de comer en mi casa y empecé trabajando en una panadería, después con mi tío en la fábrica de ametralladoras Mendoza y  ahí  fue donde adquirí el carácter productivo que llevé conmigo a todos lados”, confesó. Su ductilidad con los tornos, los metales y otras técnicas, le dieron con el tiempo, la profesión de inventor. En Acapulco, Eduardo fabrica de todo, desde barras para carros, hasta ventiladores y domos solares, todo abastecido con su propia planta de energía solar.

Eduardo intenta por todos los medios conseguir apoyo del gobierno para ampliar sus ideas y lograr que todos accedan a más recursos a menor precio. “Acapulco necesita más productividad,  el carácter productivo es contagioso, pero aquí solo se producen mangos y cocos pero se puede hacer más”, exigió, buscando un cambio para su país basado en el intercambio tecnológico.

En su taller la vida no se detiene jamás, los tiempos de remontar vuelo pasaron, pero el capi sigue piloteando un sinfín de ideas que quizás algún día lleguen a oídos de voces importantes. “El futuro es eléctrico y mi meta, producir cosas baratas para ayudar a la gente”, aseguró, mientras caía la noche y encendía un foco de luz abastecido a puro sol acapulqueño.

Acapulco´s Captain of ideas  

By Guillermo Rojas | Acapulco, México

Acapulco is a fabulous city, with an enchanted sea, huge mansions, and incredible people making the place vibrant and distinguished. But sometimes, among the glamor we find amazing people, like the ex-pilot Eduardo Sanchez del Rio Escudero, whose life stories seem so unbelievable that become worth telling.

Sanchez, the former private jet pilot who claims having received a plane as a gift from President Lopez Portillo, has 78 years of amazing anecdotes and ideas that seem unperishable.

“General Cárdenas del Rio, who I had the pleasure of meeting, was a humble man who ate tortillas with salt”, he remembers with a smile. But that’s an old story that has nothing to do with the reason why Eduardo is so famous in Acapulco, where he is known as the solar energy man.

“Today, the most important thing is the environment. Which is why I have my own plant of solar energy. A thermoelectric plant requires a ton of petrol to produce 5000 Kw, and while burning that oil eight tons of CO2 go into the atmosphere. We cannot let that happen,” he stated, swearing that his knowledge can rebuild the electrical power network of Acapulco.

Sanchez learned to work as a kid, and today he dreams of making his country a true independent nation, that produces its own energy.

“There was no food at home, and they sent me to work as a child, first in a bakery and then at the factory of Mendoza machine guns, where I acquired a productive knowledge that allowed me to be who I am,” he confessed.

His skills with metal blending and other techniques earned him the title of inventor, one that makes almost everything, from car bars to fans and even solar domes, all produced with solar energy.

Eduardo has sought the support of his government to develop his ideas and help all Mexicans get cleaner and cheaper energy, but so far, no answer. “Acapulco needs to improve its productivity – here we only produce mangos and coconuts, but much more could be done,” he said, supporting ideas of technological exchange.

At his workshop time never stops, those days of flying up in the sky might be gone, but this captain keeps dreaming on cloud nine of the day when his ideas will begin to fly. “Our future is electrical, and my goal, producing cheap things to help people buy local,” he said, while night fell and he turned on a light bulb powered by the mystical sun of Acapulco. (La Semana)